INES ANTONIA

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Puede ser la cosa más terrible o la más poderosa y la mejor que le haya sucedido a la humanidad. 

Puede ser más peligrosa como nuestros propios temores, y tan importante y útil como nuestra propia inteligencia. 

Tiene muchos desafíos, conforme pasa el tiempo, estos se incrementan, pero uno de sus desafios más grandes es enseñarle a las máquinas a sentir, no a pensar. 

Puede ser nuestra salvadora, nuestra redención casi divina; sin embargo, depende de cómo la utilicemos puede ser nuestra perdición desmedida y absoluta. 

Es imponente, es el poder absoluto, un diamante en bruto, pero sólo será de esa manera si los que la controlan y manejan están cargados de sabiduría plena.

A veces sabe ser como el fuego, se puede convertir en nuestra mejor amiga o sin duda, nuestra peor pesadilla, todo depende de cómo la manejemos y dominemos. 

La tranformación constante es su fuerte. Algunos la llaman la nueva electricidad, porque asi como la electricidad, gracias a Thomas Edison,  transformó casi todo lo que hacemos o queremos hacer, ella también tiene la misma capacidad si se lo permitimos. 

 

Algunos la ven como problema, pero considero de que no lo es, al contrario, puede ser la oportunidad perfecta para reinventarnos a nosotros mismos. 

Otros la ven como una amenaza real, constante, trasgresora para toda la humanidad; sin embargo como todo tiene su lado opuesto, intentemos verla como una herramienta positiva para transformar el mundo en un lugar mejor. 

Algunos la consideran independiente, dominante, pero no. Ella es totalmente dependiente de los seres humanos, porque siempre será fiel a nuestras instrucciones y dependerá de ellas. 

Está muy relacionada en un futuro cercano, casi inmediato, a las guerras, a potenciarlas, a crearlas. Algunos la llaman la era de la guerra. Pero ¿Por qué no la vemos como la era de la compasión profunda, el amor y la no violencia? Hagamos el ejercicio, lo más probable es que sí funcione. 

Es imponente, mágnanima, es probable que sí. Pero el mayor peligro no es que ella nos supere, el peligro latente está en que nos conformemos a ser inferiores que ella. 

Crece a pasos agigantados, sin duda, más rápido que el ser humano. Por ese motivo muchos temen que nos logré dominar, pero yo lo veo poco probable. Más probable es que seamos tan idiotas en entregarle nosotros mismos el poder. 

Por su crecimiento veloz, se piensa que podría marcar el fin de la raza humana, pero una máquina nunca podrá sentir lo que está haciendo. Ella sólo sigue instrucciones, y las instrucciones se las damos nosotros, los seres humanos. 

A Ines Antonia, no hay que temerle, hay que saber manejarla con sabiduría e inteligencia emocional de la cual ella carece, porque como en algún momento dijo Ginni Rometty, ex presidenta y CEO de IBM: La Inteligencia Artificial no reemplazará a los humanos, sino que nos ayudará a ser más humanos.