Estudio del pasado

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El estudio de la Historia del Estado de México fue con el profesor Mosquito un paseo por la sabiduría que no se hacía engorrosa. Ajeno a fechas y nombres hacía pasar esos datos, como algo que no debería de distraernos y por ello hacer a un lado el tema fundamental. ¿Cómo aprender a hablar de Matlatzincas, —cuando hay que ver, cual si fueran el Aleph borgeanoquien reúne en torno a sí, fines de una cultura que cada día nos es más cercana al mundo en que vivimos de este siglo? No es sólo la recuperación del Cerro del Tolotzin, sino comprensión plena que hay mucho de lo sucedido y, nosotros que desconocemos. Escribe el admirado don Poncho: Pese a que la Conquista se hizo al amparo de una bandera que se llamó “la Cultura Cristiana”, no comprendieron los españoles que también en América la religión estaba fuertemente implicada en la Cultura en general en todos los aspectos de la vida indígena

Sus lecciones eran admiradas por ser sabias y ello le venía de sus múltiples lecturas. Porque con don Poncho, igual que con Borges y el poeta Alí Chumacero, debemos decir que fue más notoria su presencia por todo lo que leyó, que por aquello que escribió y publicó. Miles de páginas sobre nuestra historia que seguramente fue elaborando durante décadas, reflejan, sobre todo, los años de la historia antigua de los mexiquenses, hechos en estudios fatigosos y plenos de juicio, pero también, llenos de gozo por los resultados. 

En este tiempo, debemos valorar los trabajos serios, profesionales y de alto rango académico, que ha hecho por décadas El Colegio Mexiquense. Los cuales han desvelado muchos conocimientos sobre la entidad y el Valle de Toluca. Eso es relevante para entender que Toluca nació hace muchos siglos y no le es posible poner una fecha que haga olvidar su pasado precolombino. Ni el estudio de Alfonso Sánchez García, ni los estudios admirables de los investigadores de El Colegio Mexiquense, hablan de hacer nacer a Toluca a partir de la Colonia Española. Prueba de ello son los seis tomos de gran importancia que fueron publicados con el nombre de: Historia General Ilustrada del Estado de México, editados en el año 2011 dentro de la llamada Colección Mayor, por el Gobierno del Estado de México y otras instituciones para el caso.

No es pues un esfuerzo menor el hecho de que un catedrático de la Preparatoria Número Uno, Adolfo López Mateos, haya planteado un libro de 758 páginas para ofrecer un apoyo indispensable a los estudiantes Preparatorianos. Esta acción pone a don Poncho en el alto nivel de los educadores, que además aportan textos para el apoyo de estudios que deben hacer los adolescentes y jóvenes de aquellos tiempos. Es de recordar que el primer director del Instituto Literario de Toluca, el cubano-mexicano José María Heredia y Heredia, llegó a proponer un libro de Historia Universal, como apoyo a los estudiantes de aquel tiempo cuando en el mundo existían graves conflictos entre los imperios y pueblos que se negaban a seguir siendo sólo esclavos de los dominadores.  

Además, al interior de la nueva patria, se daban graves conflictos en el campo educativo, entre el clero que tenía el dominio total de la educación no sólo por décadas, sino que su mando provenía de los tres siglos del Coloniaje Español. Ante ello, la propuesta del México, recién independizado, es que deseaba dar una educación con más libertades y de trascendencia liberal. Por eso la propuesta de Heredia es de reconocimiento muy merecido, pues su libro de Lecciones de Historia Universal, fueron para que los estudiantes provenientes del extenso Estado de México en la década de 1830, pensaran más allá de la idea de que sólo el país llamado México era lo importante, sin mirar más allá de las fronteras. Heredia y Heredia que viene de la experiencia del exilio que fue su vida, sabe que más allá de Cuba, hay otros países, por lo tanto, México no era una isla en medio del océano. 

Para los tiempos de don Poncho, el crecimiento de la patria obligó a poner en la palestra la idea de las entidades como Estados Soberanos y como entidades que deberían revisar su historia con la mayor objetividad posible. Igual no se podía ignorar la historia del pueblo mexiquense a partir de sus orígenes: la investigación de los pueblos indígenas se convirtió en una obligación el recuperarles, para así poder saber y crear una identidad, que hiciera justicia a las culturas prehispánicas, sin desdeñar lo sucedió en la Colonia Española o pensar que el país independiente era o es ajeno, a los siglo XIX y XX en estos tiempos donde el Internet y Wikipedia reinan, por ser campos de comunicación y de cultura globalizada.

Muchas divagaciones sobre el tema de la Historia y lo que lleva consigo. La importancia del libro Historia del Estado de México, pone a Alfonso Sánchez García entre los mejores educadores del siglo XX y, nos enseña, al revisar su texto de la época prehispánica ante multitud de nombres y lugares que resultan difíciles de memorizar o comprender, por entrecruzamiento que se da por la diversidad de tribus, clanes, pandillas, grupos o pueblos originarios y, los que después, vinieron a reinar sobre territorios extensos o pequeños, que hacían de Mesoamérica un mundo de mundos donde todo era posible. La pasión del escribir, eso es notable en don Poncho. 

Su texto tiene una amplia gama de conocimientos y palabras que en este 2026 ciertamente se conocen de mejor manera, por ejemplo, saber si lo que él denomina: Horizonte Posclásico —algunos le llaman, con razón, Horizonte Histórico–. Se inicia con el advenimiento de las corrientes toltecas y en su tiempo se recogen las primeras versiones escritas que pueden considerarse como elementos Históricos. Desde el Horizonte Teotihuacano hacia atrás en el calendario, todo puede considerarse Prehistoria, ya que las investigaciones en ese terreno se deben hacer desde el punto de vista exclusivo de la arqueología. Sabemos que nuevas ciencias se han incorporado a este tipo de estudios para profundizar en el tiempo pretérito y así, comprender lo que aquellos seres humanos fueron elaborando para traernos a la era moderna con las fortalezas y defectos de toda sociedad.

Lo que me atrae en esta Historia del Estado de México, es la cantidad de nombres de culturas diversas y diversos lenguajes que aparecen a través de decenas y decenas de páginas, mismas que va poniendo párrafo por párrafo la sabiduría del Profesor Mosquito, No olvidemos que el lenguaje que utiliza es el del periodista que busca hacerle ágil y fácil la lectura de dicho material. En mi curiosidad es que la lectura hace aparecer nombres cuyo conocimiento sobre lo que hicieron es importante. Igual cita: El nombre de “Pre-Clásico” suele dársele porque sirve de basamento a la aparición de los grandes emporios culturales, especialmente el Maya Meridional y el Teotihuacano. Dos nombres que refieren dos culturas diferentes.

Son tiempos que vienen en conocimiento de la década de los cuarenta y cincuenta, dice el cronista: Antes de la Arqueología, el pasado del hombre Mesoamericano sólo se remontaba a la aparición de dos corrientes migratorias (Tolteca y Olmeca) que, al decir de los antiguos cronistas, habían penetrado a nuestro territorio casi simultáneamente. Mayas, teotihuacanos, toltecas y olmecas. Son cuatro nombres, de aquellos que poblaron tierras de un país que todavía no se llamaba México. En el tema de una Cronología Necesaria, don Poncho dice: Este tipo de clasificación por Horizontes Culturales está referido exclusivamente al territorio de Mesoamérica y sólo abarca los tiempos anteriores a la Conquista Española. Así aparecen diferentes etapas, estamentos que permitieron el pasado siglo comprender que la historia de la humanidad no es un hecho uniforme.