La fotonovela mexicana de Antonio Caballero
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Recuerdo que al iniciar la década de 1980, cuando apenas comenzaba a leer, en casa de mis padres encontraba revistas ilustradas con puras fotografías que contaban historias cuyos personajes sostenían diálogos enmarcados en globos y recuadros, con imágenes tan explícitas que se podía adivinar lo que pasaba aún sin leer: romance y amor entre parejas, hembras llorando de despecho, varones cegados por la rabia, escenas de tragedia y muerte. Por lo regular los personajes eran representados por mujeres bellas y cuerpo de diosas, y por los galanes de moda guapos y fornidos, posando en escenarios acondicionados especialmente para las fotos y a veces en exteriores improvisados.
Se trataba de las famosas fotonovelas, tan socorridas en las décadas de 1960 y 1970 y que, si bien no eran revistas pornográficas como Playboy, Hustler o Caballero, de igual forma tenía que mirar a escondidas de mis padres pues podían contener escenas no aptas para niños. Cual sería mi sorpresa que, aquellas publicaciones que yo creía borradas por la cultura digital, de repente las encuentro como parte de una exposición: Antonio Caballero. Fotografía 1953-1985, en el Museo de Arte Moderno (MAM) de la CDMX.

Este fotógrafo con apellido de revista para adultos nació en la CDMX en enero de 1940. Inició su carrera de fotorreportero a los 13 años, en 1953, por lo que a la fecha tiene ya una trayectoria de casi siete décadas. Fue asistente de otro gran fotoperiodista, Héctor García, llamado por Monsiváis el Fotógrafo de la ciudad, de quien adquiere aprendizajes muy importantes y cuya influencia se nota en su obra. Caballero trabaja para diversos medios e industrias: revistas, periódicos, cine, publicidad, discográficas, espectáculos, etcétera. Transita por varios ámbitos: de la fotografía delictiva a los eventos sociales, de la política a la farándula, de la vida cotidiana a los deportes profesionales.
Sobre todo, Caballero es un retratista espectacular. En 1962 toma aquella foto legendaria de la diosa del cine mundial, Marilyn Monroe, en la conferencia de prensa del Hotel Hilton. Su autoría se reconoce después de varias décadas, sin embargo, una vez que eso sucede se convierte en estrella de la lente, aunque su labor ya era ampliamente conocida. La exposición del MAM muestra fotos que toma a otros famosos de mediados del siglo XX: don Fernando Soler, Pedro Armendáriz, Adalberto Martínez Resortes, Angélica María, Mauricio Garcés, Claudia Islas, Manolo Muñoz, Tere Velázquez, Elvira Quintana, Elsa Aguirre, Begoña Palacios, Rita Macedo, Anabel Gutiérrez, Renata Seydel, Alma Muriel, Fanny Cano y las misses Ana Berta Lepe y Christiane Martel.

Por otra parte, la curaduría indica que el desnudo en la obra de Caballero es excepcional salvo en sesiones de modelaje improvisadas íntimamente en tono Boudoir (galicismo que significa tocador o habitación donde las damas se emperifollan; en fotografía, género de imágenes íntimas o románticas, tomadas en ambientes privados, sensuales y hasta sexualmente sugestivas, pero sin llegar a ser explícitas), por lo que su trabajo no se caracteriza de erótico.
Eróticas o no, lo cierto es que Caballero nos regala espléndidas tomas de las mujeres más bellas y monumentales de la época, bailarinas, vedettes, modelos y celebridades del mundo del cine, centros nocturnos y cabarets, muchas de las cuales transitaron del cine de comedia subido de tono de los 60 al llamado cine de ficheras de los 70: Rosita Bouchot, Isela Vega, Jacqueline Voltaire, las Princesas Lea y Yamal, incluyendo la supuesta amante del presidente Díaz Ordaz: Irma Serrano La Tigresa, y una esposa del ex presidente López Portillo: Sasha Montenegro. Hablando de JoLoPo, llama la atención una foto de quien fuera su primera esposa y primera dama del país: Carmen Romano, cuya imagen permite entender por qué el presidente quedó prendido de ella…

Otra vertiente del trabajo de Caballero son fotografías con contenido social, no exentas de un cierto toque humorístico, en las cuales plasmó la vida cotidiana de su natal colonia Guerrero de la CDMX, imágenes de gente y casas, de diversos oficios y comercios, de entretenimientos y hasta de conflictos populares. De igual forma sobresale una foto del presidente Adolfo López Mateos recibiendo al astronauta ruso Yuri Gagarin en la primera mitad de los 60.

Caballero también es considerado el padre de la fotonovela latinoamericana y eso es lo más sorprendente de la muestra. El trabajo fotonovelesco de nuestro personaje es mostrado a través de fotos y de ejemplares de las revistas Amiga y Capricho. Las fotos permiten observar sets montados para escenas melodramáticas y tragicómicas, para los cuales era necesario contratar, además del fotógrafo, a actores, argumentistas, iluminadores, vestuaristas, peinadores, maquillistas, escenógrafos, entre otros. La muestra incluso tiene carácter lúdico, pues las mamparas exhiben frases extraídas de las propias revistas como Eres un verdadero cavernario del amor; Te juro que ella miente, mi amor; ¿Qué hace esa loca? ¡Se va a tirar al vacío!; ¡Hum! ¡Cómo besa!…, entre otras, las cuales permiten a los asistentes representar escenas y tomarse selfis en pareja, como si fueran los protagonistas de la fotonovela.
En fin, se trata de una extraordinaria exposición de un artista desconocido de la lente, innovadora por su contenido popular y del mundo del entretenimiento, que en 140 imágenes retrata a un México ya ido, pero que sigue provocando nostalgia, aún a los que no vivimos esa época. Pueden disfrutar esta primera retrospectiva de Antonio Caballero en el MAM hasta el 8 de septiembre.


