“La voz de las luces de la tarde” de Jaime Alejandro Yakaman

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La voz y la luz en el interno anímico de Jaime Yakaman, se funden en su pensamiento y junto al color de la geografía, también parte importante de su identidad, hacen su nacionalidad poética: la cosmología de un trovador, sustrato de filosofía urbana mezclada con su poética del mundo.

En La voz de las luces de la tarde (Ed. Vitrubio, España, 2025) encontramos una propuesta cosmovisiva; entrecruzando tres elementos: la luz, la voz y el tiempo- espacio. El autor, músico, escritor de canciones, artista plástico y Doctor en Investigación en Arte Contemporáneo por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco, nos lleva a una especie de cauce de sus vivencias en distintas latitudes, continentes irreconciliables, salvo en su música.

Desde esta tarde bajo un cielo desvestido

  y adornado con naranjas ocres y azules violetas pinceladas. 

Me despido.

  Me despido de aquel tiempo en que fui, pero soy. 

Ebrio de nostalgias derramadas por el paso de los tiempos muertos.

  Del tiempo, en fin.

La imagen, la idea de apresar un mundo en canción es base de una estética donde el color es más que una experiencia sinestésica, y así, los espacios en estos poemas se van pintando de distintos colores; anaranjado amor, violeta valiente, color mar, verde en las puertas, negro noche, gris tarde tristeza.

ANARANJADA EMBARCACIÓN QUE QUIERE LLEGAR HASTA TU BOCA  (fragmento)

  Anaranjados

 amanecen mis anhelos.

  Como los recuerdos

  que corren detrás de mi pelota.

  Naranja.

….

 Notorios símbolos los de los grandes astros: el sol, la luna.  La metáfora de la luz nos lleva a la voz, de la que la poesía se apropia. 

Ruido celeste

cáscara de luna 

y yo en silencio

acompañado de la noche

 despojado de la risa

La luz se vuelve eidética, esencia vívida y detallada de los momentos felices y tristes del ayer. En este caso, luz corpuscular nos lleva a la voz, también fragmentada, atomizada. El concepto tiempo, melancolía del hacedor literaria, nos muestra la obra ligada a la vida, experiencias vivenciales que lo vuelcan a las letras de sus canciones en viaje de ida y vuelta a sus poemas.

Metáforas e imágenes aguardan al tránsito de los distintos estados de los días, de sus luminosidades en cada ciudad, país, en cada viaje y partida. En los sentimientos de muchas personas que quedan esperando en otro lado, quienes se convierten en motivo para seguir andando.

Noches largas de luces infinitas.

 La soledad de las pupilas brilla.

  Solsticio de tu boca, te recuerdo.

La poesía subyace en la realidad de las cosas, buscarla en cualquier rincón es la misión, finalmente la creación es un latido, un dejarse llevar por lo que nos llama, señales, signos. El mito de la búsqueda, ese mundo sensible solo puede saciarse con la creación artística, especialmente la creación de canciones, poderosos vehículos comunicativos, como en este caso, la correspondencia con el álbum “Overseas” en el cual, poemas del libro componen un volumen musical con dos discos grabados en UHINAK STUDIOA con guitarra y voz del mismo Jaime Yakaman con tintes socioculturales y geopolíticos.

OVERSEAS

 

Sampaguita que se marchita

  ante la angustia y el dolor.

  Flor eterna que vela en ansia

  de pedimento pa’ su labor.

  ¡Oh mujer deshabitada! 

Margarita despoblada.

  Desalojo en tu paisaje

  del archipiélago y tu montaña.

Si pensamos en la realidad, la irrealidad viene detrás de ella, en la construcción visual de las imágenes de Jaime Yakaman hay aspectos de iluminación, trata de conjurar gradualmente la luz, porque la luz cuando desaparece da paso a la oscuridad. 

Otro migrante  (fragmento)

Una y otra vez. 

Un cadáver de plumas negras fue arrastrado y hallado sobre el papel blanco de este sábado sin tiempo, desdoblado en el Bidasoa que descalzo dejó a su paso por Irún un joven migrante, enjambre de origen africano que buscaba, emblanquecido por la negra ker que lo despoja de sí mismo. Identidad oscura que trataba de cruzar por las orillas de una pálida necesidad.

La palabra tiene una vía iluminativa, los versos por tanto cumplen con el propósito de ser luminosos porque la luz es espíritu, de lucha, de búsqueda, de fuerza, todo eso en la palabra luz, gran símbolo de lo que se divide entre bondad y maldad, veracidad y ocultamiento. Del vacío también, como espacio no tocado por la luz

Crea ambientes, destellos luminosos, causalidades que de pronto se miran, se devela el mundo y sus dificultades para el que se va, las formas aparecen, fijan signos, Hay atmósfera, fuerzas de la naturaleza, orden astral- divina que viene con la voluntad humana 

Sauce que mira

  pasar el tiempo quieto

  en mi ventana

 

Pájaros cantan

  en bosques de ciudad

  que desencantan

Superado por la irrupción de la voz, partículas de voz, ya otros han definido el instante poético, una forma de texto, que corresponde a su expresión como cantautor, poesía y anti poesía, un hablar poético llega a establecerse como un estilo cuando está cargado de identidad y honestidad, como en estas voces que vienen de ultramar y van a los confines de la conciencia. Enhorabuena.

2 Voz de trova, romántico-pendenciera, frugal derroche voz: voz de Pablo y Silvio. (fragmento)

Voz de agridulces discusiones.

 Voz limón y voz naranja

 Voz azul y rosa y dos… 

amaneceres son mi voz.

Voz candela que envolvió mi alma

 voz tristeza con su voz color canción. 

Voz que encendió la llama de mi voz curiosa y ansia con su voz verdad.

 Voz que incendia el intelecto y voz que toca, que acaricia, que penetra.

 Voz voces.

  Y más de una

 son mi voz.