+La Inflación Futbolera nos espera este 2026; Un año de Donald Trump, entre la incertidumbre y las amenazas

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La frase:

La inflación no jugará más la partida en el mundial 2026, indica un economista… (aunque el bolsillo del fan diga lo contrario).

CONTRADICCIÓN FUTBOLERA

La Copa Mundial de la FIFA 2026 inicia el jueves 11 de junio de 2026 y concluye el domingo 19 de julio del mismo año. La duración del torneo será de 39 días.

Para esta edición, la competencia se disputará de manera conjunta en México, Estados Unidos y Canadá.

Muchos en México esperan con ansias este importante evento deportivo, el cual, por cierto, marcará un hito histórico porque nuestro país será el primero en la historia que tendrá por tercera ocasión una ceremonia inaugural de un Mundial de Futbol, aunque esta vez el evento sólo se disputará parcialmente en la República Mexicana.

Todo pareciera ser más que una buena noticia para México en esta materia, pero detrás de la felicidad por la realización del Campeonato Mundial hay algo que ya preocupa en los sectores productivos del país.

Se habla ya insistentemente de la llamada inflación futbolera la cual es un fenómeno económico que se registra cada vez que ocurre un evento de tal magnitud en cualquier parte del mundo. Lo que preocupa hoy es que el fenómeno inflacionario se desate y desestabilice las finanzas de los principales sectores productivos de nuestro país.

La Inflación Futbolera, se prevé, alcanzará todas las áreas de nuestra economía, no sólo aquellas que están directamente relacionadas con el evento futbolístico más importante del mundo. Ahora explico.

Con la realización de la Copa FIFA, por ejemplo, resultará más caro durante ese mes que dura el evento conseguir un boleto de avión con destino a Méxicolas rentas se encarecerán sobre todo en los inmuebles que se rentarán para el hospedaje temporal de personas, y también se prevé que los alimentos se encarezcan, sobre todo en las ciudades que serán sede de los juegos de futbol, sobre todo en aquellas donde la Selección Mexicana de Futbol de nuestro país juegue de local.

No se trata de un fenómeno momentáneopues lo ideal sería que ese aumento de precios se registre y se resienta nada más durante el tiempo que dure el Mundial de Futbol, pero, lamentablemente, no será así.

Se ha observado a nivel internacional que esta inflación se registra en cualquier parte del mundo que albergue un evento de tal magnitud, pero en ninguna parte se ha visto que, una vez concluido el evento futbolero más importante, los precios retrocedan y las cosas sigan como estaban antes de la realización de la Copa FIFA.

Por el contrario, en algunas sedes donde se han verificado mundiales de futbol, como ejemplo, en Sudáfricala inflación que se desató con la celebración de ese evento deportivo fue cercana al 30 por ciento, y, luego de la Copa FIFA, lejos de volver el índice de precios al consumidor a los niveles que tenía antes de ese evento, todavía se deslizó al alza casi en 7 puntos más.

Trabajos de su enésima remodelación.

Si consideramos los esfuerzos que las autoridades mexicanas han realizado en los últimos años para mantener la inflación a raya, podremos concluir que no nos conviene en absoluto que se presente una Inflación Futbolera de ese tamaño, por el contrario, se debe trabajar desde este momento para lograr que el evento deportivo más importante de este año no produzca un fenómeno económico de ese tipo, pues, las consecuencias podrían ser catastróficas para todos los mexicanos, no sólo para quienes van a tener la fortuna de asistir a alguno de los estadios que serán sede en las ciudades de Guadalajara, Monterrey y México.

Ese efecto inflacionario podría representar un gasto mucho más alto que todo lo que se está invirtiendo en la remodelación de estadios o en obras de gran calado como las que ya se realizan para dejar listo y operativo el aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México.

Lo peor es que los especialistas financieros no atinan a una solución que permita contrarrestar el fenómeno inflacionario, pues una vez que se desate será muy difícil controlarlo y es un hecho que, por ejemplo, las rentas de departamentos, se irá para arriba hasta alcanzar niveles de hasta el doble durante el tiempo que dure el mundial de futbol.

Lo mejor que pudiéramos hacer la mayoría de los mexicanos, es no dejarnos envolver por la borrachera mundialista, disfrutar sí el evento, pero no involucrarnos en compras poco reflexivas, sobre todo de las promociones que seguramente se desatarán durante la realización de la Copa FIFA, en cosas que nunca nos hubiéramos puesto a pensar que se compran a lo loco durante ese tipo de eventos, como las súper pantallas para ver las transmisiones de televisión que se realizarán, de artículos de consumo como botanas y bebidas alcohólicas y hasta de alimentos.

