Estereotipos enterrados en alas

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Los estereotipos están dañando el alma de la sociedad, es verdad que algunos son muy cómodos porque reflejan nuestra personalidad o nos ayudan a engañarnos y parecer lo que deseamos ser; a mí, por ejemplo me encanta que las y los poetas nos identifiquemos con los pájaros y quisiera ser  estereotipada como un albatros y que todos sepan que Baudelaire tiene razón al decir Se parece el poeta al príncipe del cielo/ que cruza tempestades y se ríe del arco;/ desterrado en el mundo, en medio de las befas,/ sus alas de gigante le impiden caminar, pero, entonces vivir con este estereotipo también me daña ya que piensan que siempre estoy volando, que no puedo hacer otra cosa, porque mis gigantes alas no me dejan.

Por muy lindos que sean los estereotipos, como sociedad vemos el lado malo; si una mujer es muy bonita, entonces es tonta; si una mujer es jefa,  se acostó con alguien; si una mujer es muy inteligente, es bruja; si una mujer lucha por la igualdad, es feminazi; si una mujer se embaraza muy joven, es … y así sucesivamente.

Los estereotipos se han vuelto un gran problema ya que además de afectar a las mujeres, pasa por los machos, por los hombres mandilones, por los gays, lesbianas, pobres, ricos (sí, porque también los ricos son considerados unos fresas, chocosos entre otras cosas), si te gusta el reggaeton eres chaca, si crees en San Judas Tadeo también lo eres,  si te gusta la banda eres naco y si te gusta la música clásica eres un teto aburrido.

Esta época también me recuerda Al anciano, el niño y el burro, pero fuera tan fácil como eso, no lo es, los estereotipos están haciendo que no pensemos claramente, a la vez, afecta al  tomar decisiones importantes, como para hacer políticas públicas, para mejorar problemas y tomar decisiones políticas.

Porque si eres de un partido, ya robaste mucho,  quieres seguirte haciendo millonario a costa del pueblo,  si eres del partido en el poder eres un “lover’s”  y defiendes todo de los servidores públicos pertenecientes a él, propongan, así esté bien o este mal, y si eres del partido perdedor,  pues defiendes todo lo que éste diga aunque tú no ganes nada y no nos ponemos a pensar que las personas somos únicas, diferentes y lo que hacemos nos afecta a todos.

Si viviéramos sin estereotipos gran parte de los problemas se acabarían, por eso quiero dejar otra estrofa de Buadelaire del poema Elevación: Y cuyos pensamientos igual que unas alondras,/ en la libre mañana hasta el cielo se elevan,/ -que vuela  por la vida- y sin esfuerzo entiende/ lo que dicen las flores y todo lo que es mudo.