+ El gran negocio del agua potable; exclusivo de unos cuantos; La elección judicial será para que los poderosos tengan más y los pobres tengan menos; Eréndira Fierro donde se necesite

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La frase:

Si hay magia en este planeta, está contenida en el agua.

LOREN EISELY

Una Rectora Presente: Eréndira Fierro y la Promesa de Estar Donde se Necesita

En un momento clave para la Universidad Autónoma del Estado de México, la Doctora Eréndira Fierro Moreno, aspirante a la Rectoría, propone una gestión universitaria territorial con presencia constante en el oriente mexiquense. Su enfoque no solo es innovador, sino que también aborda las necesidades de una región frecuentemente marginada.

Fierro plantea la creación de direcciones espejo para descentralizar la administración, replicando funciones esenciales de la sede central y brindando atención inmediata a la comunidad universitaria de esa área. Esto no solo mejora la eficiencia, sino que también otorga dignidad al reconocer la importancia de las voces locales.

Eréndira Fierro sería una rectora cercana.

Con estas iniciativas, Eréndira Fierro dibuja un mapa universitario más justo y humano, un horizonte que merece nuestra atención.

El gran negocio del agua potable en el Estado de México

Más de un millón de litros de agua se extraen de manera ilegal de pozos de Naucalpan y Ecatepec, sin que la autoridad municipal o estatal haga algo para intentar controlar este saqueo sistemático que están padeciendo nuestros mantos freáticos.

La situación es cada vez más preocupante pues está por comenzar la temporada más seca del año y todo ese recurso hídrico pronto lo vamos a extrañar. Lo peor es pensar que el agua extraída de manera ilegal no se traslada a zonas donde hace falta el líquido y la gente atraviesa por falta de todo, incluyendo el dinero, sino que ese recurso va a parar a fraccionamientos en zonas exclusivas, donde la gente tiene todo, comenzando por agua potable y agua para eventualmente pagarla.

Las hordas de pipas cargadas de agua cada vez son más notorias, pues comienzan desde muy temprano a acarrear el líquido para ir a los fraccionamientos de personas con muchos recursos económicos para que ahí no falte el agua.

Mientras, en las colonias populares, cada vez es menos frecuente que el agua llegue oportunamente a través de los sistemas de distribución que, se supone, tendrían que conducirla y repartirla de forma equitativa, comenzando siempre por los que menos tienen.

Pero la situación es prácticamente inversa, donde más falta hace el agua es donde menos se distribuye mediante los sistemas públicos y es también ahí donde ese recurso tiene un valor más alto, el cual difícilmente la mayoría de la población no tiene para pagar lo que cuesta comprar una pipa de agua, cuyo precio va de 900 a mil 300 pesos, dependiendo la zona de que se trate, pues a mayor dificultad para llevar este recurso, más es lo que le cobran a la población.

El agua, tesoro que hay que cuidar.

El agua se está convirtiendo en un factor que genera conflictos y que tarde o temprano terminará siendo motivo de enfrentamientos sociales, los cuales ya se viven, pues todos los días podemos conocer en medios de comunicación sobre la irritación social se asoma y en ocasiones causa enfrentamientos que, la mayoría de las veces, no acaban bien.

Las autoridades municipales tienen mucho tiempode manejarse sobre un discurso ya muy desgastado sobre la insuficiente infraestructura hidráulica que impide llevar al agua oportunamente a todas las colonias, y cómo no va a ser esto si cada vez también hay más colonias y muchos más habitantes entre quienes repartir el recurso que tiende a agotarse y que tarde o temprano se agotará.

En otros tiempos, en las escuelas nos enseñaban que el agua era un recurso renovable, que obedecía a un ciclo de renovación, pero eso está siendo cada vez más una mentira, o una verdad a medias, pues, aunque la naturaleza sí tiene una capacidad de regeneración en materia hidráulica, hemos sido nosotros, los ciudadanos, los que le hemos ido quitando poco a poco a la naturaleza la capacidad de regeneración.

Hemos ido contaminando cada vez más las fuentes de abastecimiento y también hemos provocado que los mantos freáticos se sequen, por lo mismo también hay menos almacenaje de agua potable en las zonas rurales de la entidad y es ahí donde comienzan los problemas.

A menos de un mes de que entremos a la temporada más aguda de la sequía, la cual ya se repite sistemáticamente cada año, tendríamos que tomar conciencia y sumar todos recursos y ganas para aumentar en lo posible la capacidad de almacenaje, mantener las fuentes naturales libres de contaminación e impulsar a las autoridades para que se invierta más en sistemas hidráulicos.

Hoy, según cálculos de la Comisión Nacional del Agua, las fuentes de almacenamiento, las presas del Estado de México, registran en el mejor de los casos un 60 por ciento de su capacidad con agua, por lo que a este ritmo será imposible que se cuente con el recurso necesario para atender las necesidades de la población de los meses de abril y mayo.

