+El rescate de la ciudad de Toluca, a través de la mirada de Langston Hughes en el libro El inicio del viaje, editado por UAEMéx; un viaje a la añoranza del pasado

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La frase:

Recordar es vivir

REFRÁN POPULAR

 

LANGSTON HUGHES Y SU RELACIÓN CON TOLUCA

 

Siempre será y es interesante conocer a alguien proveniente de otro país que se haya interesado por la ciudad de Toluca. Tal es el caso de James Mercer Langstone Hughes, simplemente conocido como Langston Hughes, quien nació en Joplin, Missouri, Estados Unidos, el 1 de febrero del año 1902 hijo de James Nathaniel Hughes y Carrie Langston Hughes. Su padre abandonó a su señora madre y se marchó a Cuba y después recaló en México, por cuestiones de racismo.

Langston tuvo sus inicios como escritor desde el periódico escolar y, fue tripulante del SS Malone en 1923, visitó África occidental y Europa. Dejó el barco para conocer París en donde tuvo la oportunidad de conocer a dos de los integrantes de la Generación perdida Ernest Hemingway y F. Scott Fitzgerald.

Se graduó en arte por la Universidad de Lincoln en 1929 y se doctoró en 1943, fue poeta y escritor.

En su historia se relata que cuando tenía sólo seis años, acompañó a su madre a visitar a su padre en TolucaEstado de México, en un intento fallido de la pareja por recomponer su matrimonio.

Tuvieron que pasar 11 años, para volver a México esto sucedió en 1919 cuando fue llamado por su padre, al año siguiente volvió; aprendió hablar español, leyó y fue admirador de los autores españoles Miguel de Cervantes SaavedraBlasco Ibáñez, Pío Baroja, y Federico García Lorca, entre otros.

La última vez que visitó México fue en 1934, debido al fallecimiento de su padre. Durante su estancia conoció a don Andrés Henestrosa, al fotógrafo francés Henry Cartier-Bresson, así como a los escritores Salvador NovoCarlos Pellicer, Xavier Villaurrutia, José Gorostiza y otros más. También mantuvo relación con los grandes muralistas mexicanos José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera. Se puede decir que su estancia en México y en especial en Toluca fue una de las mejores épocas de su vida.

 

SU ESTANCIA EN TOLUCA

 

¿Cómo se llega a Langston Hughes?

La respuesta es a través de Luis Mario Schneider Zacouteguyescritor y poeta argentino naturalizado mexicano quien dio clases en la Universidad Iberoamericana, la Universidad Veracruzana, el Colegio de México y la Universidad de Rutgers en New Jersey. Fue investigador del Instituto de investigaciones bibliográficas de la UNAM, miembro del Consejo Editorial de La palabra y el hombre, así como director de la revista Amatlacuilo. Murió en Tenancingo, Estado de México, el 18 de enero de 1999.

Durante varios años vivió en Malinalco y sus propiedades fueron donadas a la Universidad Autónoma del Estado de México. En lo que fue su casa, la UAEM construyó su primer museo extramuros nombrado doctor Luis Mario Schneider en su memoria y dedicado a la difusión de la riqueza natural y cultural del sitio.

En la construcción se tuvo la participación del Ayuntamiento de Malinalco, el Instituto Mexiquense de Cultura y el Centro-INAH Estado de México. El museo fue inaugurado el 18 de mayo de 2001 y se encuentra ubicado en la intersección de las calles Amajac y Agustín Melgar cercano a la zona arqueológica de Malinalco.

El donativo para la universidad incluye 31 libros50 ediciones100 artículos97 capítulos de libros10 reportajes y 15 reseñas bibliográficas.

 

Portada del libro.

EL INICIO DE UN VIAJE TOLUQUEÑO Y LITERARIO

 

La utilidad del acervo cultural donado por Luis Mario Schneider se refleja en la publicación del libro El inicio del viaje, compilado por Francisco Javier Beltrán Cabrera y Cynthia Araceli Ramírez Peñaloza, editado por la UAEMéx.

Prácticamente como se dice en el argot literario, ambos compiladores se echaron un clavado en el acervo de Luis Mario y obtuvieron importantes datos plasmados en el texto de referencia.

