LA ESPERANZA GUÍA A LAS MADRES MIGRANTES PARA LOGRAR MEJORÍA
La lucha para ser madre se presenta en cada una de las esferas que componen el tejido social, la maternidad para aquellas mujeres que deben migrar de su país para buscar un nuevo motivo de vida y una esperanza futura para sus hijos, se traduce en un reto complicado.
Dentro de las instalaciones del refugio de migrantes Hermanos en el Camino en el municipio de Metepec, Nessly Washington madre de Celina de 9 años y proveniente de la comunidad Cabo Gloria a Dios, perteneciente a Honduras, declaró que ser madre migrante resulta en un reto tanto para ella como para sus demás compañeras de viaje, ya que no se cuenta con seguridad social de ningún tipo, por lo cual deben de mantener la esperanza de recibir un permiso de residencia y permiso laboral, elementos que les permitirán darle una vida de calidad a sus hijos.
Relató que los deseos de llegar a México fueron tener una vida con un mejor futuro para su hija, ya que en el lugar en el que habitaba en su país natal, no se contaba con las mismas oportunidades para tener estudios ni trabajo. Sin embargo, la espera para recibir los documentos que avalen su permanencia en territorio mexicano, han estado en pausa por más de un año, lo que significa que por el mismo tiempo, su hija no ha contado con preparación educativa.
Asimismo, hizo mención de las compañeras dentro del refugio o con las cuales ha coincidido en su andar que se alejan de su lugar natal embarazadas, a sabiendas de que no recibirán atención médica y las posibilidades de llegar a un lugar seguro para el parto se percibe difícil.
“Es una pena que haya muchas compañeras que vienen embarazadas, porque no saben cómo será el nacimiento de su hijo o si por lo difícil del camino lleguen a perderlo o tener alguna complicación. Ser migrante te hace fuerte pero también te pone en mucho riesgo, sobre todo al ser mujer”, dijo.
Señaló que también los menores que viajan a lado de sus madres padecen impresiones que los marca su vida entera, pues su infancia se presencia con diversas limitaciones que afectan su desarrollo y su estado de ánimo. Además de que conviven en espacios inseguros que podrían atentar contra su vida.
Así como Nessly, Ana, Laura y Cecilia forman parte de las mujeres que deben de salir de su hogar para satisfacer las necesidades básicas de sus hijos, estar en un refugio les permite sostenerse en términos de alimento y hospedaje, no obstante, el temor por ser violentadas o por no ser respetadas dentro de una comunidad desconocida.
En el día de las madres, las mujeres migrantes abrazan a sus hijos como si lo hicieran con su patria y continúan en la pelea.

