LA MIGRACIÓN, UN ASUNTO PARA MEDITAR

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“Hay también quienes, más que migrar… ¡huyen!

 Oscar Martínez

 

MIGRACIÓN:  Ríos de tinta, de tiempo aire, de horas-legislador (caras, carísimas y poco sustanciosas) ha ocasionado la intención, a veces en forma de declaración y a veces con implicaciones LEGALES, de contener la migración, sobre todo de personas originarias de México, Centroamérica y el Caribe, que buscan un mejor nivel de vida, en ocasiones económico y últimamente, también, huyendo de la inseguridad de los países originarios. Tan solo 12 millones de compatriotas y 36 millones de habitantes de origen mexicano, pueblan las principales ciudades de Estados Unidos y “obsequian” a la economía nacional 50 mil millones de dólares anuales y sostienen a un tercio de los hogares mexicanos.

George W. Bush logró, en 2006, la firma de la llamada “Ley del Muro” por medio de la que el presidente validó la decisión legislativa de cercar la frontera (“Wall Border”) de los Estados Unidos (de Norteamérica, por supuesto) para impedir, o tratar de impedir, la afluencia de indocumentados –mexicanos y no mexicanos- que, en cantidades superiores a los 600 mil al año, en ese entonces, penetraban en busca del “sueño americano” o, al menos, de la supervivencia que no tienen garantizada en su país de origen.

El señor Trump, que “tan bien le cae” al actual presidente de México, se pasó dos campañas y un mandato teniendo como eje, para la captación de votos, incluso latinos, la construcción de un muro de 2,000 kilómetros de largo y 5 metros de alto para contener la migración.

No lo lograron del todo, pero si acumularon, en una primera fase a cientos de miles de migrantes que se estacionaron en el lado mexicano. Biden por fin convenció al vecino cercano que el muro virtual se estableciera, con militares, no con ladrillos, en la frontera del Suchiate.

¿Condenable?, sí, en términos morales y quizá, solo quizá, humanitarios. Es preferible un muro que contenga la migración a internarse en un campo de cacería humana como el que tienen los fascistoides “minuteman” en Arizona, Texas y Nuevo México. Pero tenemos la impresión de que, por alguna misteriosa razón, se atacan las formas y no el fondo.

Más allá de la intención electorera de los presidentes norteamericanos, está la razón de fondo: un millón de migrantes ILEGALES vulneran su territorio año tras año. Parece que las “fuerzas vivas” –un querido maestro de física nos decía, con mucha razón, que no existen las “fuerzas muertas”– de la nación se oponen a la contención de la migración ILEGAL e increpan al gobierno norteamericano por tratar de evitarla. Pero nadie reconoce, desde México hasta Nicaragua y todo el Caribe, cual es la causa original del problema, nos centramos en señalar que no queremos que la mentada pared de cinco metros de altura, concreto y alambre de púas y dos mil cien kilómetros de longitud, se construya, si les alcanza el presupuesto, claro, hasta hoy mínimo.

¿No queremos que haya muro para pasar libremente? Imposible, hay leyes internacionales y procedimientos establecidos para el tránsito LEGAL, hay puentes, hay puertas y hay garitas, y supongo que las seguirá habiendo si llegara a concluirse el muro, para el tránsito LEGAL y legítimo de personas, de cosas y hasta de animales (sin pasaporte, como dijo el dilecto diputado que se quejó a nombre de los nobles brutos que serán detectados o impedidos de cruzar la frontera con las nuevas barreras físicas y tecnológicas que los vecinos establecen).

MIEDO: ¿Lo comparamos con el muro de Berlín?  Dudoso, el muro de la ignominia separaba a un mismo país dividido por convenciones y conveniencias derivadas de la Segunda Guerra Mundial. Dos terceros, Estados Unidos y la extinta Unión Soviética (con el aval de Francia e Inglaterra) lo construyeron para señalar cada uno su victoria y marcaron con él, a raíz de la Conferencia de Yalta (reunión de “vencedores”), el principio de la guerra fría. Tenía, pues, otro origen y, su final, otro significado, la reunificación NACIONAL alemana.

En realidad, el muro, de la “tortilla” o del “hotdog”, es la expresión del miedo norteamericano al terrorismo, a la delincuencia (allí surgieron, por ejemplo, los tristemente célebres “Mara Salvatruchas”), a la inmigración ILEGAL, y los aísla a ellos físicamente, Es entonces, un problema de ellos, incluso de presupuesto, no tienen hoy (asignados), los 25 mil millones de dólares para su construcción total, aunque se gasten 200 mil millones en una guerra contra Irak o contra Afganistán.