 

Beltrán Cabrera afirma que el de Langston Hughes no fue nada más el inicio de un viaje sino también el comienzo de su trayectoria literaria.

 

Beltrán dice en una parte del libro: el modernismo que se expresa en un lugar provinciano como Toluca no parece alterar su percepción estética. Al contrario, fue reafirmada su idea general de la cercanía entre el arte y la realidad, aunque más cercano al costumbrismo y su mirada antropológica. La búsqueda de Hughes consistió en afinar cada vez más su percepción del mundo y la soltura con que integró tradiciones y lecturas que mejoraron su escritura. Pero quiero adelantar que, en buena medida, su estancia en Toluca le permitió a este joven escritor ejercitarse con los medios que entonces le proporcionó el pequeño rincón provinciano. De ello da cuenta este libro.

 

El texto nos aporta la constancia de su presencia en Toluca por su solicitud de ingreso como alumno en el Instituto Científico y Literario del Estado de México, donde fue aceptado en calidad de oyente en las materias de francés y química, esta última de gran interés para su padre.

¿Y por qué llegó a Toluca?

 

Porque su padre fue auxiliar del responsable de la planta de luz eléctrica de Toluca, cuyos propietarios fueron los hermanos Alberto y José Arcadio Henkel, empresarios muy conocidos por los mexiquenses, entre otras cosas por haber ayudado a establecer el fútbol soccer en la ciudad y diversas empresas como la cervecera.

Su padre poseía propiedades en la ciudad de México y otra en Toluca la que denominaba plantación en Toluca, gustaba de guardar su dinero y era prestamista, prácticamente usurero en esa época.

 

Hay que hacer notar que Langston comenzó a ganar dinero en Toluca enseñando inglés a particulares y en la academia comercial Isaac Pitman del señor Luis Tovar y Arzate, también en la Escuela Superior de Niñas de la señorita Padilla, paseaba por los portales y gustaba de ir a las corridas de toros a la ciudad de México y aquí comenzó escribir. También escribió para la revista Siempre! de aquella época y que aún continúa, en ese entonces dirigida por José Pagés Llergo.

Vivió en Toluca en la dirección parque Reforma número tres interior 12 frente al actual jardín donde se encuentra el hemiciclo a Juárez en la capital mexiquense y que coincide con la descripción que hace del lugar donde está la que fue la casa paterna, muy cerca de la estación del tren que semanalmente abordó Huhges para viajar a la ciudad de México los fines de semana, y visitar a las hermanas Patiñoamigas y representantes financieras para el cobro de la rentas de las propiedades que el padre poseía en la capital del país.

En In a Mexican CityHughes describe la ciudad de Toluca –siempre fría– sus  habitantes y sus costumbres: la gente pobre camina descalza, pese al frío; las procesiones funerarias, a pie, con un grupo cargando el ataúd sobre los hombros, ceremonia que a la fecha aún puede verse aunque no en la ciudad de Toluca sino en las delegaciones que otrora fueron pueblos, actualmente absorbidos por la Urbe; las mujeres con rebozos y los hombres con sarapes, asistiendo a misa los domingos; así como las hermosas Iglesias –de las pocas joyas arquitectónicas preservadas–.

Independientemente de que hace mención al Día de muertos, la feria del alfeñique y festividades como San Antonio Abad, San Isidro labrador y San Francisco de Asís, resalta el tianguis de Toluca y se explica que durante décadas en los 60 y 70, los habitantes del centro de Toluca realizaban las compras en dos mercados: el pequeño mercado Hidalgo –sobre la calle del mismo nombre, entre Bravo y 5 de febrero– y, a pocas cuadras hacia el noreste el suntuoso Mercado 16 de septiembre, en un hermoso edificio Art Nouveau –ubicado entre Juárez, Lerdo y Santos Degollado– alrededor del cual se cerraban las calles aledañas para el Tianguis de los viernes, posiblemente el que conoció Hughes.

En verdad es un libro de lectura obligada si es que usted ama a la ciudad de Toluca. Es cierto, Hughes no es el primer escritor que habla de Toluca en otros tiempos, también lo hicieron Carlo Bartholomaeus Heller quien describe a Toluca la bella hace 156 años y José Vasconcelos aunque no de forma halagadora para la ciudad y sus habitantes.