LOS CAMINOS DE ROMA
Durante el estreno de la película Roma en nuestro país, el director Alfonso Cuarón dirigió algunas palabras a los medios de comunicación que se dieron cita en la alfombra roja.
Dijo que esperaba que con la cinta “se puedan romper ciertos estereotipos de belleza” y que no quedara sólo en “la moda de una película”, palabras que dijo como respuesta después de que le preguntaran acerca del éxito que tuvo una de sus protagonistas, Yalitza Aparicio, en revistas de moda.
Pudiera parecer una respuesta aceptable después de que Yalitza fue criticada y discriminada por los connacionales a partir de sus apariciones en portadas de revistas. Cuarón debió ser más prudente pues no sólo los que salen en portadas de revistas lo hacen por su cara bonita. Hay muchos que se han ganado un lugar por su trabajo e impacto positivo en la sociedad.
Pero realmente qué es lo que hace bella a una mujer; su aspecto, sus sentimientos, su trabajo, su pensamiento. Creo que Yalitza se ganó el espacio en portadas de revistas, sí, tal vez por su aspecto físico, pero también por su trabajo como actriz, o al menos es lo que han estado mencionando todos los medios que la han seguido este tiempo y por el reconocimiento que tuvo por parte de actores consolidados en la industria del cine comercial, nacional e internacional.
Me parece que debemos volver a ese “sujeto autónomo moderno, autoconsciente, crítico y con voluntad transformadora” del que habla el investigador colombiano Carlos Fajardo Fajardo, en su texto “Estética y Posmodernidad”.
La apreciación de la belleza sobrepasa los “ideales” y “prejuicios” de lo que debe considerarse como bello en una persona, sea hombre, mujer o transgénero. “La belleza debería comenzar en el alma y el corazón, de otra manera los cosméticos son inútiles”, dijo alguna vez la diseñadora Coco Chanel. Así que, si realmente quería Cuarón romper con “estereotipos” por qué no en lugar de hacer alusión al aspecto físico y origen de su colaboradora, resaltó su trabajo como actriz y su personalidad encantadora, como si lo hicieron los medios de comunicación de otros países.
Tiene que poder más esa voluntad transformadora de participación y pertenencia que dice el investigador Fajardo y la “ búsqueda de la lucidez y el pensamiento”.
Y cuidar de no caer en el consumo de la cultura light que dice Fajardo, “de la sociedad del espectáculo, la moda de marca, el individualismo. El pastiche estético, ese reencauche híbrido y nostálgico por las producciones del pasado… un mercado de deseos frágiles y múltiples.”
¡Feliz , prospero y amoroso 2019, querido lector!

