Luz a distancia
Poco a poco te cansas de las máscaras de tus alter egos literarios, te cansas de escribir en preferencia de aquella persona a quien va dirigida la obra, te cansas de no ser sincero con la ficción. Ocultar un nombre detrás de iniciales y puntos suspensivos es una gran estrategia, mi preferida hasta el momento para crear personajes.
No hace mucho transformé mi vida en Todo por ella. Cree a un tal Adam Krause utilizando un apellido familiar perdido por el orden de occidente. Sin duda el título un resumen de la obra, una representación del amor en occidente; pero A… ha olvidado que A…C… dio todo por él.
Es muy repetitivo lo que digo, posiblemente ya lo hayan leído en otras anécdotas y novelas, sin embargo, cuando existe una persona presente en tu mente tanto tiempo es necesario soltar la garganta y algunas lágrimas. La muerte te persigue, te persigue por todos lados o al menos es lo que siente él.
¿La vida tiene alguna normalidad? No lo creo, pero existen de normalidades a normalidades. Algunas veces sientes que Dios tiene algo en tu contra. Muchas veces le reclamas y le gritas, cuando sabes que la ausencia hace fuerza. Cargar a los muertos y la nueva normalidad trae dolor en el corazón y pensamientos negativos.
La vida muchas veces se cierra y así se sentía él desde hace mucho tiempo. Existe una pequeña Luz en la oscuridad, una niña de sudadera morada que usa casi todo el tiempo. Su timidez la naturaleza, su corazón infantil y ligeras preguntas para generar una pequeña conversación con A… que mueve todo.
Fueron tiempos de altas y bajas a lo largo de esos dos años, aprendizajes de toda materia y descubrimientos de habilidades sobre ella. Gusto por el sushi, la arrachera y casi cada comida. Especial habilidad para hacer videos, grandes palabras al exponer, también excelsa cocinera, gran bailarina y extraordinaria cantante. Odio al mango y al aguacate. Cada momento detrás de ese edificio azul es recordado con nostalgia y más los que se tratan de ella.
–De la nada me dejaste de hablar y luego pusiste una cara de…–
Borrosos recuerdos tengo de esa conversación. Ese día A… supo que las amistades que verdaderamente importan arreglan las cosas. Sé que tal vez me buscabas cuando te hartabas de los demás, pero siempre contigo me sentí especial.
Uno de esos días llegó a tocar fondo. Muchas veces no se entienden la razón detrás de las cosas y la muerte funciona como solución. Él pensó en un gran mensaje de despedida para la única persona que fue su luz. La ausencia de un ser querido puede llevar al más profundo dolor. En la azotea de una residencia cara espera llora A… le da tanto miedo lo que está por hacer. Observar el vacío, ponerse enfrente al abismo, lidiar con la muerte como Werther.
Pasan algunos minutos mientras piensa en lo que pasará en su ausencia. El impulso de muerte, está al igual que el impulso de vida; pronto su teléfono vibra una y otra vez, es ella quien con sus palabras calma la pasión por la parca. Lamento aquel último año en que no pude disfrutarte, lamento que mi orgullo haya ganado y que mi corazón jamás haya cedido, lamento que mis ojos se mantuvieran ciegos.
No repetiré la historia de esa novela estancada, mucho ya he hablado de ella. Sólo diré que él decidió hacer todo por ella, pero jamás se dio cuenta que ella hizo todo por él. No sé si es ficción o realidad, pero ella seguirá allí siendo una luz a distancia.

