+El final de la historia de Mariela Gutiérrez como cacique de Tecámac; Dejan en claro quién manda en el Estado de México

Views: 4502

La frase:

Se reeligen y se reeligen. Así nacen los cacicazgos y los caciques. Sólo pasan de un puesto a otro y se lo van elevando entre familiares o sus cercanos.

REFRÁN POPULAR

EL CACICAZGO DE MARIELA DURÓ MENOS QUE EL DE URBOMA

Por primera vez el Gobierno del Estado de México da un golpe de autoridad sobre la mesa para, entre otras cosas, poner a cada quien a su lugar y demostrar que no todo es bondad y buenos tratos, sino que también es capaz de realizar ajustes políticos de alto nivel.

El pasado miércoles, desde las dos o tres de la tarde, se fraguó una estrategia con la que quedó claro el interés de la autoridad estatal de recuperar el control en uno de los municipios más importantes de la zona norte del Valle de México: Tecámac.

Tecámac ha vivido los últimos siete años a la sombra de un importante personaje político: la senadora Mariela Gutiérrez Escalante, quien prácticamente –hasta este miércoles—fue quien decidía qué hacía cada quién en el gobierno municipal, a quién se le adjudicaban los contratos de las principales obras públicas, y, por supuesto, las definiciones políticas y electorales más importantes.

Hay que recordar que Mariela Gutiérrez Escalante fue presidenta municipal en los últimos dos periodos, por aquello de la reelección, tiempo en el que cambió el paradigma del cacicazgo priista que durante muchos años ejerció Aaron Urbina Bedolla, personaje de negro pasado y peores recuerdos, quien hizo de ese municipio prácticamente su propiedad y la de sus familiares. No sólo ejerció todos los cargos de elección popular que tuvo a su alcance, sino que se dio el lujo de imponer a familiares y amigos en carteras, como su representante, pero siempre estando él en la toma de las decisiones.

Pues Aarón Urbina Bedolla se fue hace siete años de la presidencia municipal de Tecámac, hasta que su ambición se satisfizo, no sin antes vaciar las arcas municipales siempre al amparo de contratos sumamente convenientes para ejecutar él mismo, a través de sus constructoras y empresas factureras, todas las obras que fueron posibles durante más de 15 años.

Mariela Gutiérrez Escalante tuvo los pantalones para expulsar políticamente a Aarón Urbina Bedolla, pero nada más para erigirse ella misma como la nueva cacique. Los astros se alinearon para que llegara con toda la fuerza política a la conquista de esa alcaldía, y, aprovechando la ira social que había en contra de su antecesor, desató una cacería en la que construyó toda una narrativa en la que lo acusó de todo lo malo que pudo, aunque esa historia jamás tuvo una conclusión legal adecuada.

Algunos dicen que Mariela terminó negociando con Aarón Urbina Bedolla para no judicializar la carpeta de investigación que tenía muy bien armada, a cambio de que se autoexiliara del territorio municipal de esa localidad y le permitiera ejercer libremente el poder, haciendo todos los cambios que se le ocurrieran, sin tener una verdadera oposición frente a ella. Lo acusó, en una de las últimas ocasiones que tuvo posibilidad de hablar sobre el tema, de haberse robado más de 5 mil 500 millones de pesos.

Obviamente todas esas versiones nunca fueron probadas ni comprobadas, por lo que Urbina Bedolla goza, al menos hasta el momento, de total impunidad y anda como si nada en su lugar de retiro, alejado de cualquier cargo político y sin participar, ni para bien ni para mal, en el post PRI, tras la caída también de Alfredo del Mazo Maza, último mandatario mexiquense priista del Estado de México.

Fue entonces que Mariela Gutiérrez se alzó como una protagonista del nuevo PRIperdón, del Movimiento de Regeneración Nacional, y comenzó a hacer exactamente lo mismo que hicieron los gobiernos emanados del tricolor, solo que a niveles más altos de camaradería con su grupo político.

Con el apoyo de otro negro personaje político, como lo es Higinio Martínez Mirandaconsolidó su gobierno, a su modo, para ejercer control absoluto sobre las decisiones políticas, técnicas y económicas, creando casi un imperio en el municipio de Tecámac, desde donde se dedicó a hacer campaña en busca de garantizar su futuro.

Y lo logró, después de su segundo periodo como presidenta municipal decidió competir por la candidatura dentro del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) por un escaño en el Senado de la República, el cual ganó sin mayor problema, pues todo mundo sabe y estaba consciente, desde entonces, que quitando a Delfina Gómez Álvarezactual gobernadora del Estado de México, no había otro personaje con mayor presencia que Mariela Gutiérrez Escalante para aspirar a los cargos de primer nivel que se jugarían en ese proceso electoral.

