¿Información es Poder?

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Continuamos con el tema de las riquezas.

Hoy toca la Riqueza Intelectual.

Podría pensarse que hoy es fácil saber todo y de todo, gracias a los avances tecnológicos y de información con los que contamos. Prácticamente todos tenemos en nuestras manos un teléfono inteligente que es una ventana al mundo, basta con teclear o dictar una palabra y los buscadores nos ofrecen todo un abanico de información. En el 2001, la humanidad se dio cuenta de algo, que vivimos en una aldea global, que el mundo se había aplanado y ya no teníamos que esperar a que lo acontecido en el otro lado del globo, llegaran hasta nuestros oídos a través de agencias de noticias.  En el 2001, todo el mundo vio caer en vivo la segunda torre del World Trade Center en la ciudad de New York.

También dicen que nunca una generación estuvo tan educada como la que actualmente habita el planeta. Sin embargo, paradójicamente, también nos llaman la generación idiota. Pero no me malentienda; Idiota en el sentido etimológico de la palabra que proviene del griego y que los helenos usaban para referirse a una persona que sólo le preocupaba lo privado, es decir, lo suyo y despreciaba o ignoraba todo lo público.

Estamos tan preocupadas en nosotros mismos que nos olvidamos de lo que nos rodea y cómo nos afecta. Al Sistema le servimos ignorantes, ya hemos hablado con anterioridad, del beneficio que se obtiene de mantenernos sin pensar, de mantenernos sólo consumiendo y comprando todo lo que salga al mercado, endeudándonos sin saber cómo ni cuándo pagaremos; alimentando nuestros cuerpos para mantenerlos enfermos y mantener así al sistema mercantilista de salud; a vivir con espíritu de esclavos de unos cuantos que toman decisiones por nosotros. Mientras que nos centramos en videos superfluos de bailes en las diferentes plataformas, consumiendo lo último de la moda y creyéndonos todo lo que nos muestran en la televisión y ahora en internet.

Hace unas semanas le comenté que la calidad de vida es directamente proporcional a la calidad mental del individuo. Una persona que cultiva su mente, que razona y reflexiona sabrá sacar ventajas de determinadas situaciones, o verá opciones para resolver determinados problemas o conflictos. No basta con sólo ir a la escuela. No es suficiente con tener un Doctorado. La riqueza intelectual es entender el mundo y sus complejidades mejor que sus semejantes. Alejarse del impulso animal y bruto, saber contenerse, tener inteligencia interpersonal e intrapersonal. Realmente son pocas las personas que pueden presumir de tener esta riqueza, ya que tristemente la mayoría se deja llevar por ideas impuestas, o por sus propios impulsos.

Aquellos que poseen esta riqueza, leen sobre temas variados, no se conforman con presenciar los acontecimientos, incluso llegan a generarlos. Ejemplo de ellos tenemos a los grandes de la antigüedad: La Atenas de Pericles, Sócrates o Platón que siguen vigentes a pesar de que ya han pasado 2,500 años desde que pisaron la Tierra.

No se trata sólo de acumular información y datos, sino de ponerlos en práctica en el momento en que se requiera.

Le voy a compartir lo que plasmó Robert A. Heinlein, escritor estadounidense de ciencia- ficción, y que ejemplifica lo que significa ser rico intelectualmente de manera práctica a mi parecer:

Un ser humano debería ser capaz de cambiar un pañal, planificar una invasión, matar a un cerdo, construir un barco, diseñar un edificio, escribir un soneto, equilibrar cuentas, construir una pared, poner un hueso, consolar moribundos, recibir órdenes, dar órdenes, cooperar, actuar solo, solucionar ecuaciones, analizar un nuevo problema, parear el estiércol de su camino, cocinar una comida sabrosa, luchar eficazmente y morir valientemente.

Y desde luego que también estoy completamente de acuerdo con que, a veces, es mejor un poquito ignorar. Ya que como dice también el escritor Julio Verne, en una de sus novelas, Héctor Servadac: El sueño del ignorante es más profundo que el del justo.