Guerra comercial

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Una visión jurídica de la actual guerra comercial que se libra entre los gobiernos de Estados Unidos de América y China, implica el análisis de las implicaciones de los tratados internacionales aplicados a dicha problemática actual, dado que México, en la actualidad, en lugar de aprovechar el nearshoring como se ha propuesto y resaltado en columnas anteriores, se ve implicado en forma negativa por el fenómeno geopolítico y ahora económico.

Es importante destacar que tanto México como China, son los dos principales socios comerciales actuales de Estados Unidos de América, por lo que, en gran medida, es correcto que nuestra autoridad federal adopte una figura de respeto, pero no de sumisión para con el vecino del norte, toda vez que si bien, nosotros los necesitamos también es cierto que ellos también nos necesitan como socios. No obstante, ambos países tienen graves errores diplomáticos que a su vez se desprenden de una larga historia en la cual debemos admitir no hemos sido buenos vecinos, ni ellos ni nosotros. 

No obstante, es importante resaltar que en términos de negociación y de acuerdo con el método Trump, Estados Unidos si tiene la capacidad de negociar de una manera más ruda e intimidatoria, puesto que México envía materias primas, mientras que Estados Unidos importa mercancías procesadas y muy industrializadas, como es el caso de las tarjetas gráficas, tecnología que difícilmente puede ser obtenida en otros países, lo cual, es imprescindible para el desarrollo de toda la industria mundial, dado que actualmente, todo el trabajo de las empresas se lleva a cabo a través de computadoras. 

Si hiciéramos una comparación entre que es más valioso, si un aguacate o una computadora, claramente gana la computadora norteamericana sobre el aguacate mexicano, sin que esto signifique que la gente quiera dejar de comer aguacate. Esto representa una analogía bastante buena de la situación entre México y Estados Unidos, donde si bien, el comercio con México es importante, Estados Unidos es innegablemente el mercado más grande del mundo. 

En este sentido, mucha gente, ha propuesto comerciar mejor con China u otros países, lo cual, no es del todo malo, dado que abrirse a otros mercados y diversificar claro que sería algo bueno, sin embargo, claramente existe una distinción entre los productos chinos y los norteamericanos, no por su calidad, sino por su naturaleza y la facilidad para obtenerlos en esta parte del mundo, claro que se destaca que en la actualidad, la mayoría de los productos industrializados que tenemos, como teléfonos, computadoras, automóviles o televisores, llevan componentes manufacturados en distintas partes del mundo, por lo que, es difícil decir que vamos a comerciar con un país y con otros no. 

Más no hay que olvidar que el mercado chino, además de ser lejano, es un mercado cerrado hacia el interior, donde no podemos vender muchas cosas, que es la intención, vender en otros países, no comprarles, por lo que, si bien es buena idea ante la crisis tratar de aperturar las ventas en mercados extranjeros, China no es del todo la mejor opción. Asimismo, es importante mencionar que no hay tratado de libre comercio con China, y que tratar de generar un nuevo tratado con ellos, en donde vamos a estar en una situación de desigualdad ahora con los chinos, no sería la mejor idea. 

Imaginemos estar sujetos a dos contratos, donde los dos clientes estén peleados y tengamos que cumplirle a ambos, porque ambos son igual de poderosos, eso es estar entre la espada y la pared, crear otro tratado sería ponernos la soga al cuello, por tanto, México no va a tener otra opción que cerrar filas con Estados Unidos, pero dicha colaboración, desde lo comercial, hasta el ramo de la seguridad debe darse desde el respeto de socios y para construir una mejor relación de pares. 

No omito mencionar, que la razón de esta columna no es apoyar al gobierno de México, sino invitar a la reflexión sobre la postura diplomática más favorable para el pueblo de México, y en cuanto a otras propuestas del actual gobierno norteamericano, se puede estar a favor o en contra de unas u otras, lo cual, es racional, como es el caso de la cooperación conjunta en materia de seguridad, en lo que el suscrito estoy plenamente de acuerdo, pero no es objeto de la presente columna polemizar al respecto. 

Finalmente, no omito decir, que a las tiendas y pequeños proveedores de productos chinos (en muchos casos mexicanos), el hecho de que sean clausurados por instituciones de derechos de autor y no por autoridades aduaneras, significa que México, por un lado, da gusto a Estados Unidos sin perder el negocio chino en las aduanas. La lucha contra los productos chinos, es equiparable a la lucha contra la corrupción en las aduanas. 

Somos iguales en dignidad y en derechos, debemos construir puentes, no murallas.