¡Hasta las chanclas!

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La semana pasada hablamos acerca del funcionamiento del mercado de la salud. Sí, tristemente es algo que no podemos solucionar de la noche a la mañana; por eso es necesario que nos adaptemos para sortear la situación de la mejor manera posible.

Ya hemos hablado respecto a la transferencia del riesgo.

Considero que, en este tema, el de la salud, es necesario que considere transferir el riesgo a una compañía que se haga cargo de ello.

Desde luego, que la prevención siempre será necesaria y la mejor de las opciones. Pero uno nunca está exento de algunos peligros o accidentes que puedan ocurrirnos.

Conforme va pasando el tiempo en esta vida, nuestra salud va disminuyendo y se vuelve mayor la probabilidad de una situación de enfermedad.

Entonces, si decide enfrentar el riesgo por cuenta propia, deberá estar consciente de que tendrá que tener el dinero suficiente para ingresar al nivel hospitalario que desee. Porque ya vimos que los mejores médicos están en el sector público y privado; la diferencia radica en que si usted desea que lo atiendan en el sector público tendrá que esperar bastantes días para ser atendido y una vez que lo atiendan, la atención será tan rápida que se pueden pasar por alto varias cuestiones, dándolo de alta, quizá no en las mejores condiciones, pero como se tiene la urgencia de atender a los que siguen, su cama o habitación necesita ser desocupada lo más rápido posible.

Y respecto al tema de los medicamentos es cosa similar. Puede que exista escasez de medicinas, puede que tengan que dosificarlas en pequeñas cantidades para que más pacientes puedan tener acceso a ellas.

Puede que tenga que llegar a formarse al hospital muy temprano para alcanzar ficha y poder ser atendido. Permanecer de pie, soportando el frio, el calor y/o la lluvia.

Por otro lado, si decide atenderse en un hospital privado, no se sorprenda si se la van de su bolsillo 50 mil pesos, nada más por entrar a su habitación. Pues, bien sabido es que cobran hasta las sandalias desechables. Claro que tendrá toda la atención, de manera oportuna y con todas las comodidades que pueda costear. Pero recuerde que no hay regulación en los precios; esas sandalias que le comento se las pueden regalar o se las pueden cobrar en 50 o en ¡500 pesos! Y recuerde: todo es legal y están dentro del marco de la ley.

Entonces, yo le pregunto: ¿No sería mejor empezar a abrir un apartado dentro de nuestro presupuesto, con el título de Seguro Médico, e irle aportando mes a mes,   –o si es posible de manera anual, mejor– para  contratar una póliza y transferir ese riesgo a la aseguradora?

Y así, cuando, Dios no lo quiera, necesitemos ayuda hospitalaria, podamos ingresar a un nivel donde nos atiendan como nos gusta, con todas las comodidades y atenciones, pero sobre todo, con la confianza de que no pondremos en riesgo nuestro patrimonio.

Porque estoy seguro que usted conoce o ha escuchado de personas que, lamentablemente, malbaratan terrenos, venden sus coches y propiedades, organizan rifas o hasta piden prestado a familiares y amigos para costear las cuentas estratosféricas de los hospitales.

En cambio, al contratar una póliza de seguro médico, tiene la certeza y tranquilidad de que sólo tendrá que pagar, por decir algo, hasta 70 mil pesos, o menos; y la compañía aseguradora pagará por usted ¡100 millones de pesos o más!