LAS LECCIONES DE PORFIRIO.

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“La principal virtud de un político es la congruencia. Se puede tener el poder y no pasar a la historia y pasar a la historia sin tener el poder”. Porfirio Muñoz-Ledo.

 

 

Piernas fuertes e ideas sólidas. Hábil en el cuadrilátero de la política, se movió por todos sus ángulos con estrategia y astucia para aprovechar las cuerdas. Aprendió tan bien a boxear, que por casi 90 años resistió el gancho al hígado, nunca tiró la toalla. Inteligente para boxear a sus críticos y elegante en sus formas nunca dio un golpe bajo, todos fueron de frente.

Del box aprendió la movilidad y estabilidad, lo que es muy importante en política. Le sirvió también para batallas campales en la facultad. Como buen fajador de la colonia Del Valle, supo defender sus ideas y ser fiel a sus convicciones. Jamás quiso ser de “medias tintas”.

Llevó una vida extraordinaria tomando decisiones extraordinarias. No fue un político ordinario. Siempre fue original, fue él mismo, sabía que ser alguien ajeno a ti es de cobardes. Fue el primer político disruptivo en el México de la segunda mitad del siglo XX.

Porfirio Muñoz-Ledo Laso de la Vega fue líder estudiantil, líder en la oratoria, líder intelectual, líder político, era motivo de orgullo para él definirse como un patriota.

En su juventud practicó natación y box, deporte en el que fue peso pluma; ganó concursos de baile, se aficionó al mambo y al cha cha chá, pero fue su preparación académica, sus dotes como polemista, lo que le abrieron las puertas y diversificó sus conexiones con el mundo cultural y político.

Cuando niño fue tartamudo, sin embargo, se convirtió en orador gracias a sus maestros dentro de los que destacó Mario de la Cueva, quien fue su tutor intelectual y como un segundo padre. La afición al debate la mantuvo en la Universidad, donde fue Campeón Internacional de Oratoria por la UNAM (1953).

Mario de la Cueva lo llevó de la mano desde su juventud, junto con un grupo de compañeros de la facultad de Derecho de la UNAM, reuniéndose frecuentemente en el Sanborns de Los Azulejos de la ciudad de los palacios. PML recuerda con nostalgia que ahí se forjó una generación política – intelectual, tal vez la más destacada que ha habido.

Su primer jefe fue Jaime Torres Bodet y otro de sus mentores fue Ignacio Morones Prieto.

Compañero de párvulos de Cuauhtémoc Cárdenas, su formación primaria fue en una escuela pública y la secundaria y la preparatoria la hizo becado en escuelas maristas, en el Centro Universitario México, fue condiscípulo, de otro hijo de expresidente  Miguel Alemán. Siendo estudiante, conoció a dos personas que tuvieron una influencia en él, Víctor Raúl de la Torre y Fidel Castro.

 

Hijo de la meritocracia, también fue becado para estudiar en París y en Londres. Experto en el sistema parlamentario francés, fue amigo de Francoise Miterrand

Desde siempre supo que verbo mata a carita y si además había salido bueno para el baile y los buenos modales, resultó la mezcla perfecta para ser noviero y un consumado Bon vivant.

 

Cliente asiduo del recientemente inaugurado en 1952, Salón Riviera, también disfrutó de los buenos tiempos del Waikiki, el Tívoli, el Bombay y el Barba Azul. Un consumado sibarita, gustaba de comer en restaurantes de la zona de Polanco.

Con frecuencia desayunaba en un famoso restaurante de la colonia Nápoles llamado La Strega, al cual arribaba, cual matador de toros al iniciar el paseíllo en la Plaza México, saludando a los comensales, hasta llegar a su mesa. Siempre buscaba trazar su mejor faena para llevarse la de ocho columnas con alguna de sus declaraciones no siempre cómodas para el respetable. No fueron pocas las veces que salió en hombros, de este y otros de sus restaurantes favoritos.

Mi amigo Fernando Coronel, a quien debo buena parte de este contenido, fue por varios años su cercano colaborador y lo recuerda con cariño como un gran personaje extremadamente puntual, cuidadoso de los detalles y apasionado de la política.

Aquí les comparto una selección de sus lecciones:

Su vida:

  • La mejor inversión de mi vida no fue en la universidad sino en la honestidad.
  • Se boxea con los pies. El ritmo el baile. Las piernas son más importantes que lo que uno cree.
  • La congruencia – que es el primero de los valores públicos- debe mantenerse frente a toda adversidad.

Sabiduría política:

  • Lo peor en política es la estupidez y la traición, es lo más abominable.
  • Más vale conjurar la tormenta con inteligencia patriótica que precipitarla por arrogancia suicida.
  • Se acabó la transición a la democracia y se inició la regresión autoritaria.
  • El temor debe ser sustituido por el mayor principio de la revolución francesa: la resistencia a la opresión.
  • Si no reducimos la corrupción esto va a ser un golpe muy fuerte a la esperanza de la gente.
  • Sin historia no hay memoria y tampoco democracia.
  • A ellos les mueve la histeria, a nosotros la historia.
  • No confundan las ideas con las porras.
  • El viejo PRI en sus mejores momentos, tenía virtudes.
  • Es una descomposición del viejo régimen en vez de una superación del viejo régimen.

 

A paso firme transitando por la alfombra roja y a veces entre las piedras, llegó a la Historia de México como un pilar fundamental de la democracia nacional y un férreo cancerbero de los pesos y contrapesos políticos. Se le va a echar de menos.