EL PENSAMIENTO SISTÉMICO EN LA FELICIDAD

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Colaboradora invitada:

Lesvia Esperanza Vargas Jiménez

 

“La incapacidad de ver las cosas como un todo interconectado, como un sistema, impacta negativamente la salud física y mental de los individuos, la salud de las relaciones y las organizaciones”

Peter Senge

La realidad en la que vivimos en el día a día, está entretejida de sistemas de todo tipo, dimensiones, estructuras, componentes, etcétera. El no estar conscientes de ello, no significa que no estén presentes en nuestras vidas. Es importante conocer, cómo el pensar en el todo, nos ceba el equipaje con el que nos enfrentamos a nuestro vivir cada vez más complejo y cambiante.

 

En principio, ante los estímulos del mundo creamos una representación interna de la realidad fundamentada en nuestras creencias, conocimientos adquiridos, emociones; inclusive, repercute en ella, el cómo hemos dormido, qué es lo que comimos, el cómo estamos respirando, nuestra postura corporal y la información interna de nuestras vísceras, entre muchos factores más. Esta representación interna de la realidad le da un significado a lo que estamos percibiendo del mundo.

 

Al pensar sistémicamente, desarrollamos la capacidad de anticiparnos a los acontecimientos que influirán en nuestro comportamiento.

 

Desmenucemos un poco para entender. ¿Qué sistemas pueden estar presentes cuando, por ejemplo, hay frente a ti un hermoso paisaje con grandes montañas, un lago cristalino y un viento que roza tu cara?

 

  1. El primer sistema será el biológico y genético que percibirá de entrada la información para procesarla. Dentro del ingreso y proceso están los sentidos.
  2. Otro sistema es el entorno, esas circunstancias que rodean el momento que estás viviendo. La interrelación, interconexión e influencia que está teniendo contigo.
  3.  La situación específica, el contexto. Dónde estás parado, la temperatura, la luz, si estás solo o acompañado.
  4. El sistema psicológico y emocional que participará en cómo procesas en este aspecto lo que estás mirando. ¿tienes equilibrio en tus relaciones? ¿cómo está tu autoestima? ¿has tenido recién alguna pérdida? ¿Qué hay de tus recuerdos?
  5. El sistema digestivo, ¿Qué has comido? ¿hace cuánto tiempo ingeriste alimentos? ¿cómo anda tu microbiota?
  6. El sistema respiratorio ¿cómo estas respirando? ¿cómo está influyendo la temperatura en tu forma de respirar?

 

Pudiéramos seguir y sería tan larga la lista dependiendo del propósito, y así analizar los sistemas que están teniendo o pueden tener influencia significativa en tu vida. ¿Y de qué nos sirve el pensamiento sistémico? Peter Senge dice que, durante toda la vida, mientras vamos pasando de un ambiente a otro, encontramos novedad y nuevos retos, pequeños y grandes. Si estamos preparados para ello, vivir y aprender son inseparables.

 

El conocimiento nos aporta elementos sustanciales para poder regular diferentes aspectos de nuestra vida. El verdadero aprendizaje llega al corazón de lo que significa ser humano, nos re-creamos a nosotros mismos, nos capacitamos para hacer algo que antes desconocíamos. Percibimos el mundo y nuestra relación con él de manera diferente. 

 

Walter Mischel, en su libro “Personalidad y Evaluación” menciona que influye en un 90% la situación y sólo un 10% los rasgos de personalidad. Precisamente el estudio sistémico de diferentes ramas de la ciencia permite conocer los factores que intervienen y determinan ciertas áreas del comportamiento, esto nos alerta para considerar en qué debemos poner atención.

 

“Estoy convencida de que nuestra supervivencia, depende de que podamos pensar mejor sistémicamente”

Margaret Wheatley

 

Por otra parte, Senge también expresa: “Nos enfocamos en instantes de partes aisladas del sistema y nos preguntamos por qué nuestros problemas más graves nunca se solucionan”. Hay que evaluar la importancia de fijar nuestra atención en el todo y cuando así lo requiera el momento, acudir al reduccionismo, que también tiene resultados.

 

Tal Ben Shahar en su modelo de Bienestar Integral enfocado a conseguir la felicidad, habla de la importancia de conocer y trabajar sobre las cinco dimensiones que conforman el modelo (Espiritual, Física, Intelectual, Relacional y Emocional), basándose en diferentes áreas de la ciencia. Hay una enorme red de sistemas involucrados en el trabajo de las diferentes dimensiones, pensar sistémicamente nos llevará a tener las herramientas necesarias para incrementar los niveles de bienestar.

 

El pensamiento sistémico está presente más que nunca en la época actual, por tanto, de manera personal, es básico que forme parte de nuestro enfoque de vida para ponerlo al servicio de nuestro bienestar.

 

La representación interna de la realidad es diferente para cada persona, para cerrar este artículo comparto este cuento árabe:

 

Cuentan que a un oasis llegó un joven, tomó agua, se aseó y le preguntó a un viejecito que se encontraba descansando:
¿Qué clase de personas hay aquí?

En vez de responderle, el anciano le preguntó:
¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?
«Oh, un grupo de egoístas y malvados» replicó el joven.
«Estoy encantado de haberme ido de allí».
A lo cual el anciano comentó: «Lo mismo habrás de encontrar aquí».

Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis, y viendo al anciano, preguntó:
¿Qué clase de personas viven en este lugar?
El viejo respondió con la misma pregunta:
¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?
«Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado»
. «Lo mismo encontrarás tú aquí», respondió el anciano.

Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:
¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?
A lo cual el viejo contestó:
Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí.
Aquel que encontró amigos allá podrá encontrar amigos acá.