+El trabajo carcelario, una opción para generar recursos para los programas sociales de la 4T; Arroja buenos resultados El Insurgente
Un carcelero vive en ti
REFRÁN
En la Asamblea Legislativa de Ecuador se discute actualmente una propuesta de ley para fijar, como obligatorio, el trabajo carcelario. Es decir, las personas privadas de la libertad tendrían que realizar alguna actividad productiva para que, con el recurso económico generado, se cubra por lo menos el 50 por ciento de lo que cuesta tenerlos en prisión. En síntesis, se busca dejar de tener mantenidos en las penitenciarías.
Llama la atención la propuesta, porque, al menos en México, existe la falsa creencia de que los presos viven gratis en los centros de reclusión, pero, al mismo tiempo, se sabe que el presupuesto que el gobierno federal destina para la operación de los centros carcelarios, es uno de los rubros más altos que existen en materia de egresos para los gobiernos.
El tema viene a la conversación porque es un hecho que al gobierno de la Cuarta Transformación de nuestro país le gusta buscar alternativas de ahorro, sobre todo para mantener el alto gasto que representa la operación de los programas sociales que maneja con fines electorales, porque ya lo dijo el señor Andrés Manuel que esa estrategia es la más eficiente herramienta para el Movimiento de Regeneración Nacional.
Así es que si en verdad desea que las penitenciarías dejen de ser un gasto y se avance en el autofinanciamiento de ese aparato que resulta tan caro para el gobierno federal, bien haría la autoridad mexicana en explorar una política similar a la que se busca actualmente consolidar en el Ecuador.
Si se observa con visión empresarial, la población penitenciaria del país es una numerosa fuerza de trabajo que está totalmente desperdiciada. Es cierto que sí se tiene cierto grado de trabajo penitenciario, pero en realidad se utiliza ese rubro con fines más apegados a la supuesta rehabilitación social que se intenta desplegar en las cárceles del país.
En términos reales, en México para los reos el trabajo es una cuestión de voluntades, de la cual pueden obtener algunos beneficios, por ejemplo, en la reducción de penas, pero no es real que de ahí dependa la manutención de la población carcelaria. En este país trabajan los reos que quieren, y el que no lo quiere bien puede seguir recibiendo comida y albergue absolutamente gratis.
Es un secreto a voces que en las cárceles de este país hay personas cuya situación económica es algo más que desahogada. Se puede decir que hay ricos en las cárceles, pero mucho muy ricos, y ellos evidentemente pueden pasarla todo el tiempo sin hacer nada productivo.
Eso no sería así si se reglamentara el trabajo carcelario, de modo que exista la posibilidad de condicionar la alimentación y la manutención de las personas privadas de la libertad al desarrollo de alguna labor.
Aún se tiene el recuerdo de penitenciarías donde el trabajo es más físico que de otra razón, incluso de comunidades carcelarias que, aprovechando alguna característica geográfica, se dedican, por ejemplo, a la producción de sal o a la producción de grava. Pero eso no aplica en todos los casos, sobre todo donde obviamente no hay cerca algunas salinas de donde obtener ese producto o montañas de las cuales ir rompiendo las grandes piedras.

Pero en todos lados, absolutamente en todos, existe la posibilidad de instalar y operar empresas, por ejemplo, productoras de ropa, o empacadoras que produzcan o participen en el proceso de elaboración de ésta, tanto en el diseño como en la confección de piezas de vestir, incluso en su empacado para posteriormente introducirla a tiendas departamentales en donde se comercialice.
El problema es que el sistema carcelario nacional carece de lo principal: orden, y mientras no haya un verdadero sistema y, sobre todo, una autoridad que ejerza más allá de los autogobiernos que operan ahí, pues cada quien seguirá haciendo lo que se le dar su regalada gana en prisión.
Para que exista el trabajo carcelario se requiere un sistema no solo de producción, sino también de administración, un esquema legalmente constituido para contabilizar las horas en que se desempeñe las horas productivas, y luego ponerles un precio, ya sea que se pague en económico, o que se cambie por horas en la ejecución de las sentencias que purgan los reos.
