+ La Anhelada Cuarta Transformación: PNR, PRM, PRI, ¡PRIMOR!

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La frase

Buen reto para AMLO: para que viva “como cualquier cubano, alimentándose con los víveres de la libreta de abastecimiento, haciendo colas interminables, sin agua o electricidad, sin oxígeno o medicamentos, sin transporte público ni dólares americanos”.

WENDY GUERRA

 

SENTIDO DECESO: Este sábado fallecieron Gloria y Alba González Mondragón, de alguna forma relacionadas con la Papelería Maty, que alcanzó relevancia en los últimos años. Vaya mi más sincero pésame.

CON EL TOLUCA: Se les agradece el esfuerzo a los once y a quienes entraron de cambio. Se les agradece que le hayan quitado lo invicto al América, pero hay que mejorar en detalles como el hierro de Canelo a pase de Sambueza, el penal de Sambu, segundo que falla en el torneo y que ambos o por lo menos uno de ellos, le hubieran dado el liderato al Toluca por diferencia de goles. También la falla de Baeza al hacerse expulsar y la de Cristante al no relevarlo para evitar la expulsión.

Urge pulir esos detalles a base de una mayor concentración.

El hombre más alegre, sin duda, el licenciado Valentín Diez, porque se le gana al América, se le quita lo invicto y el Toluca llega al primer lugar.

Luis Manuel García, se consolida como gran portero, detuvo todo y en el gol a punto estuvo. Haret Ortega a quien no quería Cristante en el torneo anterior, es el comandante de la zaga. Una zaga sin errores. Es duro decirlo, pero con la ausencia de Barbieri, mejoró la defensiva. Haret anotó dos goles. El segundo al estilo del tanque alemán Uwe Seeler, rematando de cabeza hacia atrás a pesar de la herida, por la cual no hubo expulsión para el jugador americanista que la cometió, ahí falló el árbitro Jorge Isaac Rojas.

Este Toluca si mejora en los detalles, está para mucho más.

El lado negro, Estrada, solamente un remate al que Ochoa le hizo la gran atajada.

América también terminó con 10 hombres por la expulsión de Sebastián Cáceres. Hubo un seguidor del América, expulsado de la tribuna.

Noche redonda, como en los viejos tiempos de grandeza del Toluca.

Ahora, Toluca viajará a Monterrey ante rayados, el miércoles 22 en juego adelantado y recibe el domingo al San Luis.

Americanista retirado

La Anhelada Cuarta Transformación: PNR, PRM, PRI, ¡PRIMOR!

Una obsesión de toda la vida, de Andrés Manuel López Obrador, ha sido sin duda triunfar políticamente en el Partido Revolucionario Institucional, donde nació, creció, se desarrolló y se frustró por no levantar vuelo; pero como es muy terco, buscó otros caminos políticos hasta consumar su sueño de ser Presidente de México (que está siendo pesadilla para muchos mexicanos), desde donde ahora pretende el anhelo de adueñarse del PRI, logrando la anhelada Cuarta Transformación: Partido Nacional Revolucionario, Partido de la Revolución Mexicana, Partido Revolucionario Institucional; PRIMorena (PriMor).

Es la tercera ocasión en que López Obrador busca adueñarse de un partido político, tras no conseguir escalar en las filas priistas como él imaginó; primero lo intentó en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), fundado por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, a quien desplazó del control partidista y de la candidatura presidencial, aunque finalmente las tribus perredistas le cerraron el paso y le impidieron tomar en definitiva las riendas del partido.

Esa segunda frustración político-partidista lo llevó a fundar su Movimiento de Renovación Nacional (Morena), logrando el registro como partido político, la candidatura presidencial y el triunfo por la Presidencia de la República; sin embargo, no ha podido imponerse en el control total del partido morenista, ante la gran diversidad de ideologías, grupos políticos, intereses de todo tipo, que conforman Morena, cuyo signo distintivo ha sido precisamente no voltear a recibir órdenes de Palacio Nacional y así quedó acreditado en la elección intermedia del 6 de junio, tras lo cual la relación AMLO-Morena se ha tensado.

