EMERGENCIA CLIMÁTICA EN MÉXICO

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Sequías más prolongadas, inundaciones más frecuentes, incendios más arrasadores. La crisis climática no es un temido escenario del futuro: es una realidad de consecuencias catastróficas.

México siempre ha estado expuesto a fenómenos extremos, nuestro país se calienta más rápido que el promedio global. De hecho, en el 2020, que ha sido el año más caliente que hemos registrado, rebasamos los 1.5 grados y estuvimos por arriba de 1.6. Esto se debe a la variabilidad natural y a la tendencia de calentamiento.

Nuestra nación se ha calentando aproximadamente 0.3 grados por década, lo que es alto en comparación con otras regiones del planeta. El calentamiento es heterogéneo: mientras que en el centro y gran parte del país está alrededor de dos grados por siglo, hay regiones en el norte que han alcanzado tendencias de hasta seis y enfrentan una de las más grandes crisis por la escasez de agua, sobre todo en Monterrey.

Los costos acumulados durante este periodo serían comparables a perder entre el 50 por ciento y hasta más de cuatro o cinco veces el producto interno bruto actual y es que los aumentos mayores a 4 grados en la temperatura anual podrían alcanzarse durante la década de 2070 en algunas partes, mientras que los ecosistemas difícilmente podrían adaptarse a este cambio. “Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey tendrán pérdidas económicas por cambio climático que podrían rebasar mil millones de dólares anuales en esta década del 2020 al 2030”.

En la agricultura, se prevén en los años venideros reducciones en rendimientos de 5 a 20 por ciento en las próximas dos décadas, y de hasta 80 por ciento a finales del siglo para algunos cultivos y entidades.

El gobierno federal se ha encargado de agravar la situación climática con sus proyectos necios de inversión y devastación ambiental. Solo el tiempo dirá si el país toma el rumbo de proteger sus ecosistemas para tratar de frenar el calentamiento o sigue favoreciendo los combustibles fósiles, aunque los impactos ambientales y climáticos sean potencialmente devastadores.

El cambio climático es un foco rojo en México y afecta ya todas las regiones del planeta, de manera más intensa en las zonas continentales del hemisferio norte, y de manera global más de mil 800 millones de personas han padecido como el año más caluroso al 2021.

Además, vivimos una alerta roja para la humanidad. El año pasado ha dejado numerosas muertes y pérdidas derivadas de eventos climáticos extremos. Afrontar en lo local y en lo global  el cambio climático con algunas medidas de mitigación, como lograr concretar la transición energética hacia energías renovables, e incrementar las inversiones en ciencia y tecnología de esta disciplina, es de manera urgente y vital para erradicar la acumulación de errores y horrores.

También consumir menos como individuos y lograr un cambio en el modelo social, mantener el suelo de conservación para proteger los acuíferos, incrementar en las ciudades superficies y azoteas verdes, así como modificar los pavimentos hacia materiales permeables que permitan el paso del agua.