Pero antes de irse al senadoGutiérrez Escalante se aseguró de dejar bien fijos a todos sus incondicionales para que se hicieran cargo de gobernar y administrar Tecámac, y así fue como la actual presidenta municipal de esa localidad apareció en la palestra políticaRosi Wong Romero recibió la herencia política que Mariela Gutiérrez definió a su favor. Era la alcaldesa, aunque nunca ha tenido el poder y mucho menos el control de esa alcaldía, ya que eso estaba depositado en la para entonces senadora.

Pero algo raro pasó. El miércoles 19 de noviembre, desde antes del mediodía, llegaron a Tecámac personajes importantes del gobierno del Estado de México, encabezados por el secretario General de GobiernoHoracio Duarte Olivarespara ejecutar un plan que obviamente se diseñó previamente y se aprobó por la única que tiene el poder político para llevar a cabo una jugada de ese nivel.

Hay quienes dicen que en algún momento de ese día estuvo en Tecámac la propia gobernadora Delfina Gómez, pero eso no está comprobado, y no hace falta porque en realidad el secretario General de GobiernoHoracio Duarte Olivarestenía y tiene toda la fuerza y capacidad para ejecutar lo que ya estaba marcado como ruta.

Rosi Wong prefirió seguir.

Lo primero que se hizo fue convocar a la presidenta municipal de TecámacRosi Wong Romero, a quien, palabras más o palabras menos, se le expuso que el tiempo de Mariela Gutiérrez Escalante había terminado, que era tiempo de un cambio de 360 grados, para dar un nuevo impulso a la vida política de ese municipio, y que para ella había de dos sopas, o se sumaba en apoyo a las decisiones de la titular del Ejecutivo del Estado de México, o también sería removida.

Al verse entre la espada y la pared, e incomunicada, no le quedó más que colocarse del lado correcto de la historia y ofrecer todo su apoyo a las decisiones que se tomaran desde el Poder Central, y así se hizo.

Los siguientes en desfilar fueron la directora de la policía municipal de Tecámacla Tesorera, su equipo de asistentes contables que son los que tenían la información financiera real del municipio, el Contralor municipal, y, hasta donde se sabe, el Secretario del Ayuntamiento. A todos ellos se les planteó que sus servicios ya no eran necesarios en la administración pública municipal y que, si querían salir limpiamente, era mejor que renunciaran a los cargos que tenían.

Hubo –dicen— algunos que tragaron en seco, pero que de inmediato captaron que no se trataba de una sugerencia, sino de una instrucción, mientras que otras personas, intentaron oponerse a la orden recibida y expusieron argumentos, incluso trataron de comunicarse con la senadora Mariela Gutiérrez Escalante para informarle lo que estaba ocurriendo, pero eso no fue posible porque a todos les habían despojado previamente de sus teléfonos celulares.

Manifestantes en pro de la ahora ex tesorera.

Pasaron las horas, varias, y se sobrevinieron algunos movimiento que trataron de boicotear el plan, como lo fue un bloqueo carretero que protagonizó la hermana de la Tesorera Municipal, quien, bajo el argumento de que tenían retenida en contra de su voluntad a su consanguínea, trató de llamar la atención hasta que, al filo de la media noche, la ex funcionaria municipal presentó su renuncia voluntaria y salió del lugar donde había estado retenida gran parte de la tarde, luego de ser convencida de que Tecámac requiere un cambio.

Así sucedió de hecho con todos los servidores públicos municipales a los que se les solicitó la renuncia, poco a poco salieron convencidos. Este jueves, en el transcurso del día, se llevaron a cabo diferentes nombramientos de funcionarios, unos en calidad de encargados del despacho y otros como definitivos.

Por supuestos que los cambios fueron en las áreas estratégicas, con lo que quedó claro el volantazo que estos movimientos prevén para restablecer el control sobre el municipio de Tecámac. Por supuesto que todos los cargos de elección fueron respetados, se supone que previamente los regidores y síndico tuvieron un acuerdo con el encargado de la política interior del Estado de México, en las que se les hizo saber qué era lo que más les convenía, y todos extrañamente decidieron dar la espalda al dominio de la senadora Mariela Gutiérrez y seguir respaldando a la presidenta municipal, Rosi Wong Romero, quien ahora parece muy convencida de que lo mejor para ella y para el municipio es acatar la fuerza política de la titular del gobierno estatal.

Así las cosas. Se acabó el dominio de Mariela Gutiérrez Escalante, y queda claro quién tiene ahora el poder político de ese municipio y de todo el Estado de México, por si a alguien le quedaba duda, o gusta contrariar esa sutileza política.

Ya no se verán más las tres camionetasla de ella incluida, con las que viaja Marielaen donde transporta ayudantes, guaruras y edecanes de todo tipo de antojos, al menos en Tecámac.