El proceso de generación de pensamiento en la acción técnico táctica

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El entrenamiento deportivo es un proceso dinámico y organizado que busca el desarrollo óptimo de las cualidades físicas y psíquicas del deportista para alcanzar un rendimiento deseado. Este proceso científico-pedagógico está encaminado al logro de distintas adaptaciones biológicas, y por tanto un aumento de las capacidades del rendimiento físico y psicológico. Esto hace necesario el profundizar en el conocimiento exhaustivo de una serie de variables del juego. El análisis observacional como método de obtención de información es un recurso muy utilizado en el ámbito del deporte que permite la mejora del rendimiento tanto individual como colectivo. Dos de los elementos fundamentales, más no los únicos, son la técnica y la táctica que son aspectos distintos entre sí, pero actúan de manera conjunta e indisoluble. De ahí que su análisis permitir configurar, evaluar y optimizar el modelo de rendimiento, y orientar el proceso de entrenamiento. Varios autores, entre ellos Ozolin (1970) y Verckoyanski (1987), apuntaron la necesidad de examinar las condiciones en las que se ejecuta la técnica. Cada uno de ellos propone distintas alternativas de fondo o forma. Así es que tenemos que todas las habilidades técnicas son realizadas mediante movimientos precisos segmentarios o corporales.

 

Esta precisión obliga a los segmentos o partes del cuerpo implicados a realizar minuciosas trayectorias en el espacio, fijando también rigurosamente el sitio de origen, y situación final. En ese recorrido espacial tiene que consumir necesariamente cierto tiempo, pero también, se debe haber comenzado en un instante elegido para lograr la duración requerido. Estos aspectos espacio temporales de la técnica, son fácilmente observables y valorados o estudiados desde distintas perspectivas. Los podemos diferenciar claramente de otros aspectos que podíamos llamar internos, o estructurales, pertenecientes a ese tipo de valores del comportamiento de los seres vivos, constituyéndose generadores de aquellos valores externos que se han de manifestar durante las prácticas de los deportistas. Ahora bien, los factores externos se ponen en evidencia en cada movimiento, pues todos son observables incluso por el ojo del no especialista, lo que sin duda en muchas ocasiones pueda llevar a una interpretación errónea. Es necesario definir los campos de ese análisis de una forma más precisa.

 

De acuerdo con la teoría estructuralista cada uno de los componentes de la técnica desarrollan ciertas interrelaciones de tal manera que la modificación de uno solo de ellos, modifica los restantes, se trata de descubrir y estudiar ese sistema relacional latente, que ocasiona este tipo de comportamientos. La capacidad de concentración es una propiedad de un área, ella permite elegir convenientemente el tipo de movimiento, y poder ser ejecutado en unas determinadas condiciones musculares de fuerza, siendo estas dos cualidades pertenecientes a otras diferentes categorías. Es tal la interrelación, que la modificación de uno de ellos, hace modificar los restantes, siendo los aspectos externos la manifestación de estos fenómenos que nos aproximan a descubrir el sistema relacional existente entre ellos. Así es que hay que considerar que el estudio dinámico de la técnica permite conocer los valores de fuerza, sus momentos de aplicación, es decir las condiciones del trabajo muscular que ocasionan el movimiento que se observa.

La Biomecánica denominada interna, dispone de los analizadores suficientes para realizar estos estudios y explicar el porqué de muchos errores en las habilidades técnicas, o de su eficiencia. Existe también la valoración informática de las condiciones en que se realiza la técnica específica de un deporte. La pertinencia en la elección de tal técnica más o menos compatible con las condiciones exteriores, la capacidad de auto-regulación progresiva para ajustar el movimiento a las necesidades de una competencia en particular o la variabilidad de un modelo para adecuarlo al oponente, son entre otros muchos aspectos, algunos que se pueden valorar como conocimiento de esta capacidad así manifestada. No hay que perder de vista la posible observación psicológica del deportista que nos permite conocer condiciones de este valor que impregnan a las ejecuciones técnicas. La capacidad de concentración ya mencionada, la agresividad con que realiza el movimiento o la tenacidad con que se persigue un objetivo so entre muchos, algunos rasgos que pueden observarse en la ejecución de habilidades técnicas que le dan una personalidad al atleta en cada situación de competencia que ha vivenciados.

