La mente morbosa de Margo Glantz se colgó la Medalla Fuentes

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Las letras de Margo Glantz se pueden rastrear por muchas veredas: la narradora mexicana ha deambulado lo mismo por la novela que por el cuento, el ensayo, los escritos académicos y, desde hace varios años, en el desbordado río de ideas que es Twitter.

Si el legado de Glantz a la literatura se puede constatar en la variedad de premios que ha recibido, entonces su cercanía con la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara se afirma con los homenajes que le han concedido: ganadora del Premio Sor Juan Inés de la Cruz (2003) y del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances (2010), en la edición 35 de la Feria la escritora inscribió su nombre en el listado de autores que han recibido la Medalla Carlos Fuentes, que le fue otorgada por Silvia Lemus dentro de la apertura del Salón Literario.

En sus palabras de bienvenida, Raúl Padilla López, presidente de la FIL, elogió la trayectoria literaria de Margo Glantz, a quien calificó como una “aclamada tuitera”. Recordó los galardones que le han concedido a la escritora mexicana en el ámbito de la FIL, y dijo que “la Feria no sería la misma sin su devota presencia”.

Padilla López también destacó la creatividad de la obra de Margo Glantz, creadora de una escritura “cercana a las nuevas generaciones de lectores”. Margo Glantz compartió el escenario con la también escritora Gabriela Jáuregui, quien señaló que Glantz “conversa con el Siglo de Oro con la misma fluidez con la que conversa con la distopía del siglo XXI. Todos los tiempos son su tiempo”.

Sobre el rasgo más distintivo de la obra de la autora de Yo también me acuerdo, Sor Juan Inés de la Cruz. Saberes y placeres y Las genealogías, entre otros, Jáuregui señaló que Margo Glantz “se ha revelado contra las expectativas de la literatura.

Su obra deja en cenizas a los críticos mojigatos. Su legado literario es singular, memorable y digno de celebrar; es producto de la escritura del gozo y de la disciplina”. Para finalizar, Gabriela Jáuregui le dijo: “Margo, dotas de tu resplandor a esta medalla”.

Al tomar la palabra, Margo Glantz se dijo honrada de estar en un recinto con el nombre de Juan Rulfo para recibir una medalla con el nombre de Carlos Fuentes en los albores de su novena década de vida. Además, resaltó el “azar maravilloso” de recibir el galardón en la misma edición de la Feria en la que Diamela Eltit recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, ya que la chilena fue jurada cuando se le concedió a Glantz en 2010.

Esta coincidencia, dijo, “es un abrazo maravilloso”. Después de hacer un muy breve recuento de las múltiples ocasiones en que coincidió con Carlos Fuentes desde que lo conoció en 1959, Margo Glantz dio lectura a una versión abreviada del texto “Las metamorfosis del vampiro”, en el que hace una lectura de Aura, la novela de Carlos Fuentes, desde el mito del no-muerto que se mantiene vivo gracias a la sangre de los otros.

“De esta obra se nos dice que es ‘algo más que una intensa historia de fantasmas: es una lúcida y alucinada exploración de lo sobrenatural, en encuentro de esa vaga frontera entre la irrealidad y lo tangible, esa zona del arte donde el horror engendra la hermosura’”, leyó Glantz y recordó que el propio Fuentes explicó que Aura se cristalizó cuando vio un cuadro de Carlota joven y una foto de la emperatriz fallida de México muerta.

“Esa mujer doble, a la vez niña y vieja, se le aparece a Fuentes en su lugar habitual, el sepulcro, pero ese sepulcro está acojinado, es más bien un lecho donde reposa, y su cofia de niña es su resurrección. Esa imagen, esta mujer acostada, ya envejecida, ya delirante, ya muerta en apariencia, sugiere de inmediato la reiterada imagen del vampiro que yace en su féretro esperando la ocasión”, dijo Glantz.

Luego de terminar la lectura del texto, Margo Glantz le pidió a Gabriela Jáuregui que la entrevistara “para ver qué digo”. Después de las risas del auditorio, conversaron de la obra de la escritora mexicana. Al hablar de Apariciones, Margo Glantz recordó que alguna vez alguien le preguntó: “¿Por qué escribes esas cosas tan sucias?”, a lo que la narradora respondió: “Transcribo mi mente morbosa a una escritura menos morbosa”.

En la charla Glantz reveló también el proceso que siguió para escribir El rastro, y en algún punto dijo que le gusta escribir tuits diario. “Si un día no escribo un tuit, es como si no hubiera usado ropa interior”, dijo, provocando de nuevo las risas de la gente. Ya para finalizar preguntó: “¡Ah, falta mi medalla!, ¿no?”, que le fue impuesta por Silvia Lemus ante los aplausos de pie de todos los asistentes.