Entrenamiento psicológico para el alto rendimiento en el poomsae. (Primera Parte)

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Valdría la pena mencionar brevemente qué es el poomsae. Se podría considerar como un método dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, que hemos venido mencionando, del taekwondo que comprende prácticas de defensa y ataque en movimientos predeterminados contra un oponente imaginario, está podría ser una de las interpretaciones. Son figuras que están basadas en las creencias del pueblo coreano en donde la geomancia y la naturaleza son la fuente inspiradora de la creación y conjunción de los movimientos. Así es que el principio de los Poomsae Taeguk sostiene que aquel que se conoce a sí mismo y a su ambiente, comprendiendo los principios universales, encontrará el camino de la armonía. Esa persona actuará efectivamente en el mundo.

Habría que considerar también que el hecho de memorizar tantos movimientos, hace que el deportista al entrenarlos los incluya con naturalidad, además al mismo tiempo está ejercitando y activando el cerebro y es parte de la coordinación bilateral de piernas y brazos. Así es que se pueda observar que el entrenamiento del poomsae es importante en el desarrollo de la destreza motriz. La realización de formas tiene una gran exigencia en la correcta ejecución, potencia, técnica, estética, fuerza, equilibrio, concentración, coordinación, postura corporal. Esta exigencia es también vital en la competencia, pues todos estos elementos tienen que ver a la hora de la calificación de la ejecución por parte de los jueces.

Para continuar mencionaré brevemente lo que comenta Pedro Gómez (2004) respecto al entrenamiento deportivo y en particular en mi deporte, considerando que su aportación a la selección mexicana de Taekwondo es de gran importancia. Inclusive es el creador del método bifásico que es el que se utiliza actualmente en México y comienza a utilizarse también ya en otros países. Por cierto, platicando hace unos días con el actual preparador físico de la selección nacional, Eduardo Acevedo, me comenta que aun cuando es diferente el trabajo que se realiza para combate al que se realiza para poomsae hay muchas cuestiones en común y básicamente lo que cambia es en el entrenamiento táctico del combate versus el técnico del poomsae. Por lo que las diferencias son más bien en las cargas del entrenamiento físico y técnico-táctico. Sin embargo, la exigencia psicológica es similar, en ambos casos hay una carga fuerte de los factores psicológicos en el entrenamiento del alto rendimiento y en ambos casos se debe de dar una maduración en el ámbito formativo.

Así es que Gómez (2004) menciona que el practicante de este deporte, debe caracterizarse por su disciplina, y por una serie de capacidades físicas determinantes para aumentar el rendimiento deportivo, lo cual es el objetivo primero del entrenamiento. Sin embargo, todavía hay ocasiones en las que pensamos que el aspecto psicológico es una cuestión que es independiente del entrenamiento deportivo mismo, me parece que eso es un error grave ya que se trata de una parte toral de este proceso de enseñanza aprendizaje y también en el proceso mismo de la fase competitiva. Así es que el mismo Gómez nos plantea algunas características psicológicas a entrenar en función de la dirección determinante del rendimiento deportivo en su aspecto físico. Me parece que es una propuesta ilustrativa que además sin duda ha tenido resultados a nivel de selección nacional, y en este caso estamos hablando de que hoy por hoy nuestro país es potencia mundial tanto en combate como en competencia de poomsae, en este caso ya se han visto resultados importantes en las participaciones en el mundial de la especialidad. En la siguiente tabla el autor muestra de manera más gráfica esta propuesta, me parece que es como mejor se entienda así es que la reproduciré tal cual (Gómez, 2011).

 

 

Partiendo de esto hay que decir que el autor, con base a las direcciones determinantes del rendimiento que son propuestas por Moreno y Moreno (2000), propone una serie de técnicas psicológicas que el practicante de Taekwondo de competencia debe poseer para el máximo logro de resultados positivos. Tomaré las que sean más adaptables al trabajo del poomsae de acuerdo a mi propia experiencia en el entrenamiento deportivo y en particular del Taekwondo. Por ejemplo, en el caso de la movilidad para poder alcanzar una gran amplitud en los movimientos de ataque y contraataque desde el tren inferior, una exigencia física que sin duda es de mucha utilidad en el trabajo de poomsae. Tenemos que se propone como técnica psicológica para este trabajo específico, las visualizaciones y por supuesto el manejo de la ansiedad mediante la respiración en cuatro tiempos, es decir hablamos de relajación activa. También son útiles los que podríamos llamar como auto mandatos, es decir, una auto exigencia del mismo entreno respecto a lo que ya hemos mencionado más arriba acerca de la auto motivación.

