ESTAMOS DEVORANDO NUESTRO PLANETA

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El día 29 de septiembre se ha convertido en una nueva y alarmante fecha en el calendario y en la agenda mundial: es el primer Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos.

La producción sostenible y la promoción de la seguridad alimentaria y la nutrición es más importante que nunca, por lo que debemos ser conscientes de la importancia de la problemática de la pérdida y el desperdicio de alimentos, ya que es una cuestión que conlleva unas consecuencias medioambientales, económicas y sociales muy importantes.

Según los datos de WWF se estima que un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo se desperdician. Eso equivale a aproximadamente 1.300 millones de toneladas de frutas, verduras, carnes, lácteos, mariscos y granos que nunca salen de la granja, se pierden o dañan durante la distribución, o se desechan en hoteles, supermercados, restaurantes, escuelas u hogares y cocinas. Todos estos alimentos podrían proporcionar suficientes calorías como para alimentar a todas las personas desnutridas del planeta.

En este sentido es importante señalar que la pérdida y el desperdicio de alimentos también tiene un impacto ambiental. Producir los alimentos desperdiciados ocupa un área de tierra más grande que la superficie de China e India juntas, y consume tres veces más agua que el volumen del lago de Ginebra, lo que afecta los ecosistemas y la biodiversidad.

Por lo anterior se requieren acciones a nivel local y global para repensar la forma en que producimos y consumimos alimentos. Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos requiere la atención y las acciones de todos, desde los productores de alimentos hasta los actores de la cadena de suministro de alimentos, las industrias alimentarias, los minoristas y los consumidores.

He aquí la importancia de visibilizar esta problemática mundial. Interactuamos con la comida a diario. Los ciudadanos pueden generar un cambio verdadero al modificar sus hábitos de consumo hacía unos más sostenibles. Desde hacer una lista de compras y un plan de comidas antes de ir al mercado, participar en programas de donación de alimentos hasta exigir a las grandes empresas e industrias mejorar sus prácticas de producción.

Cabe señalar que el desperdicio alimentario ocurre en los comercios principalmente, en donde  las causas del desperdicio de alimentos en el comercio minorista están relacionadas con una vida útil limitada, la necesidad de que los productos alimenticios cumplan las normas estéticas en términos de color, forma y tamaño, y la variabilidad de la demanda; Así mismo en el hogar, ya que  el desperdicio a nivel del consumidor se debe a menudo a una mala planificación de las compras y las comidas, un exceso de compra (influido por porciones y tamaños de envases demasiado grandes), confusión sobre las etiquetas (fechas de consumo preferente y de caducidad) y un almacenamiento inadecuado en el hogar.

Es menester reducir el desperdicio de alimentos y considerarlo como una solución climática clave , por lo que para finalizar describo a continuación mensajes de gran relevancia para no continuar devorando nuestro planeta.

  • La pérdida y el desperdicio de alimentos no tienen cabida en este momento de crisis. La pandemia de COVID-19 es una llamada de atención para repensar la forma en que producimos, manipulamos y desperdiciamos nuestros alimentos.
  • Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos constituye un instrumento poderoso para reconstruir sistemas alimentarios más sostenibles.
  • La pérdida y el desperdicio de alimentos generan 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Evitarlos es una de las formas más efectivas en que nosotros como individuos y nuestros gobiernos, podemos reducir nuestro impacto climático.
  • Los países deben aspirar al cumplimiento de la Meta 12.3 de los ODS, medir los datos nacionales, tomar medidas políticas e incluir la pérdida y el desperdicio de alimentos en sus planes climáticos en el marco del Acuerdo de París.
  • Las personas deben comprar con cuidado, almacenar los alimentos correctamente y hacer un buen uso de las sobras.
  • Las prácticas sostenibles de la cadena de frío ayudan a minimizar la pérdida y el desperdicio de alimentos mediante una sabia selección de tecnologías, un mantenimiento preventivo regular, un control óptimo de la temperatura y un almacenamiento adecuado de los productos refrigerados o congelados.
  • Se necesitan modelos comerciales innovadores, asociaciones público-privadas y colaboración entre cadenas de suministro, así como nuevos enfoques de financiación, para detener la pérdida y el desperdicio de alimentos.
  • Todos deberíamos eliminar el desperdicio de alimentos: ¡por las personas, por el planeta!