Es muy cierto que eventos como éste hacen bien porque dinamizan la economía de un país, sobre todo cuando se siente tan cercano, cuando se vive como sede de la actividad, pero también tiene sus riesgos y éste es uno de ellos. Cuidado, mucho cuidado.

 Un año de Donald Trump, entre la incertidumbre y las amenazas

Este 20 de enero se cumplió el primer año del segundo gobierno del presidente estadounidense Donald TrumpParece que ya lleva un siglo, pero no, apenas han transcurrido 365 días desde que comenzó su segundo mandato en la Casa Blanca.

Ha sido un año muy complicado para nuestro país, pues la relación con un ególatra como lo es quien tiene el mando del gobierno de la potencia número uno del mundo no es cosa fácil, sobre todo para un México que lamentablemente no tiene mucho qué responder ante las latentes amenazas de ese hombre que un día sí y otro también pretende involucrarse en la vida interna de nuestro país para hacer sentir, todavía más, su peso político.

Podría decirse que, hasta eso, nuestra máxima autoridad de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaumha sorteado bien en lo que cabe la agresividad del presidente estadounidense, tanto en el ámbito comercial, con el eterno cuento de la imposición de aranceles, como en las presiones en materia de seguridad y de la migración de personas hacia el territorio de nuestro vecino del norte.

Es complicado entender a una persona como Donald Trump. En realidad, sí, pues es una persona que todos los días cambia de opinión y que permanentemente parece estar actuando en una tragicomedia cinematográfica de esas que han hecho famoso al cine estadounidense.

Trump es Trump, concluyen los especialistas en el devenir internacional, quienes todos los días se ven en la necesidad de tratar de descifrar las mil formas de gobierno del presidente estadounidense.

La pregunta quizá hoy sería si algún día vamos verdaderamente a acostumbrarnos a su forma de hacer gobierno, y, lo más importante, si algún día va a dejar de hacer daño a nuestro país con sus declaraciones, con su insistente política de desestabilización y con esa forma tan suya de arrebatar antes de sentarse a la mesa a dialogar.

Es cierto que a nuestra Presidenta también le ha hecho falta visión como para buscarle la cara a Donald Trump, y, de una vez por todas, buscar una entrevista en la que se pongan sobre la mesa los temas más sensibles para nuestro país y tratar de llegar a acuerdos para ambos países. Pero quizá ella no mida la verdadera dimensión de ese personaje o simplemente minimice, por así convenir a sus políticas, los efectos negativos que tendría el que alguna de las muchas amenazas del presidente estadounidense se hiciera realidad para México.

Donald Trump, amenazas en EU y en Davos.

Lo malo, es que la situación tiende a radicalizarse, todavía más, pues en la medida en que se acerquen los tiempos electorales, tanto en México como en Estados Unidos de América, esta situación se agudizará y podría empeorar.

A México Donald Trump lo ha utilizado desde el primer día de su segunda administración en la Casa Blanca para tratar de limpiar todas las cosas malas que tienen que ver con ambas naciones, y eso no va a cambiar, por el contrario, en la medida en que se acerquen las elecciones, tanto aquí como allá, esas acusaciones irán en aumento y los objetivos para las descalificaciones se multiplicarán peligrosamente.

Hoy son los aranceles a todo lo que se produce en México y que tiene como destino los Estados Unidos de América, pero mañana seguramente será la presunta relación entre el narcotráfico y quienes gobiernan en nuestro país los asuntos más importantes en la agenda personal y política del señor Trump.

No podemos hacer absolutamente nada en contra de la posición geográfica y estratégica de nuestro país con relación a los Estados Unidos de América, pero lo que sí sería conducente es limar las asperezas, sobre todo en asuntos tan delicados que el día de mañana se pueden convertir en argumentos específicos para que ese personaje se convierta –peor todavía—en una desagradable pesadilla para los mexicanos.

No tenemos por qué tenerle miedo o mayor respeto a ese personaje, pero sí debemos ser lo suficientemente inteligentes como para entender y comprender que nos enfrentamos a algo inestable, irregular y prácticamente confuso con lo cual no vamos nunca a poder combatir, lo mejor es quizá acostumbrarnos y hacer nuestro mejor papel posible de buenos vecinos.