+El sonoro fracaso de las jornadas de vacunación contra el sarampión en Edoméx; El gobierno de la Cuarta Simulación, aprueban supuesta “reforma laboral” sin incluir los días de descanso obligatorio en texto constitucional
La frase:
Pomposo anuncio oficial de vacunación contra el sarampión. Decepcionante por la escasez de la vacuna y la pésima atención.
UNA REALIDAD
El Senado de la República no aprobó una semana laboral de 40 horas, lo que en realidad aprobó el Senado fue una auténtica jalada, para seguir haciendo tontos a unos cuantos mexicanos y que los ignorantes sigan votando por el partido guinda.
La Presidenta de México y sus esbirros intentan hacer creer a los mexicanos que ahora trabajarán menos y tendrán más tiempo para el sano esparcimiento y la recreación, pero en realidad nada de eso es real, se trata de solo un espejismo con fines electorales, nada bueno para la clase trabajadora.
Resulta que la promesa de paulatinamente se iría reduciendo la jornada laboral hasta llevarla, para el año 2030, a 40 horas de trabajo resultó una más de las mentiras contadas por la Cuarta Transformación y su insigne fundador.
Una vez aprobada la citada reforma laboral, resulta que se dieron cuenta de que se les olvidó corregir el texto constitucional, así que el artículo 123 de la Constitución seguirá diciendo que en México se trabajan seis días por uno de descanso, así es que por más sumas y restas que quieran hacerse en su cálido cerebro en realidad eso quedó intocado y, por lo tanto, no habrá mejora alguna en los hechos para la clase trabajadora.
Mientras ese texto constitucional no se toque, seguirán trabajando el mismo tiempo los obreros y prestadores de servicios, y solo servirá el relajo de la supuesta reforma laboral para que los que no saben de eso sigan creyendo en la Cuarta Simulación, para que, como borreguitos, vayan masivamente a las urnas a seguir apoyando la causa del Movimiento de Regeneración Nacional.
En realidad, todo se trató de una estrategia legislativa, y quienes intentaron actuar como verdadera oposición para exponer que lo que se estaba aprobando era una auténtica jalada, simplemente fueron callados por la mayoría guinda en el Congreso de la Unión.
Ahora dicen los morenistas que ya trabajan en la Ley Secundaria de la Reforma Laboral, y que en ésta sí incluirán un apartado para que se autorice, algún día, dos días de descanso a la semana. Sólo que habría que recordar a las y los diputados de Morena que ninguna ley secundaria puede estar por encima del texto constitucional. Es decir, mientras no se establezca explícitamente en la Constitución que los mexicanos tienen derecho a dos días de descanso por cada seis laborados, todo lo demás seguirá siendo una mentira disfrazada, insisto, con fines electorales.

Seguramente, ahora el gobierno de la Cuarta Simulación hará uso, como acostumbra, de todos sus medios publicitarios, para que los mexicanos le crean que alguna vez tendrán ese derecho expresamente establecido en la Constitución. Pero eso es falso, eso no ocurrirá, insisto, hasta que se modifique la Constitución Política de los Estados Unidos, mientras eso no se haga, todas las conferencias mañaneras, discursos y estrategias publicitarias relacionadas con su tal reforma laboral no serán más que una estrategia de convencimiento, así como en su momento lo hicieron Adolfo Hitler, Benito Musolini y el mismísimo Fidel Castro, al que tanto admira quien vive y no paga renta en Palacio Nacional.
Las fuerzas políticas diferentes a la Cuarta Simulación deberían hacer un gran esfuerzo para que los mexicanos aprendan a distinguir entre una reforma constitucional y una ley secundaria, para que estos sujetos no aprovechen el grado de ignorancia nacional, al cual, por cierto, le apuestan millones de pesos en becas y universidades patito, como la Rita Zetina, para que no se supere la el índice educativo nacional.
Entonces, ya lo saben, si a usted alguien le dice que a partir del año 2030 va tener más tiempo para descansar, para convivir con su familia, o para cultivar el espíritu con actividades recreativas, agradézcaselo a las y los diputados, porque eso es más falso que ellos mismos, más o menos de la misma dimensión democrática de un partido político como el PT, que nunca ha tenido un dirigente nacional que verdaderamente haya electo los simpatizantes y militantes.