 

Entonces habría que hacer un análisis de cada especialidad para determinar significados diferenciadores de ese mismo concepto técnico frente a otros tipos de prácticas deportivas. Para poner un ejemplo Verchosankij (1985) desarrolla significados diferenciadores de la técnica aún dentro de un mismo deporte, el atletismo. En las especialidades de fuerza explosiva la técnica, dice debe garantizar la capacidad del atleta de producir un impulso fuertemente concentrado de fuerza en la fase decisiva de la acción.

 

El otro aspecto es el tema del entendimiento de táctica en tanto una acción que tiene su independencia de ser una propiedad intrínseca a la persona ajena a la forma de intervención en el contexto concreto. Es decir, la táctica existe desde el punto de vista teórico como concepto abstracto, pero en la práctica un deportista actúa tácticamente bien o mal, de forma más ajustada al contexto o no, así que lo que resulta fundamental es la acción que realiza. Entonces la pertinencia o no de la misma tiene que ver con más aspectos que aquellos que son estrictamente objetivos y dependientes de la lógica interna de la situación. Desde esta perspectiva tiene entonces sus características que la definen. De acuerdo con Campbell, en el ámbito deportivo es importante señalar que las acciones están guiadas por intenciones y, por tanto, cabe considerarlas como teleológicas. Lo que diferencia una acción de otra no son solo los movimientos o procedimientos implicados, si no especialmente la finalidad o intención. Las acciones tácticas están presididas por intenciones que definen, en última instancia, el rango de opciones posibles que permiten y facilitan la consecución de la misma. Entonces por consecuencia las acciones tácticas incluyen aspectos técnicos, físicos, cognitivos y emocionales. Por ello no es conveniente categorizar, por ejemplo, una acción motora específica como un elemento sólo técnico o sólo táctico. Se trata de un gesto motor específico que, dado un contexto deportivo especifico, puede tener una dimensión técnica y otra táctica. Esto es crucial porque si sólo consideramos una de las dos dimensiones el entrenamiento se planteará de forma diferente que si las consideramos conjuntamente. Sin embargo, aquello que es propio de la acción táctica en tanto que táctica son las decisiones que se toman para poder materializar la intención con éxito. Entonces van juntas pero no revueltas, lo que distingue una acción táctica de una acción técnica es que la primera requiere, además, la toma de decisiones vinculada especialmente a una situación del deporte particular en relación al gesto motor específico y si este se ha realizado en el momento oportuno para lograr un objetivo puntual. Por tanto la acción táctica cabe considerarse globalmente, uno de los aspectos característicos de la misma es la toma de decisiones lo cual ha generado discrepancias en los teóricos y expertos. De forma resumida podríamos decir que en la actualidad conviven dos enfoques que parten inicialmente de supuestos diferentes. Por un lado está la perspectiva cognitivista, cuyo origen se encuentra en la perspectiva del procesamiento de la información, y que considera que la acción táctica está guiada por el conocimiento de tal forma gran parte de la respuesta táctica está previamente en la mente del deportista. Otra perspectiva es la de los sistemas dinámico-ecológicos que se entiende que la acción táctica emerge de la interacción deportista-contexto y que la información no debe considerarse como conocimiento que está previamente en la mente del deportista.

 

Aquí vamos a tomar una perspectiva vigotskyana, en tanto que estamos hablando de un proceso psicológico superior, que está mediado semióticamente por instrumentos psicológicos como los signos y los símbolos. Su desarrollo es consecuencia del aprendizaje y de la apropiación y uso de recursos e instrumentos psicológicos empleados en las actividades socialmente definidas en dicho proceso de aprendizaje. Dicho pensamiento no está ontogenéticamente en la mente y su desarrollo no está sólo en la mente, está distribuido socialmente. Por otra parte, su forma de manifestación es esencialmente práctica y por ello no está formado por un conocimiento teórico y abstracto de los problemas tácticos y de sus posibles soluciones sino que toma forma y validez en la acción. Más bien cabe considerarlo como un proceso psicológico que guía y dota de sentido al resto de procesos implicados en la acción táctica. Es un pensamiento que está en la base de la acción táctica y que, hasta cierto punto, la define y la hace posible al mismo tiempo que su desarrollo real es consecuencia de la participación de la acción táctica.

 

De acuerdo con Araújo una acción es una interacción funcional entre el individuo y su entorno con un determinado propósito (…) es una relación funcional con el entorno, un uso selectivo de los recursos para un fin dado.