+La glosa del tercer informe de gobierno de Delfina Gómez Álvarez; Hoy comparece Duarte; 15 años de transformación y bienestar ¿Slogan o realidad?
La frase:
Y a usted ¿Cómo le va de transformación y bienestar?
ES PREGUNTA
Por fin se logró un acuerdo en la Cámara de Diputados del Estado de México para integrar la Agenda de las Comparecencias que formarán parte de la Glosa –análisis– del Tercer informe de labores de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez. Se tratará de un ejercicio breve, pero conciso para atender los asuntos más relevantes que forman parte de la agenda política central de la entidad mexiquense.
Este ejercicio legislativo comenzará hoy martes 13 de octubre, cuando el secretario General de Gobierno, Horacio Duarte Olivares, exponga ante los legisladores de todos los partidos políticos la situación que guarda la política interior de la entidad.
Este desfile de servidores públicos de primer nivel lo complementarán los titulares de las áreas de la Secretaría de las Mujeres, Contraloría, Finanzas y Seguridad del Estado de México, con lo que se integrará la agenda de primer nivel, mientras que de forma paralela otros servidores públicos –aún por determinar—podrían comparecer ante Comisiones y Comités legislativos.
Será la Junta de Coordinación Política de la Legislatura local la que acuerde este tipo de presentaciones, en las que podrían verse involucrados los secretarios de Educación, Salud y Campo, para detallar las cosas de sus respectivos sectores.
Tal vez parezcan pocas las comparecencias, pero es un hecho que no se necesita alargar este proceso legislativo de una manera tan prolongada cuando existe certeza de lo que la gobernadora presentó tanto por escrito como a través del mensaje político que reunió a la clase gobernante en el Teatro Morelos de la capital mexiquense.
Hasta donde alcanza el acuerdo parlamentario, si algún grupo político deseara ampliar la explicación que recibió en algún aspecto de la política mexiquense, podría solicitarse una presentación específica ante alguna Comisión legislativa, con la participación abierta para cualquier grupo parlamentario.
Esta es una forma importante de abrir el ambiente político para lo que será un año electoral en el Estado de México, el cual ya está en marcha, y en el que se pretende tener la apertura y la comunicación integral entre los agentes políticos como principal premisa de la administración estatal.
A nivel de la Junta de Coordinación Política de la Legislatura local ha quedado el precedente de apertura y disposición del Ejecutivo del Estado de México para el diálogo construido con todos los actores políticos de la entidad.
Las comparecencias de los secretarios de estado serán públicas y abiertas a cualquier ciudadano mexiquense que desee ampliar información o cualquier asunto relevante sobre cómo marchan las cosas en el Estado de México.
Hay que estar atentos sobre el desempeño de nuestros diputados y diputadas pues es evidente que el escenario estará puesto y dispuesto para aquellos que tienen aspiraciones políticas para repetir en los cargos legislativos, así como para quienes desean brincar a alguna presidencia municipal o formar parte de la próxima Legislatura federal donde pueden eventualmente dar rienda suelta a sus respectivos proyectos políticos.

15 años de transformación y bienestar ¿Slogan o realidad?
El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) festejó el miércoles 7 de octubre su quince aniversario de fundación, con un gran acto que reunió obviamente a lo más granado de la clase política actual, en un país en el que ya nos estamos acostumbrando nuevamente al partido político mayoritario que domina todos los frentes y al cual son muy pocos los que se le ponen de frente como oposición.
Temprano, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo ofreció en su conferencia mañanera un mensaje en el que destacó el desarrollo del movimiento creado por Andrés Manuel López Obrador, y se dijo orgullosa de que éste se haya convertido en la principal fuerza política del país.
Después vino el festejo público más allá del Palacio Nacional y ahí se dieron cita los militantes y simpatizantes más destacados de Morena que hoy ocupan los cargos políticos más destacados del país, entre ellos la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, quien se ha mantenido como estandarte del Movimiento de Regeneración Nacional, pero con un porte de humildad y sencillez que pocos o ninguno de los morenistas parecen imitar.
Pero, a 15 años de creada esa fuerza política, la pregunta actualmente es ¿Morena llegó a su madurez, atraviesa su adolescencia o realmente se encamina a su liquidación como partido político nacional?
Lo primero es recordar que Morena se mantiene sin ser realmente un partido político nacional, pues sus creadores decidieron mantenerse como un movimiento que supuestamente aglutina a diferentes corrientes y formas de pensamiento que lo expandieron, pero que olvidaron consolidarlo como partido.
Dicho sea de paso, Morena es el único partido nacional que no tiene registrados todavía ni principios ni programas como partido, por lo que se alimenta de lo que su evolución le permite. Surgió como una fuerza aglutinadora de movimientos sociales y sindicales en los que muchos se vieron representados, luego atravesaron por un tiempo de reorganización que parece no haber concluido, el cual se recuerda por aquellas rifas en las que se ponían a disposición de los interesados las candidaturas a cargos de elección popular para quienes no tenían ninguna preparación política, y hasta llegar al actual punto en el que ya existe una monarquía política en la que unos cuantos detentan los poderes, se medra con esos cargos y ellos solos disponen a quien se favorece y a quiénes se deja fuera de la posibilidad de participación política.
Hoy hay casos extremos como el de Pio López Obrador, hermano del creador de Morena, Andrés Manuel López Obrador, quien ha decidido convertirse en candidato a diputado federal por Chiapas, cuando todo el mundo lo identifica como hermano del ex presidente, oriundo de Tabasco. Pero en Morena eso no es problema, ellos pueden ser dirigentes o gobernantes con el simple hecho de apellidarse López u Obrador, en cualquier parte del país, aunque no hayan ido ni a la primaria.
Así Morena llega a sus primeros 15 años como fuerza política constituida con una serie de pendientes arrastrando, pues no todas las promesas que se hicieron desde su fundación se han cumplido y mucho menos han logrado arreglar el mundo de fantasías que prometieron como la solución a todos los males de los mexicanos.
Esa organización política todavía atraviesa fuertes problemas de identidad, pero más todavía de acción política, pues ni los más destacados miembros de esa organización han salido bien librados del desgaste que los cargos políticos les han acarreado y mucho menos han sido todos, ejemplo de la pureza y constancia que prometieron en principio.
El propio López Obrador no ha sido capaz de quitarse de encima el peso de sus vínculos familiares y ahí andan sus hijos dando lástima por la presunta ambición desmedida de vivir como reyes en un país de personas jodidas.
Morena hoy se debate entre su democratización interna y la tentación de mantenerse como partido político único y mayoritario en un país que lamentablemente se acostumbró a más de 70 años de dominación de una sola fuerza política.

No estamos tampoco lejos de la tentación de los poderes absolutistas, porque la esencia de ese partido político ha sido imponer, no negociar ni escuchar a todas las fuerzas políticas que tienen participación política en el país. Somos resultado de un pasado en común en el que no hay mayor diferencia de los años de priismo con los recientes 15 años de morenismo.
Viene quizá la prueba de fuego para los de Morena, pues la elección del próximo año pondrá a prueba sus capacidades, tanto de organización política como de administración como gobierno, pues para nadie debería ser una sorpresa que el gobierno de la señora Presidenta se haga bolas con tanto poder concentrado, acumulado y mal manejado.
Así Morena llega sus quince primaveras, con más preguntas que respuestas y con una difícil carga a cuestas para ser capaces de transitar de la herencia maligna del pasado como parte de un sistema de partidos únicos a un ente verdaderamente democrático que sea capaz de proponer cambios y no de imponer reglas de comportamiento a todos los sectores de la sociedad.


