El letrero en el cerebro dice: Úselo. Sirve para crear

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En la oficina, que no podríamos decir que es mi segunda casa porque ninguna de las personas que ahí se encuentran es familia, y donde pasamos la mayor parte del tiempo. Un buen día un trabajador dijo: No te rompas la cabeza, pídeselo a la IA, te ahorras tiempo y ella hace todo por ti. Cuando escuché esto, dos cosas eran seguras: Su análisis sobre resultados lo había generado la inteligencia artificial, la cual no contabiliza ni interpreta lo que sucede alrededor del contexto de las personas con que trabaja. En segundo lugar, motivaba a sus colegas a que no destinasen tiempo de calidad analizando los resultados, sino que le dictaran a un sistema la tarea que es parte de sus actividades; esto último como quien le entrega la libreta a alguien más y le dice: Hazlo por mí

A simple vista, la petición del colaborador es loable, y podríamos decir hasta inteligente, porque reduce tiempos y se mantiene actualizado con las herramientas informáticas más novedosas. Sin embargo, hay otro lenguaje oculto tras la aparición de la inteligencia artificial. Éric Sadin es un filósofo francés que considera a la inteligencia artificial como una catástrofe, puesto que amenaza la creatividad, el intelecto y el talento de los seres humanos. 

Con un poco de nostalgia, observo que nuestra comodidad busca siempre reducir tiempos, corregir información sin análisis, obtener una tarea de la escuela sin hacer el intento por crear. Aquí viene un término que para la sociedad está en peligro de extinción y veo que no es preocupante para ellos. La creatividad, y qué es crear sino la capacidad humana de innovar ideas. Con la llegada de la inteligencia artificial, al ser humano se le quita valor como ser pensante y se limita su capacidad a simplemente dictarle a un aparato tecnológico. 

Con la llegada de la inteligencia artificial, comienza a morir el arte; ya no es necesario crear una imagen mentalmente y pasarla al cuaderno de arte porque la IA puede elaborar en segundos el diseño con las características que pides. Ya no es necesario acudir al psicólogo y llevar un tratamiento acorde a las necesidades del paciente; ahora hay jóvenes que mantienen conversaciones con la IA para recibir consejos sobre modificación de conducta. Un tanto más como aquellos concursos de letras donde parte de los requisitos es que su texto no sea creado por inteligencia artificial; cuando leí esto, no pude evitar pensar en alguien que se dice ser poeta y sin más le pide ideas a la IA. Siendo que la poesía es todo menos pensada y actuada.

En el campo laboral se publican ofertas de trabajo en redes sociales donde las descripciones del perfil solicitado las hace la IA; así mismo se elaboran test psicométricos para contratación de personal. En lo cotidiano, las personas tienen una fascinación por tomarse fotos y pedirle a la IA que les cambie la apariencia, incluso el lugar en donde se encontraban a la hora de tomarla, es decir, modificar también el espacio. Es una declaración de la inteligencia artificial: no solo limita nuestro talento para crear, sino que nos vuelve tan dependientes y nos impulsa a no reconocernos como somos, por eso nos da alternativas de personalidades que jamás podríamos llegar a ser. 

Poco a poco está muriendo lo que creamos; es el tiempo de cacería de creadores, de tal modo que un día se olvidará también al cerebro, que su tarea fue crear. En la literatura hay un momento único en la novela de Cien años de soledad donde el pueblo de Macondo padeció insomnio y con ello comenzaron a olvidar, primero el nombre de las cosas y después para qué servían; por ello recurrieron a los letreros; en la puerta del corral escribieron: Esto es una vaca; hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche. Macondo no perdió la memoria, sino el significado de lo importante; el pueblo entero vio este hecho como normal sin dimensionar las consecuencias. 

Al igual que Macondo, hemos perdido el vínculo con lo importante; tal vez un buen día tendremos que colocar un letrero a cada objeto para no olvidar el significado, colocar un letrero al cerebro que le recuerde: este órgano controla las funciones vitales del cuerpo y es capaz de crear lo que sea; su capacidad es superior a cualquier avance tecnológico. Aunque le hicieron olvidar cuál era su función y valor.