+Los municipios no cumplen con su obligación básica, los ciudadanos menos; La violencia regresa a la Central de Abasto
La frase:
No es la política la que hace a un candidato convertirse en ladrón. Es tu voto el que hace a un ladrón convertirse en político.
VERDAD DE A KILO
De acuerdo con cifras oficiales expuestas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sólo en Toluca, capital del Estado de México, operan 51 mil 119 establecimientos comerciales, pero, de ellos, siete de cada 10; es decir, el 70 por ciento, operan sin licencia de funcionamiento. O sea, el sistema comercial en la capital mexiquense es prácticamente informal, pues nada más los que cuentan con Licencia de Funcionamiento son considerados como comercios formales, el resto, pueden ser establecidos, semifijos o ambulantes, pero, en esencia, son informales al no estar debidamente reconocidos por el padrón de comercio del municipio de Toluca.
La Licencia de Funcionamiento es el documento mínimo para que un establecimiento comercial opere al amparo de la ley, ya después vienen otros como las licencias sanitarias o las licencias específicas por giros comerciales, pero en realidad el comercio que no tiene la licencia de funcionamiento prácticamente vive en la informalidad y opera a la buena de Dios.
Hay que tomar en cuenta también la alta tasa de negocios que alguna vez en la vida sí obtuvieron su Licencia de Funcionamiento, pero llegó el día en que ésta se venció y ya no la revalidaron, lo que también los pone en situación de irregularidad.
La atribución de otorgar y expedirla es exclusiva de los ayuntamientos, o sea que esa instancia de gobierno es la única autorizada para entregar ese documento, y si alguien opera sin licencia es también responsabilidad de la autoridad municipal.
Si se calcula que el 70 por ciento de los negocios no cuentan con ese documento, la pregunta simple y sencilla es ¿a qué se dedican las autoridades municipales del comercio? ¿únicamente se dedican a infraccionar, multar y clausurar a quienes operan sin ese documento? ¿no sería mejor que se dedicaran a facilitar tal documento y asegurarse de que todos los comercios existentes cuenten con él para garantizar su inscripción al padrón comercial de la capital del Estado de México, con sus beneficios y perjuicios que eso implica, pues al ser comercios formales los establecimientos están obligados a pagar sus impuestos. Cuestión que por ahora, no llega a las arcas de los municipios.

Sabe usted que por ejemplo en la colonia Los Sauces, de Toluca, hay cientos de pequeños comercios de todo tipo que nunca han tenido una licencia de funcionamiento y tienen más de 20 años de operaciones sin cumplir con esa obligación básica, pero no es la única zona del territorio municipal donde se opera de esa manera, pues no es sólo por su lejanía geográfica del centro de Toluca que incumplen con ese requisito; es más, hay cientos de establecimientos comerciales que se ubican en pleno centro de la capital mexiquense que tampoco cuentan con esa licencia o ya la tienen vencida desde hace muchos años.
El cobrar impuestos es una de las tareas fundamentales que a los municipios corresponde, y que, si lo hicieran, se convertiría en una fuente importante de propiciar ingresos para el sector público, pero ¿por qué no lo hacen? Y eso es en los 125 municipios, no es exclusivo de Toluca. Pues porque es más cómodo para ese nivel de autoridad esperar en la ventanilla a que los potenciales contribuyentes vayan y cumplan con sus obligaciones, cuando en realidad la autoridad debería ser la más preocupada por mantener al día el padrón comercial y obligarlos a cumplir con ese tipo de obligaciones.
Pero eso se logrará, y eso es como un sueño, cuando los gobiernos municipales dejen de depender de las participaciones que les otorga el gobierno federal y tengan que obtener por su propia cuenta recursos económicos para sobrevivir y operar. En tanto eso no ocurra, pues son igual de confiados y flojos que los contribuyentes que son los que no están cumpliendo con sus obligaciones.
El buen gobierno no es el que regala más becas ni apoyos sociales, es el que mejor opera, y cumplir con sus obligaciones como cobrar impuestos y luego poner a trabajar esos recursos en beneficio de los ciudadanos es una de las principales obligaciones que deberían estar cumpliendo.
