LA NARIZ DEL MILLÓN DE DÓLARES

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Me invento algún oficio

Con los sueños en velitas misionera sin marca,

De esas que se venden a granel

A ver si se para el dado

O si se aparece la virgen

Y pongo algunos santos de cabeza

Me leo, –no  tengo a nadie que me lo haga–

Mi carta astral, las epistolares, las estelares, el tarot,

La baraja española, el café…

Y compro protecciones, cruces y listones rojos

Me baño con agua florida y salgo más sucio

Algunos médiums me recomiendan

No hablar con nadie después de las ocho

No barrer luego de las nueve

Hablar con un niño por lo menos una vez al día

Conocido o desconocido

Beber un litro diario,

de agua bendita y con gotero antiguo

y una prenda tuya que contenga tu olor

leer la biblia completa en latín

caminar dos cuadras retrocediendo y

con los zapatos puestos al revés

–felizmente esta indicación

La hago en la madrugada–

Y como se han pasado ya la voz

–eso de pueblo chico infierno grande había sido verdad–

Igual me ven desde sus ventanas

Y como Kalil Gibrán,

Algo de loco debe tener ése, murmuran en el pueblo

Porque ya la gente me mira raro, y es que,

Como en el Ángel azul al revés,

Hubiera preferido no conocerte…

Estos asuntos del amor tienen una cola larga

De lamentos del alma inquieta…

Sin contar que me han robado

Mi nariz roja,

Y la de Cyrano de Bergerac de José Ferrer

–regalo de una borrachera, algo de bueno tenían–

la única joya, y mi álbum de fotos

Que testimonian el circo en gira por los cinco continentes

Y los afiches que me anunciaban como la atracción principal

El payaso único que hace llorar

Y en el delirio

Me acuerdo de la nariz roja, la nariz del poeta legendario

Mis planes, mis contingencias cansadas

Los planes B

Y,

Revólveres de corcho, de agua y uno de verdad, calibre 38, por si acaso, por si vuelve a ocurrir algo raro de pronto, que la cama se mueva, que la puerta se abra sola, en cuyo caso, todo esto podría decir desde la desesperación de quien vive del pasado,

Buscando una salvación,

Esperándote, para odiarte en persona y también lo contrario

Prometiéndote ya no jugar a Pinocho,

Porque mereces saber la verdad,

Como por ejemplo,

Yo…