INCERTIDUMBRE

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Falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo, especialmente cuando crea inquietud.

La incertidumbre, provoca en nosotros, un sentimiento de ansiedad o probablemente de temor o extravío, aquella sensación de no saber hacia donde seguir o de qué forma hacerlo.

Suele suceder que al no tener un completo dominio sobre tal o cual situación, caemos en un estado de incertidumbre, al grado de temer por nuestro siguiente movimiento.

El temor que nos provoca el equivocarnos o no realizar bien las tareas que nos corresponden. Hablar por ejemplo, de la imposibilidad de detener el tiempo, o volverlo atrás, cuando escogemos mal la carrera que decidimos estudiar, o tomar un camino equivocado.

Al darnos cuenta de que no estamos listos, en general, cualquier asunto que demanda una toma de decisión, que involucra nuestro futuro, provoca incertidumbre.

La incertidumbre es madre de muchos temores y ciertamente nos abruma, pero cuidado, no debe gobernar nuestra vida ni siquiera nuestro destino.

Es precisamente ahora, el momento correcto para señalar que, la principal causa de la incertidumbre es la falta de conocimiento sobre temas o situaciones específicas, que sin darnos cuenta o en forma realmente imperceptible gobiernan nuestro camino.

Hay un dicho que dice: “Conocimiento es poder.”. Me parece que no tan sólo es poder, sino además, dicha o alegría.

La falta de conocimiento, provoca sospecha, suspenso, deterioro, celos, temor e impaciencia entre otras tantas cosas más, en general, desequilibrio de nuestros parámetros normales de vida.

Note por favor, que en forma natural nos hemos acercado a dos áreas determinantes de nuestra vida: la cognoscitiva y la emocional o afectiva.

El área cognoscitiva del ser humano, evidentemente se conforma de todo conocimiento que, tanto en forma a priori o a posteriori, recibimos. Parte de este conocimiento, forma el cúmulo de experiencias que integran el cimiento de nuestra vida y una parte más, abrirá camino a los eventos por venir, es decir; desarrolla en nosotros la capacidad de guardar o desechar las experiencias vividas, de acuerdo al camino que decidamos andar y hacia donde busquemos llegar.

El campo emocional o afectivo del ser humano, lleva un camino distinto. Nos advierte, de acuerdo al efecto provocado por cada experiencia vivida, lo que nos conviene o no volver a vivir o si queremos vivirlo nuevamente, entendiendo que ahora, hablamos también de consecuencias por decisiones mal tomadas o incorrectas o probablemente, simplemente ejecutadas fuera de tiempo.

La actualidad que vivimos, se ha visto afectada de forma estrepitosa. Nuestro estilo de vida, nuestras metas, nuestros sueños, todo se ha visto afectado por la pandemia que ahora mismo atravesamos; lo más impresionante probablemente sea descubrir que ni remotamente estábamos preparados para vivir algo así, me apena tanto decir que la humanidad ha fallado en enfrentar, no al virus que nos ataca, sino a la humanidad misma.

Nuestro futuro se torna tan incierto como estrepitoso, es así entonces que llega el momento de descubrir los verdaderos retos por vivir.

Lo contrario a incertidumbre es certidumbre y certidumbre es certeza, ambos términos, sinónimos de seguridad, confianza, convicción, convencimiento.

La pregunta ahora, probablemente sea ¿cómo nos gustaría vivir o continuar la vida, a partir del momento que vivimos?

Cuando a las personas se les pide por ejemplo que se cuiden, por lo menos con lo mínimo, que en este caso sería, utilizar un cubre bocas, las personas se ofenden y en respuesta salen a las calles sin protección alguna, me queda claro que esto es tan sólo, una reacción por la incertidumbre que provoca el saberse vulnerables y sin un camino cierto por seguir.

Es este el momento, en que el conocimiento de la verdad nos da libertad, libertad de actuar, libertad de decidir para bien, libertad de hacer lo correcto.

Jesucristo dijo: “Conocerán la verdad y la verdad los hará libres” La verdad no depende de los acontecimientos, sino del conocimiento y la voluntad de recibir tal conocimiento. Por supuesto que Jesús hablaba en esta ocasión de conocerle a Él, como la esperanza de vida, la fortaleza misma y la posibilidad de enfrentar con valor y con su ayuda esta, o cualquier otra epidemia, pero, nuevamente, esta en nosotros eliminar de nuestra vida toda incertidumbre, tomar la decisión correcta y actuar para bien de nuestra vida y la de nuestras familias.

La incertidumbre solo causa efecto si nosotros lo permitimos, decidamos en cambio por la certeza, la esperanza y la fe.

Muchas gracias.