ETERNIDAD DE BOLSILLO
La magia,
Ese eterno estado de tu mirada salada
Sonríe como una proyección de cine
Y yo acudo, presto, con las manos en los bolsillos
Con los puños listos
(como si se pudieran meter en los bolsillos
un par de guantes de box)
más sacrílego que nunca y contrito también
por si me toca ponerme de hinojos
quizá para suplicarte alguna frivolidad
quizá para matarte con una de esas frases
de efecto retardado que destruye de a pocos
a lo largo de los años.
No sé que película veremos
Pero nosotros,
Éramos de los que todo
Lo volvíamos
Sábanas
Almohadas,
Colchones,
Conteniendo los públicos
Gritos con silenciador
(un poco de discreción siempre ayuda mucho)
Y enamorándonos,
A diario,
Sin ninguna estética
Rompiendo todos los contratos sociales escritos y no
Divulgados y no
Conocidos y no
Nos movíamos como caballos de ajedrez sin tablero,
Porque, no olvides
Que esa era nuestra clave, nuestro secreto,
Nuestra fórmula,
Precisamente,
No tener tableros,
Porque siempre jugamos así.
Y hoy que te extraño
(ese grado máximo del egoísmo azul)
No veo mis peones
Que como perdidos han de estar buscándote,
Y tú,
Como toda reina barata, ínfima, que repta
Debe estar esperando a este ser, en alguna torre,
(Lo que no sabes, es que hoy, correrá
O una sangre, o una lágrima, por los ojos
De los espectadores)
Y yo sin verte, porque parece
Que eso de que algunas miradas anestesian,
Es verdad,
Y por primera vez, entérate,
no tengo ningún final
Para todo esto.

