+La Escuela Normal Rural “Lázaro Cárdenas del Río”, entre el “salvajismo” y la justicia a medias

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La frase

Seguimos en espera de una justicia real, pronta y expedita

LOS MEXICANOS

UN AÑO PARA DICTAR UNA CONDENA

Después de un año fue condenado a 55 años de prisión Saúl Adán Barrios Aldana, a quien apodaban El Princesex alumno de la Escuela Normal Rural de Tenería, en Tenancingo, por haber causado la muerte de su ex compañero de institución educativa Bryan Isidro en lo que algunos llaman novatada, que es, en términos reales una auténtica salvajada y que consiste en que cuatro estudiantes toman de pies y manos al que se pretende novatear, y luego, otro u otros, le saltan encima para caerle en el pecho y estómago, provocando fuertes impactos, lesiones en las costillas o sacándole todo el aíre hasta asfixiarlo.

La práctica de las novatadas ha sido común desde hace muchos años entre los alumnos de la Escuela Normal Rural Lázaro Cárdenas del Río, y Bryan Isidro no fue lamentablemente el primero que perdió la vida gracias a esas prácticas inhumanas. Las víctimas han sido varios jovencitos, pero extrañamente nunca habían sido castigados los responsables. Y esta no es la excepción, porque evidentemente para armar el caballo se necesitan por lo menos 5 personascuatro que tomen pies y manos y el que brinca sobre la persona sometida.

Pero la Fiscalía General de Justicia del Estado de México se dará por satisfecha con mandar a Saúl Adán Barrios Aldana, como si él hubiera sido el único partícipe en la salvajada que causó la muerte de la víctima. Por supuesto que no, que detrás de esta sentencia de 55 años de prisión hay todavía mucho qué hacer en materia de investigación, pero eso seguramente se lo dejarán al FBI, porque la Fiscalía General de Justicia del Estado de México está muy ocupada como para ahondar en una investigación seria que conduzca al esclarecimiento total de ese crimen, que no quedó impune, pero sí incompleto.

Cenobio Fuentes, sigue detenido.

En la misma carpeta de investigación por la muerte del estudiante de la Escuela Normal Rural de Tenería hay otro implicado, de nombre Cenobio, quien era en el momento de esos hechos el director General de ese plantel. A él se le pretende responsabilizar de encubrimiento. En contra de Cenobio el Ministerio Público no tiene ni una sola prueba, no ha sido capaz de demostrar que él se encontraba en la escena del crimen, lo único que han tratado de utilizar para responsabilizarlo es el testimonio de una persona que vive justo en la parte trasera del predio que colinda con el plantel de la Normal de Tenería.

Se trata de una persona de avanzada edad que en realidad no está en condiciones de haber visto nada, en plena madrugada, de lo que ocurría esa noche en que se dieron los hechos. Pero ese testimonio, según la Fiscalía, es suficiente para determinar que Cenobio, quien permanece preso en la cárcel de Tenango del Valle, sí estuvo al momento en que se dejó malherido a la víctima, incluso se asegura que él mismo tomó un vehículo para llevarlo a un hospital cercano para tratar de salvarle la vida.

Esto último sí fue cierto, pues cuando Cenobio habría escuchado el ruido y gritos de la novatada salió de la zona de dormitorios para ir en busca de los alumnos que presuntamente realizaban esas prácticas, y ya solo encontró a la víctima, por lo que regresó a dar un grito de alerta a los dormitorios para pedir la ayuda de otros alumnos y algunos empleados de la institución, cargar al lesionado y llevarlo en busca de un servicio médico.

Ciertamente el director General de una institución educativa, como la Escuela Normal Rural Lázaro Cárdenas del Río, de Tenería, municipio de Tenancingo, sí es responsable de todo lo que suceda en la institución a su cargo, pero ni él ni nadie en este mundo es capaz de controlar a más de 200 jóvenes, adolescentes, de entre 14 y 17 años, que son capaces de hacer cualquier barbaridad, incluyendo las famosas novatadas.

La Normal Rural de Tenería.

Confiemos en el buen juicio de los jueces y magistrados que tienen a su cargo este caso que todavía tiene mucho que explicar, y en el que, por lo menos hasta el momento, existe la tentación de aplicar la famosa frase de que tanto peca el que mata la vaca, como el que le agarra la patalo cual, en términos reales, no sería justicia plena.

Qué bueno que haya sido sentenciado y que pague ante la sociedad lo que debe el ahora sentenciado Saúl Adán Barrios Aldana, pero él no fue el único responsable de esos hechos, hay por lo menos otras cuatro personas de ese grupo de alumnos que andan libres y como la fresca mañana, gozando de una libertad que no merecen.

Tampoco merece el mismo trato quien fuera en ese entonces el director de la Escuela Normal de Tenería, es un hecho que alguna responsabilidad debe tener, pero sería muy importante que los ministerios públicos y jueces se tomaran la molestia de investigar más allá de los dichos y pudieran dar un veredicto en el que se estimaran todas las pruebas, si es que las hay, en su contra, y dictar una sentencia que sea proporcional a su grado de responsabilidad, pero mucho más allá de la ligereza con que, al menos hasta ahora, ha sido tratado este asunto que conmocionó al Estado de México hace poco más de un año, en julio del 2024.