Lenguas indígenas en los juzgados

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En la actualidad, los pueblos indígenas son sujetos de las mala influencias del fascismo en el siglo XXI, donde son comúnmente utilizados como moneda de cambio político en favor de los intereses del Estado y quien lo dirige, por lo que, es pertinente preguntarse si las medidas comúnmente usadas para atender las necesidades de los pueblos indígenas son las correctas, puesto que a veces parecen más un objeto de nacionalismo, es decir, las políticas enfocadas a los pueblos indígenas son netamente “interculturales” es decir, su función es únicamente la de dar a conocer las costumbres de dichos pueblos pero no la de corregir los grandes problemas que tienen. 

Claro que hablar sobre estos temas desde el Estado de México, no es lo mismo que tocar dichos temas desde los estados de Guerrero y Chihuahua, siendo así que hay problemas mucho más graves en dichos estados, donde literalmente existe una represión sistemática sobre los pueblos indígenas. No obstante, eso no significa que no exista una deuda histórica para con los pueblos indígenas tanto en el Estado de México como en distintas entidades federativas. 

Por tanto, es pertinente proponer que la asistencia jurídica a personas pertenecientes a un núcleo o población indígena no quede únicamente en lo intercultural, sino que se enfoque realmente en la solución de problemas desde una visión humanista y de protección a los derechos fundamentales de todas las personas. Es así, que más allá de la existencia de traductores que su función es únicamente traducir una lengua indígena, es imprescindible que las universidades “interculturales” realmente incorporen la carrera de Derecho, a efecto de que no solamente se trate de personas que saben traducir, sino que se trate de personas que sepan explicar a los indígenas del Estado de México cual es su situación jurídica a efecto de que realmente exista una impartición de justicia en casos relacionados con pueblos indígenas. 

Es así, que el lenguaje jurídico, es a veces muy técnico y difícil de comunicar, sobre todo por los tecnicismos, a veces en latín, francés, italiano, inglés o alemán, así como de la dificultad que a veces presentan ciertas figuras se complica de sobre manera para ser entendido mediante una traducción al mazahua, otomí, nahuatl o matlatzinca (legunas comúnmente habladas en la entidad federativa), y que sería pertinente formar abogados que hablen dichas lenguas y que además estén dotados de buenas habilidades y competencias en comunicación para poder explicar a las personas que no entienden el español su situación jurídica y den oportunidad de presentar pruebas y hechos que de verdad lleven a dichas personas al acceso a la justicia, la certeza y la seguridad jurídica.