+La Ley de Economía Circular, un gran avance legal, pero de altos riesgos sociales y con notorias lagunas; El nuevo negocio de las “vacunas” falsas que ya se venden hasta en tianguis
La frase:
Las mentiras, las vacunas falsas y quienes permiten que circule, amenazan la salud.
GRITO A TIEMPO
¿Quiénes ganan con la economía circular?
Antes de entrar de lleno a lo teórico de la Ley General de Economía Circular, debo decirle que ese tipo de economía ha sido propuesta de Carlos Slim durante los últimos 15 años por lo menos. Otra cuestión es que en los envases pet y otro tipo de desechables que pueden ser reutilizables hay ganadores intermedios, que pueden llamarse pepenadores, trabajadores de limpia de los diversos ayuntamientos y dueños de changarros por así decirlo, que se dedican a la compra y venta de reciclables, pero el que no gana, o que recupera un mínimo de lo que invierte es el consumidor.
Hay reutilizables o reciclables como las computadoras, que son mencionadas en la nueva ley, pero que nada se dice que los productores acepten y sus aparatos viejos o cuenta de nuevos y se hagan cargo del reciclaje, lo cual sería lo justo y además estarían entrando a la situación que desde hace muchos años tienen los fabricantes de autos. que reciben autos usados a cambio. Son lagunas de la nueva Ley.
El pleno de la Cámara de Diputados aprobó expedir Ley General de Economía Circular, que establece que la basura mal valorada en su reutilización tendrá sanciones, y en el centro de la ruta producción, uso y desecho son los pepenadores los principales responsables de que más de 120 mil toneladas vayan a tiraderos, y sólo separen lo que le es económicamente redituable.
¿Qué se enciende con eso de economía circular? La economía circular es esa botella que nunca es basura, que se recoge, se reprocesa, se convierte en nueva materia prima y regresa como otra botella o como fibra textil. Nada se pierde, todo vuelve a entrar al sistema.

El objetivo final de la economía circular es convertir residuos en recursos.
La aprobación de la Ley General de Economía Circular reconoce la circularidad como una estrategia nacional para extender la vida útil de los materiales, reducir residuos, impulsar la innovación y dar trazabilidad a toda la cadena productiva; se celebra la creación de un sistema nacional, la incorporación de la responsabilidad extendida del productor y la armonización de leyes ambientales.
De acuerdo con este nuevo marco regulatorio, se crea una trazabilidad, que se entiende como una cadena de producción, consumo y desecho, en la que los llamados pepenadores deberán garantizar que los vertederos sólo se encarguen de esa basura que no puede reutilizarse de manera contundente.
Se trata de una medida ambientalista, pero, sobre todo, busca por primera vez considerar a los desechos humanos con un valor, algo útil de lo cual se puede generar economía. Un auténtico modelo de negocio.
En México se generan hoy más de 120 mil toneladas de residuos todos los días, de ese volumen alrededor de 12 mil toneladas ni siquiera se recolectan, quedan dispersas en las calles, barrancos, ríos y suelos. El resto, en su gran mayoría, se entierra, se quema o se acumula en algunos de los 2 mil 200 sitios de disposición final que existen en el país.
Pero no nos engañemos, la mayoría de estos sitios no son instalaciones modernas, son tiraderos a cielo abierto que operan sin controles ambientales adecuados. Esos lugares son focos de contaminación, riesgos sanitarios, degradación del paisaje, además imponen una carga operativa y financiera insostenible para los municipios.
Es, en consecuencia, un modelo económico y urbano que no fue diseñado para hacerse cargo de sus propios residuos. En una política pública que durante años no logró desvincular el crecimiento económico en el uso intensivo de recursos finitos.