Una autoridad que no cumple con obligaciones básicas como cobrar impuestos y propiciar el desarrollo en realidad no está gobernando adecuadamente, y eso precisamente es lo que está sucediendo en la mayoría de los municipios del Estado de México, pues lo mismo sucede en Toluca que en Nezahualcóyotl, Chalco, Amecameca, Ecatepec, Cuautitlán México o Naucalpan de Juárez, se dicen buenos gobiernos, pero en realidad las cifras les demuestran su incapacidad operativa y hacen ver ante la sociedad que no están cumpliendo con la función básica para los cual fueron electos.
La violencia regresa a la Central de Abasto
En las últimas semanas han sido localizadas sin vida por lo menos tres personas en la zona de la Central de Abasto de Toluca. Unos en ataques directos, otros como producto de asaltos y uno más –el más reciente—sin explicación legista alguna; es decir, apareció ahí su cuerpo, sin huellas de violencia o heridas visibles, pero sin signos vitales.
La situación es preocupante. Se trata del principal centro de abasto popular del Valle de Toluca, es la zona comercial más importante, ahí llegan la mayoría de los productos frescos que se cultivan en el agro mexiquense y desde ahí se distribuyen para la mayoría de los centros de comercio –mercados, tianguis, etc—de esta región del Estado de México.
Es una zona importante para la actividad comercial, es un lugar en donde todos los días se llevan a cabo miles de operaciones comerciales de pequeña, mediana y gran escala, por lo que no puede ni debe ser, al mismo tiempo, prácticamente un tiradero de cadáveres.
Legalmente la autoridad facultada y obligada para brindar seguridad pública en ese lugar es el municipio, por lo que el ayuntamiento de Toluca es quien tiene la obligación de garantizar ahí la paz y la seguridad de quienes ahí conviven, sean comerciantes, compradores o cualquier persona que ahí realice alguna actividad.
Por ello, es inaplazable que se refuercen las medidas de seguridad, preventiva y correctiva, para que dejen de ocurrir incidentes por lo que se cobren vidas valiosas –que cualquiera lo es—por lo que no deben permitirse ni la actuación de grupos delictivos ni actividades que fomenten la violencia en esa zona.

La Central de Abasto de Toluca es una zona perfectamente delimitada, cerrada, cuenta con accesos que son perfectamente cuidables, cuenta con áreas muy bien establecidas para que operen ahí los mejores sistemas de seguridad y vigilancia, pero evidentemente alguien está aflojando en ese aspecto en los últimos tiempos y eso es lo que está generando tan malos resultados.
Hasta donde se sabe, hasta el momento las víctimas han quedado sólo del lado de quienes ahí trabajan, pero de forma alguna se debe permitir que la situación trascienda hasta quienes acusen ahí con fines de llenar la canasta para llevar el mandado a sus casas.
Según se informó hace algunas administraciones, que con el tiempo fueron suplidas por problemas entre los mismos comerciantes, hace unos diez años se hizo ahí una muy importante inversión para la adquisición y operación de un centro de monitoreo, desde el cual se podía tener un ángulo muy importante para mantener vigilada la zona, por lo que no se entiende qué pasó con ese equipo y por qué ahora nadie sabe lo que ocurre en las zonas de bodegas y patios de ese establecimiento comercial.
La actual administración de la Central de Abasto de Toluca debe rendir cuentas serias y de forma responsable sobre qué sucedió con el equipo de vigilancia, y, si alguien se lo robó, pues recuperarlo, porque ese centro de abato popular no puede ni debe convertirse en tierra de nadie donde sucedan este tipo de incidentes que, además, ahuyentan a los clientes y pueden generar un impacto muy negativo entre los compradores.
Así es que la autoridad municipal debe ser la principal preocupada en cumplir con todo lo que se deba de cumplir para recuperar la paz y tranquilidad de miles de personas que todos los días ahí trabajan y conviven.


