FRANCISCO ZARCO

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En un solo personaje es posible aprender lo que una profesión puede realizar con total seguridad. Francisco Zarco, personaje del siglo XIX es para la prensa y medios de comunicación de México el ejemplo del periodista ideal: por su comportamiento ético, por su compromiso con el México de su tiempo. Liberal en el sentido más puro de lo que eran los patriotas que fundaban una nación ante el mundo. Con mi costumbre de recurrir a las primeras letras, en el prólogo al libro Francisco Zarco / Escritos literarios, con selección, prólogo y notas de René Avilés, publicado por Editorial Porrúa en el año de 1999, en ciudad de México, la recopilación de textos, de manera juiciosa y finas, comprueba que Zarco es uno de los escritores más completos de nuestras letras mexicanas. 

Debo decir que en la visita que hice a la Biblioteca José María Heredia y Heredia, ubicada en ciudad de Toluca, me sorprendió encontrar nada menos que 18 volúmenes de los escritos de Francisco Zarco, en un compendio de páginas que no le pide nada a Alfonso Reyes y Octavio Paz. Orgullo por quien aparece en nuestra historia sólo como periodistas, cuando es, como José María Heredia, Ignacio Ramírez El Nigromante, Ignacio Manuel Altamirano y Guillermo Prieto, grandes literatos y a la vez grandes periodistas o editores y creadores de revistas y publicaciones varias. Francisco Zarco es la expresión de la sabiduría. En su prólogo el periodista y literato René Avilés Fabila, fallecido el 8 de octubre de 2016, dice en 1999: I / Por primera vez en la historia editorial de México, este volumen reúne, si no la totalidad, sí la mayor y más valiosa parte de la obra literaria del insigne escritor Francisco Zarco, injustamente olvidada en los periódicos y revistas de su época. Aunque alguna vez (en septiembre de 1856), el propio Zarco anunció el propósito de publicar en cinco volúmenes los trabajos que hasta entonces había escrito, las circunstancias políticas del país lo obligaron a desatenderse de tal propósito, por lo que ninguno de estos libros vio la luz pública

El México bárbaro que fue el siglo XIX. En ese país vivió, igual que los liberales y la generación de políticos más grandes que ha tenido México desde que se independizó de España en el año de 1821. Los grandes nombres del México bárbaro surgen uno tras otro: Valentín Gómez Farías, José María Luis Mora, Benito Pablo Juárez García, Juan Álvarez, Melchor Ocampo, Ignacio Ramírez El Nigromante, Guillermo Prieto, León Guzmán, Ponciano Arriaga, Ignacio Zaragoza, y varios generales más, que al final, algunos de ellos fueron compañeros de Porfirio Díaz, para crear la dictadura oprobiosa —todas lo son—, que ocasionó el desenlace de la revolución de 1910.

Defender el periodismo como un género literario es importante y justo. Al revisar a Francisco Zarco nos da lección de que todo gran periodista termina por ser un escritor admirable. Así se ve en el panorama de nuestra patria al pensar en aquellos que han comprendido la necesidad no sólo de dedicarse al reportaje o la entrevista, a la fotografía o la columna periodística. Zarco es ejemplo en muchas actividades que tienen que ver con el papel impreso, del que todo verdadero escritor se enamora para siempre. René Avilés Fabila en su prólogo escribe: Un año después apareció en dos tomos su extraordinaria Historia del Congreso Constituyente (1856-1857), que dividió —por decirlo así— en dos etapas su vida de escritor; en la primera, que principió en 1849 y terminó en 1855, como luego se explicará, quedó su labor literaria, confundida con escritos de otra índole (ya historiográfica, ya política), y como se sabe, en la segunda etapa, que arranca desde la aparición de su Historia hasta días antes de su muerte en 1829, prevaleció el escritor político, el editorialista que día a día participaba en el examen de los graves problemas que aquejaban al país

