El Mundo cambio… Continuación

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Comentábamos la semana pasada que ya nació la persona que nunca usará un billete en toda su vida.

Todavía hay las que continúan cargando las viejas creencias del dinero constante y sonante, y sí, hay que decirlo, en buena medida ese temor infundado se debe en buena parte a la maldad humana.

Aún hay personas que se resisten a que les paguen su salario o sueldo mediante una tarjeta de débito. Afortunadamente, por ley, cada vez son menos. Pero aún así, una vez que les fue depositado su dinero en su cuenta, corren despavoridos al cajero para vaciar toda su cuenta, para sacar todo su dinero y dejarla en ceros. Y ahí andan, cargando toda su quincena en su bolsa o cartera, ignorando que son presa fácil de maleantes y rateros dispuestos a todo, repito, a todo, con tal de robarle el sustento que tanto trabajo les costó.

Supongamos que no le pasó nada, que llegó a casa, sano y salvo, pero deja su dinero guardado en un cajón, en algún lugar de su casa. Corre el riesgo de que entren los amantes de lo ajeno y se lleven todo su dinero; o peor, que ocurra un desastre natural como inundación, temblor, o accidentes como incendios o explosiones de gas y se pierda todo. En todos esos casos usted no podrá reclamar ese dinero, lo habrá perdido completamente.

Se preguntará, qué debe hacer.

Bien, mi recomendación es la siguiente:

Tramite una tarjeta de crédito con la institución bancaria donde tiene dada de alta su nómina, es decir, en el banco donde le pagan. Una vez que reciba su quincena, domicialice los pagos fijos, como luz, cable, plataformas digitales, su ahorro, etc., pero a la tarjeta de crédito. Recuerde el tema del Presupuesto.

En la medida de lo posible, trate de pagar todo con su tarjeta de crédito. Hoy, cada vez más establecimientos cuentan con terminales portátiles, atrás quedaron esas grandes máquinas para pago con tarjeta, hoy, dichas máquinas, son del tamaño y tan ligeras como una calculadora básica para la escuela primaria. Cada vez más negocios como los tamales, los tacos, la comida en la calle, no se diga las tienditas de la esquina, ya todas tienen esa opción. Claro, recuerde la máxima que el gasto no exceda el ingreso; Si le depositan 10 pesos que todo su gasto sea de 10 pesos. Y sí, leyó usted bien, que todo su gasto sea igual, ya que su ahorro lo hizo gasto ¿recuerda?

Descargue la aplicación de su tarjeta a su teléfono celular, hoy en día, todo el mundo tiene uno. Los bancos invierten mucho en seguridad. Y aquí es donde quiero llegar:

Supongamos que pierde su tarjeta o que se la roban. Bueno, pues déjeme decirle que, gracias a la tecnología, sólo debe tomar su teléfono celular, entrar a la aplicación del banco y apagar la tarjeta para que nadie haga mal uso de ella. Y fin del problema. ¿Lo ve?

Bueno, supongamos que hicieron mal uso de la tarjeta. ¿Siguió mi recomendación de usar la tarjeta de crédito? Si fue así, felicidades. Fin del problema. Porque lo que debe hacer es comunicarse con su banco y denunciar el robo; ese dinero no es suyo, así que prácticamente no perdió nada. Quizá sea algo tardado en lo que le comprueban que esos gastos no los hizo usted, pero véalo por el lado amable: No habrá perdido su dinero.

Caso contrario, si no siguió mi recomendación y lo que le robaron fue su tarjeta de débito, ahí sí, habrá perdido su dinero, o quizá no, pero será más difícil, por no decir imposible que el banco le restituya su dinero. Claro que ese sería el escenario más fatídico, ya que, recuerde, puede bloquear su tarjeta desde su celular, además de que las tarjetas tienen su número para autorizar cargos (NIP). En todo caso siempre será mejor que le roben o extravíe su tarjeta de crédito que la de débito.

Usar la tarjeta de crédito le traerá beneficios como puntos promocionales, además de que le ayudará a tener un buen historial crediticio que le traerás más y mejores beneficios.

La tarjeta de débito debe de tenerla en su casa, resguardada en un lugar seguro.

Seguramente me dirá, ¿Y no es lo mismo que tener todo mi dinero de forma física guardado en casa?

La respuesta es No.

Pero la explicaremos la próxima, primero Dios.