Sus cálculos políticos, al iniciar la segunda mitad del mandato presidencial, es que sin el control total de Morena, difícilmente podrá alcanzar de aquí al 2024, los objetivos políticos que se ha trazado para quedar en la historia de México, como el gran transformador del México del siglo XXl, un sueño largamente acariciado.

Es así que ahora intenta apoderarse del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en virtud de que es el único instituto político en el país que cuenta con instalaciones físicas y estructura organizacional en toda la república mexicana, además de disciplina, cohesión ideológica y cuadros en formación, campos fundamentales en los que él no ha podido dar un paso adelante entre las filas morenistas y siente que los tiempos políticos no le darán para conseguirlo.

Así es que Andrés Manuel López Obrador ya le puso el ojo al PRI para hacer efectiva la “cuarta transformación” del partido fundado por Plutarco Elías Calles para asumir el control político del país, iniciado como Partido Nacional Revolucionario, luego transformándose en Partido de la Revolución Mexicana, y de ahí pasar al actual Partido Revolucionario Institucional; mismo interés callista que ahora tiene AMLO al maniobrar a paso acelerado para fundir en un solo partido a Morena y al PRI, un verdadero PriMor para sus intereses personales.

Plutarco Elías Calles.

Y es que la coalición político-electoral que intentó Morena con el Partido Verde, con el Partido del Trabajo y con Encuentro Social, para contender en las elecciones del presente año, resultó un verdadero fracaso, como lo está siendo ahora en el Congreso de la Unión, en las entidades federativas, los ayuntamientos y en los congresos locales, donde han perdido peso político y control de agendas.

Es entonces que Andrés Manuel López Obrador está retornando a su querencia, a tender sus redes a las filas priistas que tanto añora y envidia en su comportamiento de ejército disciplinado, trabajador, y con gran oficio político.

Como ya tiene su ejército militar a través del control total de las Fuerzas Armadas Mexicanas y los cientos de nuevos cuarteles militares que les ha estado construyendo, busca ahora cerrar la pinza con un ejército electoral efectivo, disciplinado, experimentado e incansable como el del Partido Revolucionario Institucional, para ponerle su rostro moreno y acreditar la añorada transformación.

Analizando el discurso político de Andrés Manuel López Obrador, antes de ser presidente de México y ahora como mandatario, es innegable su apego al encanto de la mística del partido político emanado de la Revolución Mexicana, a excepción del periodo que él ha bautizado como neoliberal, de Carlos Salinas de Gortari a Enrique Peña Nieto. Sabe que habla como priista y camina como priista de los 70.

Tan es así que se hizo rodear de viejos priistas como Manuel Bartlett Díaz, Porfirio Muñoz Ledo, Augusto Gómez Villanueva, Adán Augusto López Hernández, Marcelo Ebrard Casaubón, Ricardo Monreal Ávila, Layda Elena Sansores San Román, Javier Jiménez Spriú, entre muchos otros con los que comparte añoranzas del partido único que todo lo controlaba en la vida nacional mexicana.

Ahora, Andrés Manuel López Obrador tiene prisa en asumirse como el nuevo Plutarco Elías Calles de la década de los años 20 del siglo pasado, que busca una disciplina como sostén del orden legal unificando a todas las fuerzas políticas en torno a su figura presidencial que es aplaudida por obreros y campesinos.

Igual que Calles, AMLO busca armar su propio aparato institucional a partir de unas reformas a la medida de su ambición por el control total del poder político, aun cuando ya no ostente el cargo de Jefe de la Nación, quiere seguir siendo el que mande desde el rancho de enfrente, aunque quien despache en Palacio sea otro(a), toda vez que seguiría controlando todos los hilos nacionales y regionales.

Como buen beisbolista, Andrés Manuel López Obrador, se está proyectando para disfrutar el último tramo de su vida, mandando señales cifradas a sus fichas, corcholatas y piezas de ajedrez para seguir mandando desde la comodidad de una hamaca desde La Chingada, en Palenque, Chiapas.

Plutarco Elías Calles, Luis Echeverría Álvarez y Carlos Salinas de Gortari ya fracasaron en un sueño similar, y seguramente AMLO también seguirá el mismo destino, ¿no le parece a usted, estimado lector?