+ López Obrador, Político al que le Estorban los Partidos Políticos

Views: 2581

La frase

Ordenan que la burocracia compre su cachito, dice un encabezado periodístico. Con razón fue a comprar el suyo el alcalde de Toluca

JUAN SÁNCHEZ

 

ADIOS “LOCO VALDES”: El viernes 28 lo comenté en el programa Peña Futbolera con Adalberto Füguelmann y López, sobre el deceso esa madrugada de Manuel “Loco Valdés”, a quien entrevisté en una de las varias veces que vino a Toluca con diversas obras teatrales.

Descanse en paz Fernando Manuel Alfonso Gómez de Valdés y Castillo, su nombre real, integrante de una dinastía de artistas importantes como sus hermanos Germán y Ramón.

CON EL TOLUCA: También con Beto Füguelmann comenté el viernes que no le apostaba al Toluca, porque pensé que el muerto (Puebla, le iba a revivir) y así fue lamentablemente.

Este Toluca parece no levantarse de esa pesada losa que no le permite encarrilarse en la victoria.

Mantener el cero ante las Chivas, seguramente hizo confiar a Chepo en utilizar a dos jóvenes en la central, uno novatísimo y el otro sin avances notables, me refiero a Sartiaguín y a Mora, en ese orden.

Mora se comió el primer gol, cuando se barrió para evitar la acción de Ormeño, pero este se lo engulló fácilmente y luego el veterano Güemez, en vez de enfrentar a pie firme se dio la vuelta y también fue eludido. Dos errores en uno.

Mora por cierto, sigue con el uso de la barrida como su gran aporte defensivo y eso no le ha servido de mucho.

Y entre los dos: Sartiaguín y Mora, hicieron una tremenda avenida en la parcela central.

Decir que con Maidana hubieran mejorado las cosas, no es por demás acertado, hay que recordar que ante el Mazatlán, cometió un error grande con una volea, lo que le valió que solo salga a la banca. Por cierto cometió el mismo error con el River Plate en la final ante Boca de la Libertadores, en Madrid.

El gran problemas del Toluca se llama DEFENSIVA.

López Obrador, Político al que le Estorban los Partidos Políticos

 

La Presidencia de la República le cayó como anillo al dedo a Andrés Manuel López Obrador, porque desde el máximo cargo publicó en México ejerce el poder de una manera omnipersonal, pues sin duda se trata de un político que a lo largo de su extensa trayectoria en la “Res Pública” ha demostrado que le gusta mandar pero no obedecer y por ello le estorban los partidos políticos y sus decisiones corporativas.

Los partidos políticos exigen conducirse bajo una cierta ideología, y Andrés Manuel López Obrador gusta de echar mano de todas las ideologías y religiones para ajustarlas a sus tiempos, necesidades e intereses.

Demandan también disciplina para respetar los tiempos y para actuar de acuerdo a los métodos y procedimientos de elección de dirigentes y candidatos a los diferentes cargos de elección popular, pero López Obrador es desobediente por naturaleza y jamás se va a someter al cumplimiento de leyes, normas, reglamentos, constituciones o disposiciones partidarias o institucionales.

Un requisito indispensable de los partidos políticos es la participación coordinada en las tareas previas, durante y después de las campañas políticas, pero a él sólo le interesa ajustar todos los recursos y los activos de los institutos políticos a intereses y beneficios estrictamente personales.

Militó en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), llegando incluso a ser dirigente partidista y candidato en su entidad natal, Tabasco, aprovechando hábilmente el respaldo de las grandes figuras políticas que destacaban en el escenario nacional durante las décadas de los 60 y los 70.

Abandonó el barco priista cuando le exigieron trabajo, disciplina y congruencia ideológica para promover y respaldar a nuevos cuadros hacia los cargos de dirigencia interna y de representatividad popular.

Se colgó entonces de la ola emancipadora de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano para colarse en las filas del Frente Democrático Nacional y luego del Partido de la Revolución Democrática (PRD), igualmente con gran astucia y rapacidad, al grado de hacerse también de la dirigencia nacional, de la candidatura y del cargo de Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Cuando el partido del Sol Azteca ya no sirvió a sus intereses, se refugió en el Partido del Trabajo (PT), al que utilizó exclusivamente como membrete para piratear al PRD a todos sus cuadros dirigentes y asegurarles posiciones políticas, a tal grado de dejar en ruinas al Partido de la Revolución Democráticas y a sus fundadores, incluido el propio Cuauhtémoc Cárdenas.

Tal como sucedió en el PRI y en el PRD, el PT también le exigió trabajo, disciplina y respaldar a los nuevos cuadros de la militancia, y entonces comenzó a fraguar la creación de su propio partido, el de la Renovación Nacional (Morena), dejando en el cesto de la basura al Partido del Trabajo, al que sólo la ingenuidad del Presidente de la República en turno, priísta, salvó de la muerte política al devolverle el registro perdido. El PT traicionó a Enrique Peña Nieto para adherirse a López Obrador y ahora traiciona a Morena en aras de hacerse de la Mesa Directiva de la Cámara Federal de los Diputados.

Ya con su propio partido Morena, Andrés Manuel López Obrador hizo y deshizo a su antojo con las candidaturas, los recursos partidarios y aseguró para sí mismo la candidatura presidencial hasta en tres ocasiones seguidas, pisoteando incluso su propia disposición de nominar al aspirante de mayor respaldo popular, que en la tercera ocasión era precisamente Marcelo Ebrard.

Para garantizar su triunfo electoral y su arribo a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador integró a Morena y a su gobierno federal, a panistas, priístas, perredistas, petistas, verdeecologistas, religiosos y chamanes que se fue pirateando en el camino, haciendo de su partido político y de su gobierno un híbrido que ni él mismo atina a controlar.

Hacia las elecciones intermedias del 2021 ya se le está complicando el control de Morena, por lo que en su apuesta hacia la renovación transexenal ya piensa en la creación de un nuevo partido político más, el de los Siervos de la Nación, y arrojar al basurero  a Morena.

Está claro que el problema para Andrés Manuel no son los partidos políticos que ha usado y destruido, sino su total inconsistencia ideológica y absoluto rechazo a la legalidad y al cumplimiento de las normas jurídicas, pues lo único que no varía es su insaciable acción depredadora, ¿no le parece a usted, estimado lector?