“Indefinible es el tiempo” de Laura Moctezuma

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No prometemos dar una definición, porque nadie la tiene, pero lo que sí podemos hacer es presentar estos poemas que constituyen una perspectiva respecto a la vida, una  posición actual respecto al tiempo que nos toca vivir como individuos, esto es, el tiempo de nuestra historia vital.

Los conceptos del tiempo que conocemos provienen de muchas fuentes, cada una de las cuales le añade complejidad y cierta carga de prejuicios. Nos dicen, hay un tiempo para todo, pero siempre estamos tratando de adelantarlo o atrasarlo. Desde los antiguos, particularmente los griegos, tratamos de organizar el todo en un único orden lineal, pero la física ha tenido que afrontar la imposibilidad de diseñar un experimento que demuestre el paso de éste, incluso han afirmado que el paso del tiempo no es una ilusión —puesto que no implica ningún engaño a nuestros sentidos— sino tan sólo un mito. La música y la literatura nos dicen que pasa inadvertido o que se pierde, se va.

Laura Moctezuma nos ofrece en evidencia que todo cambia en la vida y que toda cosa o asunto que se mueve, se mueve en el tiempo, pero, además nos lleva a la pregunta: ¿existiría o no el tiempo si no existiese el alma? Porque si no pudiese haber alguien que mire el cambio del tiempo, tampoco existiría este mismo.  Pero sin nada que no sea el alma, o la inteligencia del alma resulta imposible su existencia.

El Alma, entidad abstracta tradicionalmente considerada la parte inmaterial que, junto con el cuerpo o parte material, constituye el ser humano; se le atribuye la capacidad de sentir y pensar. En determinadas creencias, es la  parte espiritual e inmortal del ser humano separada del cuerpo tras la muerte de la persona. Y así Laura con su negativa a desaparecer, afirma su existencia, aquí y ahora:

No No se abrirán las puertas de mi alma,/ni el espacio que habitarán mis sentidos,/sólo la luz, entre el tiempo y el silencio…/donde mis alas volarán al infinito.

Como una mujer dedicada al arte de la escritura y la pintura, representa con palabras, su entorno, su mundo interior:   Pintando el tiempo/pintando el silencio/los suspiros que atrapa/el viento/la melancolía que musita/ los recuerdos.

 

Pintando la soledad/ que acaricia los anhelos/ y que encierra pinceladas/ deteniendo el tiempo.

Y pintas el tiempo /como pintas el alma, que a veces encierra matices de pena y tristeza ahogada.

Como su pincel, a veces se detiene, a observar el silencio, en Me quedé callada, refiere Sin puntos, sin comas. /Sólo el silencio acompaña mis pasos,/ que presurosos van al encuentro /de lo que he callado,/ de lo que no se dice,/ aunque se piense/, aunque se sienta/, aunque se llore,/ y lo llevas dentro, lo callas.

Hoy nos invitan a ser libres, pero sin responsabilidades, lo cual nos lleva a creer que no debemos esperar al tiempo para vivir plenamente el amor, y que debemos desechar de inmediato vivencias y personas a nuestro alrededor, cuando todo consiste en estar listos para la cita que con el tiempo, puede traernos el amor verdadero.