EL TERMOSTATO DEL LIDERAZGO

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“Si las masas pueden amar sin saber por qué, también pueden odiar sin mayor fundamento”.

SHAKESPEARE

 

 

 

La frase que a manera de prólogo les compartí, nos invita a una reflexión profunda sobre el compromiso que cada uno de nosotros tenemos con nuestros semejantes; eso no quiere decir que necesariamente se requiera un liderazgo político para incidir positivamente en nuestra comunidad.

A menudo escuchamos que en nuestro país hay escasez de liderazgos, esta hipótesis no la comparto, ya que en diversos ámbitos, hay mexicanos que han destacado y alcanzado el calificativo de líderes en su ámbito de desempeño; el reconocido guionista y cineasta Alfonso Cuarón, es uno de ellos; su última serie dirigida magistralmente es muestra de ello, la puede ver en Netflix con un protagónico destacado de Cate Blanchett, que lleva por títuloDesprecio (Disclaimer, 2024).

México demanda con urgencia líderes sin complejos ni resentimientos, que influyan de manera positiva y esperanzadora en su entorno, para no reventar el termostato del liderazgo nacional como ha venido sucediendo.

El Termostato del Liderazgo es un concepto que se utiliza para describir la capacidad de un líder para regular y ajustar el clima emocional y cultural de un equipo, una organización, una comunidad o un país.

Nelson Mandela es uno de los mejores ejemplos a seguir. Cuando abandonó la cárcel, después de casi 30 años de estar privado de su libertad, no salió cargado de odios, rencores y deseos de tomar venganza, todo lo contrario, definió su propósito de vida el de ser factor de unidad y de liderazgo para erradicar el apartheid de Sudáfrica y hacerlo un país próspero. Mandela alcanzó el reconocimiento de ser uno de los más grandes líderes en la Historia Universal.

Está demostrado en el devenir de la humanidad, que el odio es la antesala del fracaso de las sociedades y por el contrario, el amor y la esperanza, son el antídoto más efectivo para alcanzar el pleno desarrollo y bienestar del ser humano.

Acaso no podremos ponernos la capa de Mandelas y asumir un papel coherente en nuestro entorno, cualquiera que este sea, para cavar una brecha corta-fuegos que impida ser presas fáciles de quienes promueven el odio la polarización y la cancelación de oportunidades para todos los mexicanos como sistema de gobierno.

Seamos líderes y facilitadores comunitarios, usando un “termómetro emocional” que fomente la confianza y la colaboración, lo que mejora el rendimiento del equipo. En estos tiempos de incertidumbre, los líderes que ajustan adecuadamente el «termostato» pueden contribuir en su entorno de influencia a adaptarse y mantenerse motivado.

Un líder que se percata del estado emocional de su entorno de influencia puede coadyuvar para resolver tensiones antes de que se conviertan en problemas mayores. No se trata de ser optimistas irreflexivos, lo que se busca es promover el derecho a la esperanza que tenemos todos los seres humanos y, de paso, ejercitar nuestro músculo de la empatía.

Por supuesto que ello requiere de nuestra disposición para conocer los anhelos y necesidades de nuestros círculos sociales ya sea en el ámbito personal o profesional, para que contribuyamos a su crecimiento y alineación n torno a objetivos comunes.

Ya lo presagiaba otro inglés universal Winston Churchill: “Estamos modelando el mundo más de prisa de lo que podemos cambiar nosotros, y estamos aplicando al presente los hábitos del pasado”.