También podríamos hablar que respecto a la agilidad para combinar los movimientos sin que disminuya la fuerza y la rapidez. Aquí habría que plantear una técnica de retroalimentación positiva por parte del entrenador, las visualizaciones y los automandatos también serían opción. Otra exigencia que es importante mencionar es la destreza para ejecutar movimientos difíciles con gran eficiencia, así como la capacidad de orientación para realizar las técnicas exigidas con el mínimo margen de error. En este caso valdría la pena utilizar la visualización, el manejo de la ansiedad mediante la respiración 4 x 4. También hay que considerar el equilibrio como exigencia técnica en la realización del poomsae. Aquí serían eficientes los ejercicios de concentración en un ambiente de simulación de competencia, también serían de utilidad las visualizaciones. Finalmente otra cuestión toral es la coordinación, para lo cual también cabrían los automandatos y visualizaciones.

Es importante reiterar que estas intervenciones psicológicas que se proponen deben ir incluidas en la planificación del entrenamiento deportivo, en la etapa que le corresponda de acuerdo al objetivo del deportista, es decir, de acuerdo a las direcciones determinantes del entrenamiento.

Ahora bien, por otra parte me pareció de mucho aprendizaje y de gran utilidad para adaptarse al entrenamiento del alto rendimiento del poomsae un trabajo que consulté respecto al perfil psicológico del taekwondoín. Es una investigación que además nos invita a incorporar las herramientas de la ciencia en la planificación deportiva. En este caso se muestra un resultado al que llevó una investigación de carácter científico respecto a la caracterización psicológica del entreno o deportista que me parece que es útil, y me declaro partidario de que es necesario que se haga este tipo de caracterizaciones para tener aún más elementos para ponerlos al servicio del entreno. Recordemos que su objetivo debe de ser el de su entrenador que debe proveerle de lo más posible para que se cumpla y que uno de los principales principios del entrenamiento deportivo para lograrlo es el de la individualización.

Tenemos entonces que Carazo y Araya (2010) evaluaron el perfil psicológico de 39 taekwondoínes costarricenses de competición –26 hombres y 13 mujeres– con edades entre 13 y  26 años. El instrumento de evaluación empleado fue el PAR-P1 de Serrato, García, y Rivera (2000), analizando diferencias por género y por categoría competitiva (adultos frente a juveniles). Establecieron una transformación de las puntuaciones directas en decatipo, de forma que las variables que presentan valores entre 8 y 10 se interpretan como indicadores de que el deportista posee un excelente nivel de habilidad en esa variable, siendo a su vez el valor de 9 el que los autores establecieron como el nivel ideal de las habilidades psicológicas a excepción de la sensibilidad emocional cuyo valor ideal se situó en el decatipo 4, constituyendo de esta manera lo que Serrato y colaboradores propusieron como perfil de deportistas de alto nivel. Los resultados mostraron que la confianza era la única variable en la que se presentaban diferencias a favor de los hombres frente las mujeres, no existiendo diferencias ni por género ni por categoría de edad, en las variables motivación, atención, sensibilidad emocional, imaginación, actitud positiva y reto. Así lo explicaron Carazo y Araya (2010).

Asimismo, informaron que sólo en los hombres, en dos de las siete variables evaluadas –confianza y reto– se cumplía el perfil psicológico de atletas de alto nivel, mostrando valores medios (decatipo 4-7) en el resto de variables y apuntando como posible explicación de estos resultados, la falta de entrenamiento psicológico de los taekwondoínes.

Por otra parte Saber et al. (2012) estudiaron a 144 taekwondoínes iraníes comparando los resultados por nivel –60 élite y 82 no élite– y por género –88 hombres, M edad = 21.6 +4.4, y 54 mujeres, M edad = 21.7 +4.7–. En el estudio se empleó el OMSAT-3 de Durand-Bush, Salmela, y  Green-Demers (2001) que clasifica las habilidades mentales en habilidades fundamentales       –establecimiento de objetivos, autoconfianza y compromiso–, habilidades psicosomáticas                  –reacción al estrés, control del miedo, relajación y activación fisiológica– y habilidades cognitivas  –práctica imaginada, entrenamiento mental, focalización, re-focalización y plan de competición–.

Los autores concluyeron que las habilidades que destacaban en el perfil de los taekwondoín de élite frente a los de no élite eran: el plan de competición, el establecimiento de objetivos, la activación, la relajación, la autoconfianza y el compromiso. Por su parte, los de no élite presentaron mejores niveles en las variables re-focalización y reacción al estrés. En cuanto a las diferencias por género, sólo se encontraron diferencias en el uso de la activación por parte de los hombres en comparación con las mujeres. Sin embargo, se repite el patrón de altos niveles de autoconfianza, control de la activación, relajación, presentando valores más modestos en la focalización, control del miedo, reacción al estrés y práctica imaginada.