Además, los Sistemas de Distribución han caído en la caducidad, la mayoría están llenos de fugas que hacen todavía más difícil la titánica misión de llevar agua de calidad y en cantidad suficiente a los grandes centros de población, precisamente en municipios como Naucalpan de Juárez y Ecatepec, donde el agua se está acabando, pero no por motivos naturales, sino porque existe un verdadero tráfico hídrico que complica la situación.

Lo malo es que en ese mundo negro de la piratería y el huachicoleo de agua potable, hay personas implicadas que ejercieron el poder no hace mucho, como en Ecatepec de Morelos, donde el ex alcalde Fernando Vilchis Contreras es el principal dueño de las flotillas de pipas que todos los días venden este recurso al mejor postor. En Ecatepec, como ya sucede en muchos municipios de la entidad, sólo tiene agua potable aquel que tiene el dinero suficiente para pagarla, no porque las autoridades cumplan con su obligación como autoridad de garantizar un abasto oportuno y eficiente.

Se vive ya una crisis de agua potable. El llamado día cero está próximo, y entonces sabremos los que es verdaderamente tener sed, porque por si no lo saben o lo olvidan nuestras autoridades, el ser humano puede aguantar hasta una semana sin ingerir alimentos, pero no así sin beber agua.

La elección judicial está por llegar

Está por terminar el primer trimestre del año 2025, y con ello sólo quedarán tres meses para la realización de la tan llevada y traída elección de personas juzgadoras; es decir, de aquellas y aquellos que integrarán ahora los órganos judiciales del Estado de México y del país en general.

A tres meses de que eso ocurra, la verdad es que la organización de la elección está hecha un desastre. Nadie sabe bien a bien por quién votará, si es que a alguien le interesa hacerlo, o ese ejercicio simplemente será un buen pretexto y una cara oculta de lo que muchos suponemos; todo se habría tratado de una maniobra para echar a la calle a quienes durante muchos años tuvieron la responsabilidad de juzgar a los demás en la comisión de delitos y faltas graves que ameritaran un castigo.

Por decisión presidencial, primero de Andrés Manuel López Obrador y más recientemente de Claudia Sheinbaum, se echaron a la calle a mujeres y hombres de gran experiencia, que ciertamente tenían errores y hasta vicios de corrupción, no eran evidentemente un sinónimo de limpieza y confianza ciudadana, pero por lo menos sabían de qué se trataba ese asunto y lo ejercían de manera adecuada.

¿Sabrán manejar el mazo de la justicia los nuevos ministros, magistrados y jueces?

Pues ellos serán sustituidos pronto por una bola de analfabetos potenciales, de muy limitada preparación, nula experiencia y que son tan falibles como los que concluirán su ciclo, y quizá hasta más corruptos que los que se corrieron técnicamente.

No serán, ni por mucho, los mejores jueces, ministros y magistrados que pudiera tener este país, por el contrario, su preparación no garantiza que vayan a ser mejores que sus antecesores, pero una decisión política los puso ante la posibilidad de que ahora sean ellas y ellos los que ocupen una responsabilidad tan alta como lo es la de juzgar a sus semejantes.

Pero, en tanto llega ese relevo, viviremos un ejercicio que pretende ser democrático, aunque en esencia esté manchado aún antes de que se lleve a cabo la elección. Lo más reciente fue el acuerdo del Instituto Nacional Electoral mediante el cual se aumentó considerablemente el tope máximo de gastos autorizados para aquellos que serán candidatos a esos cargos del poder judicial.

Si ya de por sí era de riesgo el hecho de entrar a una elección que se podía manipular a través del poder y el dinero, ahora lo será más cuando de menos de 400 mil pasará ese límite de gastos a más de un millón 200 mil pesos. ¿Qué quiere decir? Pues simple, que el que tenga más saliva tendrá más pinole. En otras palabras, el que tenga dinero para gastar, pues tendrá toda la posibilidad de alzarse con el triunfo en la elección del 1 de junio de 2025.

¿Qué harán los que no tengan dinero? Pues fácil, pedir prestado, pagar después de la elección, con dinero o con sentencias favorables a un grupo de poder que tenga dinero suficiente para invertir.

¿Quiénes tendrán dinero para invertir en estas campañas? Pues fácil, los mismos que tienen necesidad de recurrir a una sentencia “torcida” para sus propósitos personales y de grupo. O sealos mismos que están al frente de actividades ilícitas, quienes tendrán la “valiosa” oportunidad, de la nada, de detentar el poder económico, y ahora también el poder de la “ley a modo”. Ese en realidad es el único avance que dejará esta elección…