La tasa de circularidad ronda en 15 por ciento. Es decir, que 8 de cada 10 materiales siguen proviniendo de materias primas vírgenes y sólo se reciclan 9 o 10 % de los residuos, mientras que otros países recuperan el 90%. O sea, es un objetivo muy de alta aspiración, pero que su instrumentación tendrá prácticamente todo en contra.
En México se ha operado bajo una lógica de economía lineal, simple y muy dañina: extraer, producir, usar y tirar. La economía circular pone en el centro del dilema que se diseñen productos, mercancías para que duren, para reparar y para extender la vida útil. Reutilizar para volver a empezar, reciclar cuando no quede otra opción.
Donde antes había desechos ahora puede haber recursos, donde antes había pérdidas ahora puede haber valor.
La primera contribución es que la economía circular deja de ser un deseo y se convierte en una política pública obligada. Ya no puede entregar a la buena voluntad ni a programas aislados.
La segunda contribución de esta reforma es que la responsabilidad extendida del productor se convierte en el eje del modelo de la economía circular. Esto hay que decirlo con todas sus letras: quien produce, quien importa y quien pone los productos en el mercado asuma la responsabilidad y no solo en la venta del producto.
Antes el ciclo era más cómodo para algunos. Se producía, se vendía, el costo era ambiental y social se trasladaba al municipio, a las comunidades, al tiradero, al río, al suelo y la carta quedaba siempre abajo y no a quien ponía el producto en el mercado.
La tercera contribución es la creación de la plataforma nacional que permite por primera vez la trazabilidad pública y los residuos y los productos a lo largo de su vida. Crear una plataforma donde queden registradas las empresas, la gestión circular y los productos.
La cuarta contribución es que la economía circular deja de empujarse solo como prohibiciones, entre ellos al terreno de incentivos reales. No nada más sancionar a las personas que dañan el medio ambiente.
Y la quinta contribución es hacer un marco jurídico entre la federación, estados y municipios para poder regular el reciclaje, la reutilización y los residuos, y ya no hacia los municipios, tiradero a cielo abierto.
Por primera vez va a contar con un marco jurídico completo, coherente y obligatorio. Para ordenar esta transición exige responsabilidad, construir con políticas públicas, coordinación institucional y un nuevo modelo productivo más responsable, más eficiente y más justo para el medio ambiente.
En la nueva ley se establece que toda persona física o moral, cuya actividad sea la fabricación, elaboración, manufactura, producción, distribución o venta de productos electrónicos que se comercialicen o distribuyan en territorio nacional, deberá informar al consumidor si el producto es susceptible de ser reparado, remanufacturado, reutilizado o reciclado, y presentar esta información en su plan de manejo entregado a la Secretaría de Medio Ambiente.
Sin lugar a duda se trata de un avance muy importante, porque por primera vez se amarra el propósito ambiental al productivo, ahora nada más falta que en su instrumentación no se caiga en los errores del pasado, cuando se crearon prácticamente ejércitos de pepenadores encabezados por unos cuantos líderes que se hicieron millonarios a costa del esfuerzo de los pepenadores, a quienes sólo se les dejaron migajas y, además, se les utilizó políticamente.
El nuevo negocio de las “vacunas” falsas que ya se venden hasta en tianguis
De por sí ya es preocupante la situación que se vive en México con la llegada de nuevas cepas y variedades de enfermedades como la influenza y el Covid-19, de las cuales hay que andarse cuidando, pero ahora se suma una nueva versión del crimen organizado que está teniendo una presencia cada vez más significativa en el manejo y venta de vacunas contra esas enfermedades, pero que son creación de laboratorios pirata.
Así como usted lo escucha, resulta que en el estado de Jalisco ya van registrados dos casos de vacunas piratas que se venden en farmacias privadas, algunas de ellas de renombre nacional, parte de cadenas que podrían estar empujando para que éstas circulen, con el impulso del crimen organizado.
Por supuesto que el grupo delictivo que presumiblemente se encuentra detrás de esta práctica que va en contra de todo respeto a los derechos humanos, sobre todo al derecho a la salud, es el llamado Cartel Jalisco Nueva Generación, pero, se supone, que no es el único.

Y es que cuando la autoridad del Sector Salud ha sido realmente incapaz de garantizar el acceso a las vacunas para todos los mexicanos, pues ahora ya surgieron este tipo de inteligentes que descubrieron que vender vacunas piratas es un buen negocio.
Se supone que los cárteles están introduciendo las falsas vacunas y las ofrecen “baratas” a las personas, por lo que la compra de las mismas se alienta enormemente, pero, a final de cuentas, resulta que las “vacunas” no son vacunas, son prácticamente agua, que, en el mejor de los casos, es destilada para que no tenga ningún efecto negativo a la salud de la persona a la que se suministra, pero tampoco tiene ningún beneficio; es decir, simplemente no tiene efecto, ni para bien ni para mal.
Por supuesto el precio es atractivo, pues se consiguen hasta en 200 pesos, en el caso de la de para prevenir la enfermedad de Covid-19, cuanto los laboratorios serios, como Pfizer las ofrece entre 800 y 900 pesos, lo que evidencia que esos productos son cualquier cosa, menos biológicos probados para prevenir o combatir enfermedades.
Lo malo es que esta práctica no es exclusiva del estado de Jalisco. Ya hay reportes de otras entidades del país donde se están presentando casos similares, y, a reserva de confirmar, se presume que en tianguis de la zona metropolitana del Valle de México ya también circulan las vacunas falsas patrocinadas o subsidiadas por grupos delictivos, que, como siempre, han encontrado una nueva veta de negocio, ahora a costa de la salud del pueblo de México.


