EL TAMAL POR LA CANDELARIA, EL ÚLTIMO GUSTITO ANTES DE ENTRAR A LA DIETA

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La tradición de comer tamales el día de la Candelaria en México, el 2 de febrero, representa la época de mejores ventas para quienes se dedican a la elaboración de este rico manjar de la gastronomía mexicana, y especialmente en este año, la expectativa está puesta en aliviar un poco la situación económica, luego de que el negocio, como muchos otros, se ha visto golpeado por la pandemia.

Desde los infaltables tamales de chile verde con pollo, los de rajas con queso o mole rojo, hasta los deliciosos canarios, este día representa la oportunidad ideal para “romper la dieta” o darse “un último gustito” antes de comenzarla, por cortesía de aquel o aquella a quien le salió “el niño en la rosca” el pasado 6 de enero.

Así, para este 2 de febrero, muchas de las personas que se dedican a elaborar y vender tamales han tomado sus previsiones para atender la demanda de los comensales. Tal es el caso de Tamales Tradicionales “Doña Lety”, ubicados en la calle de Plazuela de San Francisco Número 2, en San Francisco Coaxusco, a un costado de la Iglesia de San Francisco, negocio en el que, este año, han duplicado la producción para la venta en el puesto, además de otros pedidos.

La venta comienza alrededor de las 7:30 de la mañana, y sobre este 2 de febrero, Angélica González comentó que normalmente “es cuestión de que llega uno y no da tiempo de acomodarse, porque ya tenemos a las personas formadas. En un día normal la venta lleva unas dos horas, pero el día 2 de febrero los tamales se terminan máximo en una hora”.

Además de que siguen todas las medidas sanitarias a la hora de cocinar, Tamales “Doña Lety” ha hecho lo propio en el lugar de venta: quien despacha usa cubrebocas en todo momento, guantes, y tienen a la mano gel antibacterial; además, piden a los clientes que también usen cubrebocas y al hacer fila, guarden sana distancia, pues el cuidado de la salud es prioridad.

Leticia García propietaria de Tamales “Doña Lety”, se dedica a esto desde 1995 y distingue a su producto el tamaño -son tamales más grandes-, y la calidad, pues su lema es “más pollo y más salsa que masa”.

“El más pedido es el verde, que tiene mucha salsa y la hacemos picosa; también están los de rajas, con una buena porción de queso manchego, y los de mole rojo, que tienen un sabor dulcecito pero también ligeramente picoso”, comentó Angélica González.

En cuanto a los de dulce, cuentan con variedad como para satisfacer cualquier gusto: piña, frambuesa, zarzamora, guayaba, y “los especiales, el canario o el canario relleno de queso philadelphia con zarzamora”, comentó.

Por supuesto, nada mejor para acompañar el respectivo tamal que un rico atole. Tamales Doña Lety también tiene para satisfacer hasta a los gustos más exigentes: champurrado, avena con arándano, arroz con leche, pinole, chocolate, galleta, y de fruta natural: guayaba, fresa y mamey.

Con tanta variedad, no es necesario esperar al 2 de febrero, cualquier día del año es bueno para disfrutar de un rico tamal.

Angélica González comentó que el año pasado, vivieron una situación difícil a partir del mes de marzo, cuando se suspendieron actividades por la contingencia sanitaria. Pudieron reanudar ventas en septiembre, con las medidas sanitarias pertinentes, y poco a poco han ido retomando el paso en cuanto a ventas. El deseo es que con la colaboración de toda la población, se pueda ir retomando la normalidad y venga la recuperación económica.