El Ejército mexicano, ¿bastón de López Obrador?
Resulta muy interesante la dinámica de la relación entre el presidente López Obrador y el ejército.
Es llamativo que el mismo presidente de México haya reculado en sus dichos en cuanto a que, siempre ya NO va sacar de las calles al ejército, y que en el último acuerdo firmado por él con fecha del 8 de mayo el año en curso, provea de facultades “extraordinarias” al ejército y la marina para coadyuvar a la Guardia Nacional en tareas de seguridad ciudadana.
¿Qué estará pensando el presidente cuando se desdice de una de sus cartas fuertes de campaña? De verdad la Guardia Nacional, antes policía federal ¿no podrá con el paquete? O ¿El presidente está previendo una crisis de seguridad provocada entre otras cosas por el descalabro de la economía y la consecuente pérdida de empleos? O es que simplemente el presidente ya se percató de que el discurso de campaña y la narrativa y acción de gobernar son cosas totalmente diferentes.
En cualquiera de los tres casos, no deja de ser preocupante que el ejército esté en las calles. Y más aún considerando el bagaje histórico latinoamericano de la relación entre poder y milicia. No es que desconfíe del ejército, al contrario, me parece una de las instituciones más valoradas y que mayor confianza tienen en México por parte de su población, lo que digo es que, pareciera que NO están pudiendo las instituciones y organizaciones civiles del Estado Mexicano, y tan grave es el problema que venimos arrastrando desde hace por lo menos 20 años, que de verdad no tenemos otra opción.
No entraré en dimes y diretes si esto es o no lo mejor, lo que si hay que recordar es que el ejército mexicano lleva al menos 14 años en las calles, haciendo labores y ejerciendo funciones para las que no fue creado. López Obrador NO está haciendo nada distinto a sus predecesores, por lo tanto, tampoco comprendo el por qué de tanta histeria colectiva sobre esta última decisión. Sino hay opción, no hay opción.
Por otro lado, lo que sí resulta “diferente” es convertir al ejército en su prioridad, en su proveedor; lo señalo porque además de facultarlo para tareas policiales, el ejército mexicano está “construyendo”, haciendo obra pública, además ha coadyuvado a proyectos sociales como lo son “Jóvenes construyendo el Futuro” y “Sembrando Vida”. Sin olvidar, por cierto, que en su decreto de austeridad, el ejército y la marina son altamente prioritarios por lo que no tendrán recortes a sus presupuestos. ¿Son por alguna razón los “consentidos” de su Gobierno?
Pareciera que el presidente López Obrador esta encontrando al aliado perfecto en el ejército, es el bastón que cierra la pinza entre sus leales votantes y la legitimidad de una de las instituciones mejor valoradas en México. Le abaratarán los costos de la construcción de algunos de sus proyectos de obra pública, llevarán el mensaje de la cuarta transformación, esta vez, no con las armas, sino con los programas sociales, quizá la cuarta transformación será llevada a cabo por los que tienen las armas (como en la independencia, la revolución y la reforma) pero esta vez sin disparar una sola bala.
¿Cuánto durará esta luna de miel?