A la aberración legislativa cometida por la mayoría morenista, habría de sumar la imposibilidad operativa de cualquier fantasía que idee y apruebe ese partido político en las cámaras de Diputados y Senadores, porque yo quisiera que alguno de esos sabios me explicara cómo le van a hacer para obligar al descanso de más de la mitad de la población económicamente activa que gana de lo que vende o que recibe vía el mercado informal de trabajo.
No hay ni habrá ninguna instancia en este país que regule el trabajo irregular que ejercen las auxiliares domésticas, los vendedores ambulantes, quienes limpian parabrisas en las esquinas de la ciudad, y mucho menos para quienes realizan trabajos eventuales como cargar canastas en la central de abasto del país.
En síntesis, muchas gracias a quienes tuvieron la brillante idea de esa patética reforma laboral, pero, en los hechos, la verdad es que no servirá de nada, a menos que decidan dejar de simular y en realidad reformen la Constitución Mexicana y, luego, se apliquen para ver cómo le harán para hacer obligatoria su aplicación de la jornada de 40 horas –reales— de seis días de trabajo por dos descanso obligatorio, y, por si hiciera falta, también hay que ver qué economía alcanza para que los empleadores aguanten ese gasto sin quebrar a sus empresas.
El fracaso de las jornadas de vacunación contra el sarampión
Una atenta y respetuosa propuesta para la señora secretaría de Salud del Estado de México, Doctora Macarena Montoya Olvera, y para el titular de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación del Gobierno del Estado de México: Dejen la comodidad de sus oficinas, y dense una vueltecita por algún puesto de en los que se está aplicando la vacuna contra el sarampión.
Quién sabe qué les cuenten sus subalternos con relación a la aplicación de vacuna, pero más allá de su versión, vale la pena que conozcan personalmente el patético papel que se está haciendo en este supuesto esfuerzo sanitario.
Más allá de los errores de comunicación entre los secretarios de Salud y de Educación, es un verdadero desastre la estrategia con la que operan sus puestos de vacunación. No sabemos quién decida cuántas dosis se ofrecen por día en cada puesto de vacunación, pero evidentemente el encargado de hacer esa logística ha de ser abogado, o cualquier cosa, menos contador o administrador, pues conoce muy poco sobre la población objetivo a la que se intenta atender con esta campaña.

Ya ni hablamos de la falta de un reloj despertador para las responsables de aplicar las vacunas en los puestos instalados, pues, se supone, éstos tendrían que comenzar a operar a partir de las 9 de la mañana, y comienzan a instalarse cerca de las 10 de la mañana, lo que provoca fuertes aglomeraciones de personas deseosas de acceder a la vacuna. Algunos con espera desde las 5 de la mañana.
Sería también muy recomendable un esfuerzo de capacitación para enseñar al personal de los puestos de vacunación algo, aunque sea un poco, de empatía, con las personas, pues a gritos y sombrerazos tratan a la gente, sobre todo cuando se dan cuenta de que las vacunas se van a agotar y no van a alcanzar para cientos de personas que siguen en fila. Tan sencillo que sería entregar algún tipo de ficha para que sólo permanezcan formados quienes sí recibirán el suero contra el sarampión.
Hace falta mucho, pero, sobre todo, a quién diseñó la estrategia le hace falta sentido común, empatía y solidaridad. A través de todos los medios se está solicitando a la gente que acuda a vacunarse, pero existen todos los obstáculos posibles para que se fracase en el intento.
No es tan difícil, se tiene la experiencia de la vacunación nacional contra el Covid-19, y, pese a todo lo que se diga, esa fue un éxito, se avanzó rápido y se logró el objetivo de proteger a una gran parte de los mexicanos y evitar más contagios, pero en esta ocasión, quizá por los responsables de la operación de la estrategia, todo está resultando un fracaso. Estamos a tiempo de evitar una nueva tragedia sanitaria.
Según los que saben no repartieron más allá de 100 dosis por lugar de vacunación. Muchas personas se fueron mejor a la Ciudad de México, en donde en las sedes de IMSS Bienestar, sin mayor problema, les atendieron. ¡Histórico ridículo estatal!