Entonces, lo que en realidad es una táctica electorera -demócrata y republicana- que podría ser desechada, incluso, por las cámaras legislativas, se ha convertido en el “masiosare” del momento. Muy malo lo que hacen allá cuando por estos lares no resolvemos problemas como la seguridad, la delincuencia, el desalojo de localidades completas -hoy “Pueblos Fantasma”-,  la debacle de oportunidades laborales para mano de obra profesional y no profesional, y el desorden económico que nos tiene al borde de la estanflación, temas con más contenido, como reorientar la política económica y todo lo que la rodea, para no incentivar la emigración ILEGAL anual de más de 700 mil compatriotas, que no encuentran la oportunidad o la posibilidad de sobrevivir en su territorio.

INTROSPECCIÓN: Funcionarios de la ONU y otros organismos han criticado la violación a los derechos humanos de los migrantes ILEGALES a los Estados Unidos; sí, deplorable y sancionable, claro que sí; pero han señalado también que son más graves las violaciones a los mismos derechos de los indocumentados centroamericanos que ILEGALMENTE y vulnerando la frontera del Suchiate, penetran a nuestro país como vía para alcanzar los dominios del Tío Sam o, simplemente, para integrarse a nuestra sociedad como nuestros paisanos lo hacen allende el río Bravo. ¿Diferente criterio para el mismo fenómeno? Así parece.

Y todos nos quejamos del muro, real o virtual, de piedra o de armas –el que escribe incluido-, ah, pero… ¿podemos pasar LIBREMENTE, como lo marca nuestra Constitución, por Michoacán, por Sinaloa o por Chiapas?  ¡No!, una supraestructura ILEGAL -denominada delincuencia organizada- lo impide, y opera, casi con impunidad, fuera de la ley¿Podemos circular por Chiapas libremente?, ¡no!, hay otro “muro”. Queremos que el vecino no tenga bardas y nosotros construimos las nuestras, internas, y no hay diálogo que alcance para derribarlas.

Quizá, en un ejercicio de autocrítica y de prédica con ejemplo, podríamos empezar derribando el muro que divide nuestro patio, nuestro jardín o nuestra azotehuela de la del vecino. O, ¿Cómo hablar de muros si, aquí merito, en Toluca, y en todo el país, cerramos calles y fraccionamientos en los que se PROHIBE la LIBRE CIRCULACIÓN a ciertos sectores de la población y se les considera “ILEGALES”? Por cierto, algunos de los más acres críticos del muro gringo viven en estos fraccionamientos amurallados. ¿Qué los hace diferentes? El propio Palacio Nacional es una doble muralla, frecuentemente.

Parafraseando a Reagan y al presidente López Mateos: ¡Tiremos esa pared!, sí, pero quizá sería mejor tirar antes las nuestras, las físicas y las mentales y entonces, cuando circulen libremente las personas y las ideas y cuando seamos capaces, todos, de crear condiciones laborales y de calidad de vida que no inviten a la emigración ILEGAL (no se percibe otro muro para Canadá), dejará de importarnos si hay o no hay muro, cruzaremos libremente por los puentes.

DE FORMA: Uno de los temas centrales de la novena Cumbre de las Américas, (6 al 10 de junio) que los países con más deterioro democrático y de libertad pretendieron boicotear es precisamente el de la migración, de hecho es el tema número uno de la agenda, no parece buena idea el no asistir al foro en que se analizan, entre otros conceptos, los miles de millones de dólares que, incluso a Cuba, salen del país organizador y que podrían quedar como temas resueltos para el que proponga y asignaturas pendientes para los berrinchudos ausentes solidarios. Es lógica, conste, no neoliberalismo, favor de no confundir.

 

DEFORME: A ver (no haber, como escriben algunos de nuestros ínclitos funcionarios en sus redes sociales): Si reclamamos al país más poderoso del mundo porque no permite la inmigración ILEGAL (la LEGAL no representa problemas, aseguró la embajada) y los acusamos de injerencistas e imperialistas, expulsamos a la DEA, los señalamos como falsos líderes o por querer “imponer sus ideas económicas” (al parecer eficientes, si las medimos en remesas), ¿por qué no iniciamos una campaña para que la migración fluya hacia Cuba, Venezuela, Nicaragua y Honduras, países con amplio crecimiento económico, libertad de expresión y de acción, sin represión, con industrias y comercios florecientes, oportunidades laborales a tutiplén y merecedoras de nuestro respeto y de seguir sus modelos triunfadores solicitándoles apoyos “logísticos” y “asesorías” de éxito comprobado? Es ironía, pero también es cierto.

 

COLOFÓN: Ilegal: Que vulnera lo establecido en una Ley.