EL LERMA ENTRE PODER Y DEBILIDAD, MIEDO, BASURA, PESTE Y LLUVIA TÓXICA

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La oscuridad resalta, en este sentido, para ser un soporte de la existencia de los integrantes del espacio. Se ordenan uno a uno para conformar a la ciudad. Ustedes del lado derecho, ustedes otros del izquierdo y los estratos se triangulan monocordes a las demandas de sus necesidades.

La oscuridad (el río Lerma) los separa, cual Río Rine en Colonia en plena Guerra Mundial. El lado izquierdo simula poder, escasa debilidad social y económica, mientras que el derecho es lo contrario.

La oscuridad emerge desde hace varios lustros, una pestilencia que resulta hoy por hoy, inadmisible no encresparse al inhalar los gases y humos brotando de ella. Cinco toneladas de basura habitaban debajo de sus suaves oleajes, la misma que fue hallada el 30 de agosto del presente año, 14 días atrás desde la redacción de este texto.

Los del lado izquierdo se encierran con llave en sus residenciales o fraccionamientos ubicados a solo un kilómetro de distancia de la plaza central, cuando cae a velocidad de un meteorito, la primera gota de lluvia tóxica. Los del derecho por otra parte, salen corriendo de los taxis colectivos y autobuses al primer golpe audible de una gota golpeando el parabrisas.

“¡Corre, mana! Te dije que metieras la ropa antes de irnos, se nos va a achicharrar. Se va a soltar fuerte.” Se encienden las injurias de parte de ellos, pues saben que la ropa se lava a mano y la secadora (el sol), se presenta una o dos horas al día, con una intensidad lastimosamente lánguida.

“Lo que nos da siempre miedo es que se reviente el límite del río y nos inunde a todos. Si llega a pasar, perdemos todo y nos intoxicaríamos porque está lleno de porquería.” Dijo Jareth, habitante de la ciudad del Río afamado: Lerma.

¿Por qué crees que la ciudad se inunda? Se hizo la primera pregunta a Carlos, un residente más.

“Yo pienso que es tantito de todo. El mal sistema de drenaje, el material que es malo y barato para que el político siga robando y quedándose el dinero, y también porque el calentamiento global es mayor.” Respondió asegurando su hipótesis.

¿Cómo consideras que se forma el calentamiento global? Segunda pregunta emitida.

“Pues porque ya somos más, cada día nos poblamos más, eso hace que hagamos uso negativo de los recursos del planeta.” Comentó.

¿Crees que tirar basura representa un uso negativo al planeta? Tercera pregunta.

“Claro. Es uno de los principales problemas.” Dijo.

¿Tú tiras basura en las calles? Cuarta y última pregunta.

“No.” Finalizó.

La culpabilidad, el temor por aceptar responsabilidades que amedrentan la integridad del espacio terrenal que habitamos, nos impide ver el daño causado. El Río Lerma es el más largo en el interior del país mexicano, va desde el municipio mexiquense Almoloya del Río, hasta Chapala en Jalisco, en suma, hace 708 kilómetros y 5 mil 354 kilómetros cuadrados de área en su cuenca, lo equivalente de viajar del Rine alemán a Praga en República Checa, dos naciones diversas, enfatizando con ello la gran amplitud del territorio mexicano. Sin embargo, poco es entendido ello y en menor caso es valorado, pues los químicos, desechos y putrefacciones confluyentes han provocado enfermedades en los habitantes de Lerma y zonas colindantes. La mala regulación de empresas ubicadas en la circunferencia del río, contribuye al ennegrecido y mal olor evacuado del agua.

Ante la catástrofe, se han iniciado un sinnúmero de campañas lideradas por asociaciones civiles para la limpieza de tóxicos que subyacen en el interior. Alfredo Carrillo pertenece al Comité de Parejas y Familia CRVT Distrito 4170 perteneciente al Municipio de Metepec, él, al no pertenecer a ninguno de los lados que divide la oscuridad, contempla la tragedia de manera diversa.

“Inicié apenas en la campaña de recolección de cascarones de huevo, el óxido de magnesio y el óxido de calcio que contiene, limpia los metales que se encuentran en el agua y también las heces humanas. Si todos fuéramos a Lerma e hiciéramos la labor de limpieza de nuestro río, viviríamos mejor. Hacemos mucha burla del olor que sale de él, pero, ¿por qué no mejor eliminarlo?” Comentó con seriedad irrefutable.

El río, evidentemente roza los límites, no solo en términos de contaminación, sino en porcentaje de agua.

“Supimos siempre el riesgo, pero es nuestra familia ya la que ha crecido aquí, somos parte de nuestra ciudad, fuimos la mejor ciudad del Estado de México antes de Toluca y ahora somos nosotros los que cada año en temporadas de lluvia, tenemos miedo, creo que es nuestra responsabilidad cuidar de nuestro hogar y ya no podemos esperar a que el gobierno lo haga por nosotros.” Mencionó Ana, residente.

Por ello, dentro de las opciones para salvar al río está apoyar aquellas campañas civiles como a la que pertenece Alfredo, recolectar basura alrededor de éste, urgir a autoridades para la evaluación de protocolos sanitarios para evitar la constante contaminación y salvar a aquellos habitantes del lado derecho que cada día presencian un escenario lamentable y peligroso.