FOTOGRAFÍA
Son objetos que te pueden producir admiración o temor, en realidad mucho depende de quien se trate para ver qué efecto ocasionan.
Algunos dicen que son como portales que nos llevan a otro lugar, a lugares que a veces ni siquiera nos pudimos imaginar.
La confianza se les asemeja, se pueden arreglar si se rompen, pero siempre dejan grietas en su corazón.
Nuestras experiencias, toda nuestra vida, son ellos que nos muestran el patrón mental que está sucediendo dentro de nosotros.
Algunos piensan que la persona que los inventó, lo único que logró es envenenar el corazón humano.
Podríamos llamarles la puerta de entrada y de salida, por donde la Muerte va y viene a su antojo, sin pedir permiso y sin previo aviso.
Siempre, constantemente, día a día, porque no hay día que no lo hagan, nos recuerdan, que, somos una especie en peligro de extinción.
Si ellos pudieran mostrar nuestro interior, la imagen sería probablemente terrible, o, maravillosa y deslumbrante, es relativo, depende con qué ojos los estén mirando.
De los mejores de ellos que yo he conocido, son mis buenos y viejos amigos que perduran hasta el día de hoy en mi vida.
Tienen a veces el don de aterrorizar, y otras sin duda de fascinar, todo depende del alma que los mira. Pueden convertirse en nuestros mejores aliados, pero también fácilmente en nuestros peores enemigos.
Desde que nacemos nos enseñan a creer, pero a mi siempre me quedó la duda de creer en ellos.
La vida misma, muchas veces es como ellos, al final siempre te va sonreír, si tú le sonríes a ella.
Algunas personas los relacionan con el hielo, pero un hielo especial, que es imposible que se derrita.
Se parece mucho a los libros, lo que ves en ellos siempre será lo que ya tienes y llevas por dentro.
Es imposible saber finalmente como son las cosas. Ellos son manipulables, porque nos muestran solo lo que queremos ver.
No es necesario tener otros mundos, más allá del mundo en el que vivimos. Lo que sí es necesario es tener más de ellos, porque los de nuestro mundo a veces no son suficientes.
Ellos no saben de mentiras, suelen ser transparantes. Pero lo que sí manejan muy bien, es el poder de mostrar sólo una parte de la verdad, no toda.
Byron Katie, autora y conferencista dice que si queremos conocer al amor de nuestra vida, los usemos a ellos para mirarnos.
Por otro lado Pablo Picasso, famoso pintor, se preguntó alguna vez: ¿Quién ve correctamente el rostro humano: el fotógrafo, él o el pintor?”.
Y cierro con David Sant, escritor, que sostiene: Soy el espejo de demasiados espejos rotos.

