La cruda (vegana) realidad

Views: 1024

Yo soy vegana, por convicción. Sí, ya sé que me van a criticar horrores porque simplemente nadie va a entender este tipo de vida que yo decidí vivir, y no los culpo ya que todos ustedes están alienados al sistema, y viven engañados con toda la mentira corporativista que busca precisamente eso. Antes era un poco más extrema, ahora ya he sido bastante tolerante, y no me refiero a la lactosa o al gluten, jeje. Sí ya sé que me van a salir con el tema de ¿cómo es posible que la humanidad lleva más de cinco mil años comiendo pan y de repente, todos somos intolerantes al gluten?, pues precisamente por eso, porque ya está despertando nuestra conciencia, pero nos quieren todavía como esclavos y seguirles sirviendo. 

Antes no comía nada que estuviera pasado por fuego, es decir que todo lo que me alimentaba estaba crudo. En la comuna donde viví, le pedíamos permiso a la madre naturaleza para poder arrancarle lo que necesitamos, ya que nadie nos ha hecho superiores a nada, ni a los animales, ni a las plantas. Todos tenemos derecho a la vida y nadie tiene derecho para quitarla. Es por eso que, a veces, en lugar de arrancar el fruto del árbol, esperábamos pacientemente hasta que este cayera al suelo y entonces poder tomarlo para alimentarnos. Me sentía cansada, pero todo era por el bienestar de la naturaleza. Recuerdo que había días en lo que desayunaba hasta ocho mangos.  

También, me llega ahora a mi memoria aquella vez que andábamos de viaje, me desmayé porque no pude comer esas comidas procesadas, hasta que alguien se apiadó de mí y de mi causa y, me llevó una papaya que compró en una verdulería cercana. 

Repito que ahora ya tolero los alimentos pasados por fuego. Obviamente nada de carne, me refiero a que ya acepto tés, o agua tibia. Alguna sopa de verduras. Pero nada de grasas animales. Gracias a que ya acepto el fuego puedo fumar cannabis, que me ayuda a sentirme en contacto con nuestra madre naturaleza, a conectarme, a ser uno con ella.  

Ahora que estoy en la ciudad, ya no pude continuar con la dieta crudi-vegana, y ahora que tengo a mi bebé, me aseguro de alimentarle única y exclusivamente con el alimento que yo considero que es mejor para elle. Obviamente yo decidí sobre mi cuerpe, y sobre mi maternidad, yo decido, porque es mi cuerpo, digo, cuerpe. Nada de alimentos procesados, ¡Nada de vacunas!  Todavía tengo mis dudas sobre los alimentos pasados por fuego.

Mi nene todavía no camina y creo que tiene problema con el habla, dicen que le lleve al doctor, pero yo me reuso, no quiero que le inyecten o le apliquen medicamentos que sólo alterarán su organismo. 

Todos me atacan y me critican, ¡qué les importa mi vida, carambas! Y usan argumentos tan absurdos como que no va a poder ir al colegio, ni jugar, ni correr, ni mucho menos caminar, ni hablar, ni escuchar, y aún no sabemos si ve bien. Tampoco come, como que se le dificulta, dicen que le van a tener que alimentar por una sonda. No me importa lo que digan, todo lo hacen para asustarme, para que caiga en el engaño y la mentira para que esté igual a ellos: sometida al sistema. ¡Las vacunas no son buenas! ¡No creo en ellas! Yo decidí no vacunar a mi bebé. Me dicen que tiene una meningitis grave y haemophilus influenza tipo b. Que según es una bacteria para la cual existe una vacuna. Que está en el carnet de vacunación, ¡no me importa que sea gratis! Nadie va a tocar a mi bebé.