LA JUSTICIA

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La palabra “Justicia”, en su origen, tiene que ver con “lo que se hace conforme a derecho”, sin importar quien la ejerce ni a quien se aplica.

 

Por eso, se dice que la justicia es “ciega” (para todos igual) y aparece representada con la imagen de una mujer con una balanza en una mano, una espada en la otra y los ojos vendados, simbolizando que su autoridad es para todos y para todos la misma, sin distinciones.

 

La justicia no se altera por el estado de ánimo, la justicia es a pesar de todo, justicia es justicia.

 

El Diccionario de la Real Academia Española define justicia como la posibilidad de construir el bien y la capacidad de reconocerlo.

 

La justicia es un valor que inclina a obrar y juzgar, teniendo por guía la verdad y dando a cada uno lo que le pertenece, y lo que le pertenece a cada uno es su realización y su dignidad.

 

Por esto mismo Jesucristo dijo: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”

 

Según Abraham Lincoln: La justicia como valor democrático es un nivel que se desea alcanzar y está vinculado estrictamente al valor del bien general.

 

Así es, pero de verdad y sin fisuras, la justicia de Dios.

La práctica del derecho y la verdad sin favoritismos, sin preferencias, de manera imparcial, desde la equidad, la rectitud, la igualdad, la ecuanimidad del único que es así en su carácter y en sus hechos: El Dios Creador.

 

Tal vez recuerden aquella historia de Sodoma y Gomorra. Abraham y la justicia de Dios

(Génesis 18:16-33)

“Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco”.

 

Abraham busco salvar y actuar con justicia, aún tan sólo uno.

Curiosamente, siempre que Dios perdona a alguien lo hace por dos motivos, encausado siempre uno por el otro y siempre de la mano: Justicia y amor.

 

La justicia impulsa lo correcto, el deber ser, el camino parejo, el amor por su parte, que en sí mismo es justo, cubre con misericordia cada espacio, cada ausencia, toda posibilidad de ser.

 

Salomón decía que los hombres entendidos deben buscar la sabiduría para que al adquirirla logren comprender 4 cosas: Prudencia, justicia, juicio y equidad.

 

Estas 4 esclarecen las cosas: la justicia se debe a todo principio verdadero y la verdad resuena y se deja escuchar.

 

Aunque en ocasiones la justicia toma consejo del amor, la justicia como en Sodoma y Gomorra al final debe cumplir su fin.

 

La justicia no puede ser contemplada solamente desde el punto de vista de la persona que realiza actos justos, sino también desde la perspectiva de sus enlaces sociales.

 

Cicerón dijo que «la justicia es un hábito del alma, observando en el interés común, que da a cada cual su dignidad». Si la justicia consiste en dar a cada cual lo que le corresponde, entonces la justicia, a diferencia de las demás virtudes, sólo comprende las relaciones interindividuales. Por consiguiente, la justicia persigue tanto el perfeccionamiento individual como el bien social, lo que la convierte en la virtud universal o general.

 

La justicia es necesaria pero practicada como un valor para servir al prójimo no para explotarlo ni sacar provecho.

 

En suma, y como ya se dijo, luchar por la justicia, es la lucha interna del Derecho, y para que éste cumpla con su cometido no es suficiente que sus operadores alcancen la excelencia intelectual, cerebral y racional; también es necesario que acompañen a ellas las virtudes, cualidades o capacidades espirituales o éticas.

 

Siempre esta la posibilidad de que la justicia encuentre misericordia en su actuar.

 

Muchas gracias.