Los extremos se juntan… inclusive en la música
Nuevamente escuchando música de la discoteca de Paganini Metallum en el controversial modo aleatorio comienzo a escuchar Il Trillo del diavolo, o tal vez era la Risa del Diavolo se hacía presente la creencia que corre por ahí que para poder tocar estas obras, tal vez, sólo tal vez, los más grandes violinistas de la historia, dos, habrían hecho un pacto con el diablo, me refiero a maestro y alumno Giussepe Tartini y su discípulo Nicolo Paganini.
Al terminar la pieza, y sin tener dentro de mi sistema de creencias que existen las casualidades, comienza a masajear los huesecillos de mis oídos aquella rola The Acclamation of Bonds, además cae sobre mí una onda hipnótica en todos sus sentidos con un riff matador, por si fuera poco, sus teclados me llevaban a otras dimensiones. Sin embargo noté que el efecto no era muy diferente al que había percibido momentos antes en Il Trillo del Diavolo. Ahora lo tengo claro.
En un primer momento parecería ser que la música docta no tendría nada que ver con el metal extremo y menos con uno de los géneros más pesados y además por sus polémicas temáticas como la violencia y el satanismo muy popularizado en el Black Metal Noruego que es el género del que proviene la rola mencionada que toca de manera magistral la banda Emperor. Parece tener algo de cierto y de serio aquel dicho que dice que los extremos se unen.
Reforzando, vale la pena señalar que en el metal extremo una dificultad inherente es que en general su sonido se antoja monolítico, enmarañado, agresivo, completamente atonal y explícitamente hostil, sin duda provoca reacciones de rechazo. Pero también hay otra música que la hemos señalado como que pareciera que está al otro extremo musical e inclusive cultural. Sin embargo, resulta igual de monolítica y atonal.
Se trata de otro universo generado de experimentación donde caben los silencios y texturas. Pero que el rechazado por muchos metal extremo está englobado en el futurismo, el serialismo, disonancia, atonalismo, politonalidad, entre otros. Todos estos movimientos perfectamente pueden ser asociados a nombres como Philip Glass o John Cage, de los mas grandes exponentes de la música docta de estos tiempos.
Parece ser poco probable que mucha gente se relaje en casa o en tiempos de descanso y silencio con obras de Stockhausen, Russolo o Penderecki, pero podemos identificar este universo con una alta cultura del smoking y salas de concierto institucionales de bellas artes. Me parece entonces que en ambos casos no se trata de satisfacer al oyente con momentos dulces, melodías pegadizas, arias heroicas, pero la intención más bien tiene que ver con recrearse en la disonancia, los incómodos silencios de blanca y, porque no, inclusive en el puro ruidismo.
El metal extremo habla de muchos temáticas. Sin embargo una de las que llama más la atención por su polémica y alto poder ideológico es el satanismo. La pura mención de ese nombre provoca hoy en día un sinfín de reacciones emocionales. La intención aquí no es polemizar sobre la temática y problemática religiosa, simplemente se trata de la incorporación de elementos que pueden ser controversiales desde un punto de vista ideológico. Sin embargo aquí están de más las ideologías, acá se trata solamente de personajes y su participación creativa desde el punto de vista de la historia estética de cómo un personaje tiene una influencia cultural importante a través del arte.
En la música y la literatura de la Edad Media veremos que se nos revela que Satanás siempre fue un personaje con el que se puede jugar de muchas maneras. También hay que considerar la fascinación de la libertad, que representa, aquella tan humana, ante la cual muchos compositores han sucumbido al momento de compartirnos sus mejores obras. Si hacemos un recorrido por la cultura occidental podremos ser testigos de las reencarnaciones del ángel caído. Por ejemplo podemos hablar de aquel que encontramos preso en el noveno círculo del infierno en la Divina Comedia de Dante Alighieri, también se asomará por ahí el que se identificó en aquella forma musical denominada por los antiguos, según el compositor Telemann, diabolus in música que inclusive estuvo prohibido hasta la llegada del romanticismo.
Y sin duda es el mismo que se hace presente en las letras de bandas de metal extremo como Decide, Immolation, Incantation, Morbid Angel, Pyrexia o Sinister, entre muchos otros.
Podríamos hablar también de la figura del mefistofélico, quien se convirtiera en signo universal de los pactos demoníacos que aún hoy son un tópico. Así que éste será abrazado en la literatura por Marlowe, Goethe y Thomas Mann, bajo el nombre de Mefistófeles, que destacaba siempre su capacidad para pactar con el hombre por sus facetas mágica y esotérica que le permite invocar con símbolos y letanías para negociar con el hombre a cambio de sus almas. Acá tampoco son ajenas las bandas de metal extremo, acá podríamos ubicar entre otras a Dark Funeral, Behemoth, Christ Agony, Acheron.
Llegamos al espíritu romántico, se requiere de una rebelión donde la cultura exige un nuevo adversario, al que podríamos llamar como un demonio heroico que estaría en el Paraíso Perdido de John Milton, o tal vez en Las Letanías de Satán de Baudelaire, sin olvidar Las Tentaciones de San Antonio de Flaubert o Las Cartas desde la Tierra de Mark Twain. También la música llega acá con gran fuerza, ya hablábamos de Guiseppe Tartini y Nicolo Paganini. Pero no olvidemos la Faust Symphonie, un, poco y cuatro valses Mefisto, que compuso Franz Liszt. Por si fuera poco Schumann, Strauss ll Berlioz, Wagner y algunos más también tuvieron sus acercamientos y tratos con el nuevo libertador. El metal extremo no se queda atrás y podemos acudir también a bandas como Arcturus, Cradle of Filth, Emperor, Entombed, entre otras.
Finalmente nos encontramos con el demonio nihilista que encarna el mal desvinculado de todo lo divino, responsabilidad del hombre y su impulso de autodestrucción: las guerras mundiales, el holocausto, el terrorismo. Aquí ya abraza la violencia en las artes, como una consecuencia de su ser en forma de alcoholismo, drogadicción, depresión, redes sociales y el poder de la contracultura. Así es que Mefistófeles sigue entre nosotros gracias a conceptos como la posmodernidad y sus anexas.
En cuanto a la música docta no olvidemos en esta etapa que siguió presente en obras de Gyogy Ligeti, Ralph Vaughan, Stravinsky, Prokófiev, Mihaud sin olvidar por supuesto Las Seguidillas del diablo de Joaquín Rodrigo. El metal extremo no se queda atrás y tenemos su presencia en bandas como Mayhem, Carpathian Forest, Darkthrone y Gorgoroth entre otras. Así es que podemos ver que hay muchas semejanzas entre la música docta y el metal extremo tanto en los conceptos musicales como en las temáticas, sobre todo en alguna tan polémica como la que hemos relatado. Ya será motivo de otra plática el disfrute musical de los géneros extremos.

