Ese alfiler
La fragilidad de mis palabras
que suenan huecas y desbrujuladas
piden o ruegan, no sé
que me mires,
que me mires largo y continuado hasta
que tus ojos brillen en un pre llanto
seco rematada con una sonrisa,
eso espero,
espero
un abrazo tuyo con todo tu cuerpo
y que la ternura amaestrada que traes
se desboque
se libere
como nubes oscuras al color de tu piel
erizada,
porque estás reaccionando
pero huyes con mil argumentos y tu cuerpo
se llena de alfileres, y,
cómo abrazarte entonces, imposible
mientras tanto ya no te espero,
porque he llegado a domar, luego de décadas de intentos
de vivir ese instante eterno
congelado en movimiento
sin necesidad de nada,
y eso te incluye a ti,
estás metida en saco, en natural
sin oprobios ni telenovelas
estás ahí,
porque caíste en ese acantilado del miedo
que es más poderoso que todo cuando lo ves cerca
y sí, es cuestión de atreverse,
y ya no estar en el centro de nada y desde ahí
convertirse en el protagonista de tu propia
mirada sin espejos
de tu voz sin grabaciones,
así es la muerte, bella, gloriosa
porque estás matando antes que ocurra
para que cuando suceda sientas que ya sucedió,
y si no lo entendiste,
no importa,
ya no te lo volveré a explicar.

