Gas pimienta y lavado de consciencia para la oposición

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Acontece en la ciudad de México el martes 22 de octubre del año en curso, y particularmente en Palacio Nacional, residencia oficial del presidente de México que algunos presidentes municipales de la oposición se postraron a las puertas de la residencia mencionada, para pedir audiencia con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Esta “manifestación” fue liderada por presidentes municipales de la oposición y tenía como objetivo exigir más recursos económicos para los municipios. El recorte del Gobierno Federal ha sido muy importante y en más de una ocasión he señalado alguno de los impactos que esto puede ocasionar. No es tema de esta reflexión.

Como señalé, los presidentes municipales pidieron ser recibidos por el presidente, pero esto no sucedió. Sucedió que los tuvieron que dispersar con gas pimienta, pues de acuerdo con los hechos narrados por el vocero de la presidencia Jesús Ramírez Cuevas, pusieron en peligro la integridad de las personas que ahí se encontraban.

Por un lado, dispersar con gas pimienta a los representantes del nivel de gobierno más próximo a la ciudadanía, no parece la forma más correcta de actuar por parte del gobierno federal, pues cualquier petición medianamente razonable debiera ser atendida por el primer mandatario de México.

Por otro lado, parece que a los presidentes Municipales se les olvida que pueden bajar recursos públicos de otras partidas que de acuerdo con la Ley de Coordinación Fiscal son: Fondo General de Participaciones y Fondo de Fomento Municipal (Participaciones y FOM); Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios y de las Demarcaciones Territoriales del Distrito Federal; Fondo de Aportaciones Múltiples; Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública de los Estados y del Distrito Federal.

Además, haciendo honor a la verdad y a la realidad que viven todos los ciudadanos de México en general, resulta vergonzoso en muchos municipios el grado de desatención al más mínimo orden urbano como pueden ser las calles llenas de agujeros, las banquetas rotas o mal diseñadas donde no se puede caminar, el nivel de preparación y atención ciudadana tan de mala calidad de policías municipales por citar algunos.

No se puede decir que en este asunto el gobierno federal no tenga la razón, y por otro tampoco son formas de tratar a los representantes de los diferentes municipios del país.

Mientras escuchaba la noticia de la que escribo, no pude evitar preguntarme: ¿con qué autoridad moral vienen ahora a exigir los presidentes municipales de la oposición, cuando no son, ni han sido capaces de cumplir con su trabajo en sus distintas demarcaciones durante años?

Y es que, haciendo honor a la verdad, no hay más que darse un paseo por algunos municipios del país gobernados por la oposición durante años, para ver el estado tan pobre, triste y vergonzoso en el que tienen el mobiliario urbano, estos presidentes que hoy se atreven a exigir más recursos.

La oposición deberá hacer una reflexión a profundidad de aciertos y errores, y sirva el gas pimienta para que, entre lágrimas, puedan hacer un lavado de consciencia y ponerse a gobernar bien y para todos.