De cuántos periodistas se puede decir esto en la actualidad. No hay duda que grandes periodistas son la conciencia de su pueblo, defensores de la libertad de expresión y de la democracia ante todo tipo de dictadura y populismo, sobre todo en este siglo XIX donde los fanatismos hacen que se legitimen gobiernos exactamente contrarios a los intereses de los pueblos. Leo en el libro Castillos en el aire y otros textos mordaces / Francisco Zarco, publicado por Ediciones Coyoacán, en ciudad de México para el año de 2000. De él se dice en tal texto: Zarco (Francisco) político mexicano (Durango 1829-1869). Liberal, fue diputado (1854) y miembro del congreso constituyente (1856); apoyó a Juárez. Escribió Historia del Congreso Extraordinario Constituyente (1857). Pocas palabras que hablan de sólo algunas cosas que hizo Zarco, todas relevantes, pues con sólo eso sería, como lo es, uno de nuestros personajes más importantes de la vida independiente del país. Estos datos tienen que ver con las palabras de René que escribe: Por la trascendencia de dichos problemas, como porque en su resolución Zarco contribuyó con talento pocas veces visto, el escritor político hizo olvidar al literato, a quien sólo recordaban de tiempo en tiempo las personas que tuvieron la suerte de leerlo en la breve vigencia de los periódicos y revistas que publicaron sus obras; muertos sus lectores, el silencio se hizo tan completo, que no se le menciona en ninguna de las historias sobre la literatura mexicana del siglo XIX y apenas por excepción los biógrafos del Zarco políticos suelen recordar que escribió algunos artículos literarios utilizando el seudónimo de Fortún”. 

En el siglo que vivimos debemos acostumbrarnos a ver más unidos, simbióticamente, al periodista del literato. Al revisar el texto de Danubio Torres Fierro, titulado Contrapuntos / ½ siglo de literatura Iberoamericana, publicado por Taurus en el 2016 en ciudad de México. Es suficiente con ver la lista de escritores que en la actualidad, son parte de las importantes columnas en periódicos a nivel mundial: están o estuvieron —por ejemplo—, en páginas internacionales: Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Jorge Edwards, Carlos Fuentes, Salvador Elizondo, Julieta Campos, Juan García Ponce, Alfredo Bryce Echenique, Luis Goytisolo y, varios más. Todos ellos aparecen como editores, columnistas o en diferentes tareas administrativas en periódicos y revistas. De esa misma manera en México se desarrollan bajo revistas destacadas como Plural y Vuelta, creadas por el premio Nobel de Literatura 1990, el mexicano Octavio Paz, o la revista Nexos donde destacan Enrique Flores Cano, Luis Aguilar, Héctor Aguilar Camín, Ángeles Mastretta y muchos más; así, como la actual Letras libres fundada por Enrique Krauze: donde destacan escritores que de la prensa hacen su vocación. Imposible ignorar la pasada y gloriosa época de José Pagés Llergo, quien fundara hace más de 60 años la revista Siempre! y en ella, el suplemento cultural, en el que destacan voces importantes de la vida nacional como José Emilio Pacheco y Carlos Monsiváis, Margarita Michelena, María Luisa la China Mendoza y, tantos más. No hay vida literaria de escritor o escritora, que no tenga en la idea del periódico o la revista su necesidad de participar. Consolidando lo que nuestros mejores periodistas del siglo XIX dejaron, como herencia buena a escritores de siguientes siglos en la República de las Letras.

Así, que volver a Francisco Zarco es encontrar en él todas las cualidades y fortalezas que ha de dejar como herencia a los periodistas y literatos que han de venir después en la vida mexicana. René Avilés, escribe lo que el propio Zarco divide entre todo lo que deja para los periódicos y revistas de época: 1. Ensayos Morales y descriptivos, 2. Ensayos Biográficos, 3. Artículos de Costumbres, 4. Crítica, y 5. Artículos políticos y Ensayos Polémicos. Como se ve un juicioso trato sobre lo que escribe un hombre sabio, profundamente sabio que le ubica junto al Santo de la Reforma, Ignacio Ramírez El Nigromante. Su vida es sorprendente, pues vive pocas décadas el ejemplar periodista y ser humano que fue.