La importancia de la historia en la vida cotidiana

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La historia es una de las disciplinas que es considerada como ciencia y por tiempos inmemorables, se ha convertido en un instrumento necesario para el estudio de los hechos del pasado que han tenido relevancia en el proceso de la evolución humana. El punto de partida de la historia es sin duda el hombre que ha marcado el desarrollo de la humanidad.

Nos hemos acostumbrado a reconocer la división de historia política, económica y social. Si el estudio de la vida cotidiana ha de ubicarse en alguna de ellas, no cabe duda de que le corresponde ésta última.

Abundan las definiciones de historia social, desde las que las circunscriben a los movimientos sociales, y con ello la reducen a ciertas épocas y regiones, hasta las que le adjudican como objeto la vida del hombre en sociedad: el trabajo, las técnicas, el pensamiento, la cultura y, por tanto, lo cotidiano, entran en este marco.

La historia, cualquier tipo de historia, toma en cuenta las transformaciones producidas en el tiempo y, por contraste, los casos de permanencia y apego a la tradición. No hay duda de que en este terreno, la vida privada y la de la familia tienen mucho que aportar. Y si el objeto de ésta historia son las costumbres, relacionadas con la moral, no ya en situaciones límite sino en rutinas cotidianas, y tampoco en personajes extraordinarios sino entre la gente común, interesa saber cuáles han sido los valores que los han impulsado y cómo esos valores han evolucionado a lo largo del tiempo. El objeto de la historia no es el cambio en sí mismo sino la forma en que se producen los cambios, el tránsito de una situación a otra. Al ocuparnos del cambio de las estructuras sociales se impone la necesidad de conocer los individuos que viven dentro de esas estructuras, el modo en que ellos se reconocen a sí mismo y aceptan o rechazan la posición que les corresponde dentro del marco institucional.

Pero uno de los ejes fundamentales de la historia es poder analizar el pasado para comprender el presente. Para la mayoría de historiadores es preciso admitir que mirando al pasado podemos comprender el porqué de nuestra actualidad y como es que hemos llegado hasta aquí, ya que al saber nuestro pasado, podremos saber cómo mejorar el futuro, sacar lecciones sobre los errores cometidos por nuestras sociedades para no volver a cometerlos, como diría Napoleón Bonaparte: Quien no conoce su historia, está condenada a repetirla.

Cabe destacar que mientras más se indague, se investigue sobre los hechos del pasado, iremos comprendiendo cada vez más las problemáticas y los fenómenos que circundan por nuestra vida, considero que no solo debíamos limitarnos a ello, esto es a comprender los fenómenos sino a tomar como base lo pasado para tomar las decisiones a futuro, es ahí donde radica principalmente la desdeñada importancia de la historia en la vida cotidiana.