Pero ahí es importante aclarar que no todos los internos tienen sentencia, y que hay algunos que prácticamente viven toda su vida sin recibir una sentencia, y si no existe sentencia, pues nunca se sabrá cuánto tiempo o qué metas tenga que cumplir una persona para que de ahí se contabilice a qué se va haciendo merecedor de alguna contraprestación en dinero, en tiempo, o en lo que se le pague a cambio.
En cuanto a la propuesta ecuatoriana que está en análisis, en la cual está inspirado este comentario, hay que destacar que se dice que no habría concesiones, que para comer o para dormir en una cárcel, una vez que se apruebe la ley, todos los internos estarían obligados a generar sus horas laborales para que las cambien por ese derecho fundamental a la alimentación y a la residencia en una cárcel.
Así verdaderamente se estaría evitando que alguien viva en prisión a expensas del erario del país, medida muy sana y auténticamente copiable para que en México dejen de estar prácticamente de vacaciones en las cárceles de este país.
Así es que la propuesta está sobre la mesa, ahora sólo falta tropicalizarla, pues es un hecho que cada país tiene diferencias de clima, de horarios y de infraestructura para poder poner en marcha un esquema similar. Lo único que hace falta es tener ganas de que proceda. Sería por el bien del país y, de paso, sería una opción más para que el gobierno de la Cuarta Transformación se haga de recursos para seguir regalando dinero a sus huestes.
Arroja buenos resultados El Insurgente
A poco más de un mes de la apertura del tramo completo del Tren Interurbano México-Toluca, la afluencia de pasajeros diarios rumbo a Observatorio se ha triplicado y supera ya los 68 mil usuarios por día. Esta cifra, confirmada por Andrés Lajous, director de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF), representa un crecimiento notable respecto a la etapa previa a la extensión del recorrido.
De acuerdo con cifras oficiales, actualmente, cada día viajan más de 68 mil personas en el tren El Insurgente hasta la estación Observatorio, lo que consolida a este sistema como una de las opciones de transporte público más utilizadas entre el Valle de Toluca y la Ciudad de México.
Antes de la inauguración del tramo completo, el flujo diario se situaba entre 20 mil y 22 mil usuarios, de acuerdo con datos oficiales. El principal motivo de este aumento es la extensión del trayecto y la mayor preferencia de trabajadores, estudiantes y mujeres por un medio de transporte eficiente y seguro.
La ampliación de la línea hasta Observatorio ha mejorado de forma importante la conectividad en la zona metropolitana; hoy es posible realizar el recorrido total entre ambos valles en 50 minutos, lo cual supone un ahorro relevante en tiempo comparado con otras alternativas.
El Insurgente ha permitido que aproximadamente mil 400 autobuses salieran de circulación, ayudando a reducir las emisiones contaminantes y a mejorar la calidad del aire en la región, se reveló.

Entre los elementos que explican el incremento de pasajeros, se subraya la fiabilidad del servicio, la amplitud de los horarios y la disponibilidad de conexiones intermodales. El sistema opera con 16 trenes activos y tiene cuatro unidades de reserva destinadas a tareas de mantenimiento o atención de eventualidades, permitiendo intervalos regulares de entre 10 y 12 minutos, en un horario de 5:00 a 24:00 horas.
El acceso se realiza a través de la tarjeta de movilidad integrada de la Ciudad de México, lo que facilita el traslado entre distintos medios de transporte y permite recargas por teléfono móvil, eliminando las filas en las estaciones.
También es posible conectar directamente con la línea 3 del Cablebús en Vasco de Quiroga, con la línea 1 del Metro en Observatorio y con distintas rutas de autobuses RTP en Santa Fe, ampliando las opciones de quienes se mueven a diferentes puntos de la capital.
Las autoridades prevén que la afluencia diaria podría llegar a 110 mil usuarios en los próximos meses. Para responder al aumento en las horas pico, se planea acoplar trenes, con la meta de movilizar hasta mil 500 pasajeros por trayecto.
Además del impacto positivo en la movilidad, el sistema contribuye a disminuir la congestión vehicular y las emisiones contaminantes.
El crecimiento del Tren Interurbano México-Toluca refleja la aceptación de la población, que reconoce en este sistema una opción cómoda, segura y eficaz, ajustada a las necesidades de una metrópoli en expansión.


